— ¿Estás diciéndome que mi padre nos ha dado permiso a todos de haber salido a divertirnos? — le pregunto a Dante con incredulidad, esperando que su respuesta fuera bastante convincente para yo poder creerle. Dante, de inmediato, asiente con la cabeza, asegurándome de que estaba seguro de lo que hablaba. — Sí, Belinda consiguió ese permiso, no sé cómo fue que ella lo logró, si ella es nueva en la manada, apenas acaba de ingresar, y ya tiene esa confianza con tu padre, yo que tú, tendría mucho cuidado con ella — dijo Dante. Asiento con la cabeza, la verdad es que esta situación con Belinda estaba volviéndose demasiado extraña, ya no me gustaba que tuviera tanta confianza con mi padre, pues era mi padre, no el suyo, y puede que ella en cualquier momento llegue a ser mi hermanastra, pero

