Tenía el corazón roto, y su llanto resonó en el infierno. Quise decirle más, o hacer algo, pero solo me atrevería a escribir y lamentar que haya amado a un demonio más.
Se disculpó por haberme despertado, quise decirle que constantemente vio entre sobresaltos, que aunque no pase mucho tiempo allá abajo, voy y ahí todos hablan del demonio que robó su corazón.
Me pregunto porque sigo comparando mi vida con el infierno o porque la princesa sigue sufriendo...
A veces dices que me quieres más que yo a ti, incluso yo te he sacado de mi corazón y te he puesto en un lugar donde los pedazos no puedan cortarte. Ni lastimarte.
Entre tantas gente mala, entre tanto dolor he elegido amarte, nadie lo impuso o algo así, yo lo decidí. ¿Y cómo no? Has hecho que el infierno sea un lugar agradable y me has hecho ir al paraíso de vez en cuando, eres el respiro de algo que nunca que conocí.
Lo sé, lo repito a diario, pero debes confiar en mis palabras y el poder de ellas. Soy escritor, para mi escribir eso, es como si lo hiciera sobre mármol y lo lanzará al agua para que nadie traté de robarlo.