Capítulo 54

1000 Palabras

Pero no, minutos después, Belinda no pudo aguantarse más, y ella misma alejó mi mano de su flor para luego sentarse encima de mi cadera, ayudarme a meter mi m*****o erecto dentro de su intimidad. Belinda comienza a mover sus caderas, de adelante para atrás, siempre, y yo obviamente me quedo acostado, mis manos se apoyan en cada lado de sus caderas, y le ayudo a querer moverse más, y más, y a sostener su movimiento. Belinda estira su cuerpo hacia atrás, sus ojos se cierran con cada movimiento, y así mismo, sus senos brincan, si no fuera porque estos eran de buen tamaño y no estaban tan cerca de su cara, cualquiera pensaría que ellas querían golpear la cara de su dueña. Quise que ambos llegáramos al orgasmo juntos en esa posición, pero no, tuve que impedir que así fuera, pues no llevábamo

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