Pero pronto, todos nos hemos quedado callados, y es que la Diosa Luna se apareció, así de repente, sin necesidad de haber tenido que caminar hacia nosotros, ella simplemente se ha aparecido así de la nada, así como lo hizo para cuando ella y yo tuvimos nuestro encuentro. Ella se apareció en medio de nosotros, en el vacío donde antes había una fogata encendida que estuvo por aquel tiempo calentándonos por un buen par de minutos, y entonces, un destello de luz nos interrumpió, era un destello de luz blanco, que se fue apagando a medida que fue desvaneciéndose ante nuestra mirada. La Diosa Luna apareció, y esta vez, se apareció luciendo un vestido azul con decoraciones doradas y blancas a su alrededor, no sabía cómo, pero la Diosa Luna siempre se veía hermosa ante cualquiera que ella decid

