Capitulo 6: ¿Humillado o defendido?

1163 Palabras
Narra Miranda Cohen: -No te atrevas a seguir haciendo escándalo. -señalé acusadoramente a Sam. Apretó los puños y pasó murmurando maldiciones por al lado de Francis. Él nos miró con odio- -Lo asesinaría con mis propias manos -dijo con los dientes apretados- Es un hijo de puta. -Lo sé, querida, pero no hay que llamar la atención. A él no le gusta que manchen su reputación. -Me da igual su puta reputación, él es un estúpido y un maricón de mierda. La próxima vez que trate de dirigirte la palabra, lo estrangularé y lo desollaré para después cortarlo en pedacitos y darle de comer a los perros de la calle. -se cruzó se brazos, yo rodé los ojos y puse el dolar en la máquina expendedora, la barra de cereal cayó y la agarré- -No seas tan exagerada. -le dije- Además, no creo que se atreva a meterse con nosotras, tú das miedo, pese a tu altura. -¿Insinúas que soy enana? -me reí y asentí mordiendo mi barra- Perra. -Con orgullo. -le saqué la lengua llena de comida babeada y masticada, y puso una mueca de asco- -Eres asquerosa cuando quieres. -me reí y vi a Brian Huston del otro lado- Oh, sigo creyendo que "el raro Huston" está que arde. No puedo creer que sea él. Antes lo veía en el pasillo y creía que era otra persona. Me imaginaba al raro Huston como un nerd feo o algo así... -comentó. Yo le pegué en el brazo- -¿No sabes disimular? -le dije, Brian pasó por mi lado, ignorándome- Maleducado. -Pesada... -murmuró él- -¿Cómo dijiste? -no sé de dónde me había salido tanta valentía- -Pesada. -repitió mientras se daba vuelta, caminando de espaldas- ¿Acaso no lo eres? -se encogió de hombros y volvió a girarse para caminar con normalidad- -Estúpido. -murmuré enojada, escuché a Sam riéndose- No te rías, Sam, no es gracioso. -Sí lo es, deberías ver tu cara. -volvió a reírse- Oh, vamos, no seas amarga, ya es hora de irnos, deberías estar contenta. -Cierto... -¡Vete a la mierda, maricón! -escuchamos una fuerte grito de hombre- -Oh, pelea de gatos... -dijo Sam con maldad, suspiré con frustración mientras me arrastraba a la fuente de los gritos- Amo estas peleas. Son más nenas que chicos de primaria peleando. Hasta yo peleo con más pelotas, y eso que no tengo. -Es Brian... -susurré- y Francis. -Esto se pone cada vez más interesante. -me quitó la barra de cereal y se puso a comerla- -Oye... -protesté- -¡¿En serio crees que puedes humillarme y tratar de salirte con la tuya, imbécil?! -gritó Francis- ¡No eres más que un marica! -¿Marica yo? -dijo Brian con serenidad. Si estaba discutiendo acaloradamente con alguien, no se lo avisaba a su cara. Estaba tranquilo, como si sólo estuviese charlando- ¿Por qué yo? Si eres tú el que todos los días me amenaza con golpearme y, sin embargo, no lo hace. -Francis estaba rojo de la ira- No eres más que un idiota del montón que sólo ladra y no muerde. -muchos rieron, cosa que hizo enfurecer a Francis- -¿Quieres ver que no sólo ladro, putito? -Francis se acercó peligrosamente a él, pero Brian ni se inmutó. Estaba preparado para pelear allí mismo- -Brian... -dije yo. Los dos voltearon a verme, no sólo los dos. Tres, incluida Sam- No lo hagas, es inútil discutir con él. -¿Desde cuando te metes en peleas, leona? -me susurró Sam burlonamente- -Oh, olvidé que la zorra hace caridad con el marginado. La pareja perfecta. -Marginado tu trasero pálido, idiota. -se metió Sam. Empezó a acercarse al lugar y se puso delante de Brian, enfrentando a Francis, que se veía molesto- -Cállate, perra gótica. -dijo con odio- Deja que se defienda