No me había detenido a pensar en nada de eso, pero aunque las palabras de Mael tuvieran la razón, eso no cambia la realidad, que no tengo los recursos para pagar un lugar de lujo. —No pretendo vivir toda la vida en un lugar de esos, pero al menos temporalmente es lo que puedo pagar —me encogí de hombros. —Permite que te ayude —me ojea y trata de ver a la carretera. —No Mael —me limito a responder. Tengo en claro que eso para él sería sencillo, que es como un dulce para él, pero aun así no me sentiría cómoda. Podría en algún momento pensar que me aproximé a él pensando en cuanto dinero tiene, pero la verdad es que todos sus millones no me interesan. Desde pequeña me juré a mi misma que no iba a permitir que ningún hombre me mantuviera y llevo sosteniendo eso desde entonces, incluso tod

