Después de haber tenido mi encuentro con la diosa luna, pensé que era tiempo de regresar a casa, pero no lo quería hacer, no quería tener que volver a casa, no quería volver a tener que mirar a mi padre a los ojos, no, no quería nada de eso, y fue entonces cuando he decidido que lo mejor era seguir huyendo de casa, y lo hice, decidí seguir mi camino por el interior del bosque, más no lo hice corriendo, preferí hacerlo mejor solamente caminando a cuatro patas e irme escondido por en medio de los arbustos. Caminé y caminé hasta que, sin querer, terminé llegando a la ciudad, y como era de día, me espanté, porque recordé que al ser de día, los humanos andaban como en manadas por las calles de la ciudad, y no podía darme el lujo de salir a la calle siendo un lobo, la gente se asustaría, la ge