solo. ¿O acaso hacen trío y lo defienden las dos? -me miró a mí- -Deja de comportarte como un bastardo, Francis -hablé yo. Mi amiga me miró sorprendida, nunca había hablado así- -Además... -dijo Sam, retrocedió un poco y abrazó a Brian por los hombros, él la miró con el ceño fruncido- Estás molesto porque él se acostó con las dos y tú no. -algunos espectadores se rieron- Al mismo tiempo... -subió y bajó las cejas. Yo reprimía una risa- -Encima puta orgullosa. -me enojé y volví a abofetear al estúpido que tenía en frente- -¿Volverás a golpearme? -le dije desafiante- Vamos, adelante. -lo miré- No pienso arrepentirme de todo lo que hice y dije. El que queda patético eres tú, no nosotras. -Si serás... -se acercó- -Cierra el culo, Brown. -se metió Brian finalmente- Vámonos. -nos arrastró del brazo a Sam y a mí, y nos llevó lejos de allí- ¿Pueden deja de meterse? Era asunto mío. -Queríamos humillarlo, y ésa era la situación perfecta. -dijo Sam- De nada. -De nada, las pelotas. - contestó enojado- Si querían humillarlo, hubieran esperando. -Podrías agradecer que... -Agradecer nada. -me interrumpió- No les pedí su ayuda, soy bastante capaz de librar mis propias batallas. No quiero a una niña mimada con intenciones de llamar la atención por medio de obras solidarias. -Sam jadeó con enojo- Ni a una loca gótica que haga creer a todo el mundo que me acosté con alguien con quien no lo hice. -Mira, ricitos de oro... -empezó Sam- -Déjenme en paz, mierda. -se dio la vuelta y caminó en dirección a la salida. Pronto lo vi desaparecer- -Adoro su actitud. -dijo Sam sonriendo- -¿Qué? -pregunté incrédula- ¿Acaba de llamarte gótica loca y a ti te cae bien? -Nadie me ha desafiado así. Todos me tienen miedo. Al parecer, él no. -se colgó su mochila en el hombro- Es muy rudo. Justo como para ser novio tuyo. -la miré alzando las cejas- No siempre podré protegerte, mi dulce Miranda. -No quiero protección. -dije- Yo puedo sola. -Ya, claro. -comenzó a caminar- Adiós, amiga mía. -hizo un saludo militar y desapareció en la puerta de salida- Definitivamente, Sam estaba loca. Narra Brian Huston: ¿Quiénes se creen esas dos locas para hacer eso? Si querían aprovechar que la atención estaba centrada en el escándalo que estaba armando Francis, lo hicieron bien. No sólo humillaron al imbécil, sino que también me humillaron a mí. ¡Dijeron que me acosté con ellas! Ahora volverán las pesadas a molestarme para que me acueste con ellas. El primer año aquí dejé en claro que nadie me interesaba, y ahora, sólo en cinco minutos, ellas tiraron todo eso a la mierda. Salí de la universidad molesto, irritado, nervioso y con ganas de quemar un auto. Pero todo eso desapareció cuando vi un dulce rostro frente a mí. En la entrada de la universidad se encontraba la hermana Olga sonriéndome. No pude resistir ir a abrazarla. -Vaya, pequeño Brian. Es el primer abrazo que me das en quince años. -dijo sorprendida- -Es que te necesité. -la solté y retrocedí unos pasos- Te extrañé mucho. ¿Como va tu salud? -Va bien, supongo. -sonrió- Ahora podré descansar del orfanato. Viviré aquí con Clancy. -Me alegra escuchar eso. -sentí una presencia y volteé para encontrarme con Miranda- Otra vez tú... -dije con molestia, pero ella no me miraba, miraba a la hermana. Estaba boquiabierta y con los ojos húmedos. No entendí nada- -Hermana Olga... -susurró- ¿Es usted? -se mordió el labio. Ese maldito gesto que cada vez me resultaba más familiar- ¿Conoce a la hermana Olga? -Mimi... -sonrió la anciana-
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