CAPÍTULO CINCO: MANJAR BLANCO

1420 Palabras
Era viernes salsero, así que aquel bar sacaba sus mejores discos para poder disfrutar hasta las últimas consecuencias, como decía Gonzalo. Ese día había ido temprano a la empresa, ya que tenía que organizar todo para el lunes, había cambiado de salón para poder atender a los alumnos que irían, quería un lugar agradable para que las personas no se sentirían fuera de lugar. Él era un guía, un amigo, y quería que así lo vieran. Revisó los detalles sobre las entrevistas que tendrían esa semana, en radio y una que otra que otra en la Tv, así que, sería bastante llevadero para los cuatro amigos, ahora solo debía ser cautelosos para no volver a caer en alguna pregunta trampa. Resopló cuando ingresó a las r************* de Amor por mensajería, muchos habían etiquetado fotos de los cuatro en el programa e incluso había videos del momento exacto donde Katy soltó aquella bomba, que para ella fue algo inocente. Por supuesto que no. Siguió bajando y vio una publicación nueva hecha por Gonzalo, ya que era él quien mantenía las redes activas y las dinámicas, de alguna manera, para no pasar desapercibido en una época donde la vida privada se exponía de una manera que para Andes, era innecesaria. Pero, ¿Qué sabía él? Era un hombre adulto, anticuado, como una de las hijas de su primo le había dicho. Anticuado. Viejo. Fuera de lugar. ¡Apenas tenía treinta y seis años! Tomó su celular y entró a las r************* que hace poco un mes había abierto, por mero gusto, y no era un adicto, con las justas abría la aplicación verde. Revisó y se sorprendió al ver que su cuenta personal de i********: tenía muchos seguidores, de diez personas, pasó a mil, ¿en qué momento? Siguió bajando, notando que sus fotos estaban llenas de me gusta y comentarios, ahí solo tenía tres fotos. En una salía con sus amigos, en la playa y sosteniendo una cerveza, con el pie de página de Los cuatro mosqueteros están sueltos” Su sorpresa fue mayor cuando vio la de comentarios, entre ellos, varios mensajes algo insinuantes, y eran de mujeres, no las típicas bromas de sus amigos. Por supuesto que no. La siguiente foto estaba toda su familia, él abrazaba a su madre y nuevamente estaba sosteniendo licor, esta vez era vino tinto. Claro, ahí también habían muchos comentarios, ante los comentarios, soltó una carcajada. La última foto era de él solo, recostado en su hermosa motocicleta y mirando a un lado, atrás estaba una perfecta vista de la playa de Mancora. Perfecto. Amó ese día y esa foto le gustaba. Vio que de diez me gustas, pasó a novecientos veinticinco me gustas y más de cien comentarios. Leyó cada uno y una sonrisa le fue escapando, hasta que se vio en su oficina, riendo a carcajadas. Así que, era un poco popular, nada mal por un viejo anticuado como fue llamado. Tenía una cerveza en su escritorio, al lado un cuaderno lleno de perfectas anotaciones y la pc, así que tomó una foto y la colgó de historia, en pocos minutos recibió muchas reacciones, mensajes privados. Al ver que su cuenta era activa, varias personas comenzaron a etiquetarlo en videos de la entrevista, incluso ya habían hecho videos de él con corazones, riéndose y colocando su palma en su rostro. Negó divertido, así que se puso más cómodo al ver todas las ediciones que habían hecho de él y de sus amigos, pero más le salían los suyos, así que no dudó en ir uno por uno. Había uno en especial, ¿Cuándo lo habían grabado? Ni siquiera se había percatado de eso. De pie de página estaba: @laura_fit Aquí otro videíto de nuestro querido Andes, ¿por qué rezarle a un extranjero si tenemos a este bombón Piurano? Le dio play al video y empezó a reproducirse. Se sonrió por la canción que empezaba “Ya te lo tengo advertido, ya lo tengo decidido, yo te voy a enamorar y conmigo vas a estar” era una canción vieja pero que en su momento había sonado mucho, le sorprendía que la hubiesen puesto el video suyo. Después de eso salió un corazón y a los segundos salía él, atrás de sus amigos y golpeando el brazo de Astor, se detuvo y luego echó la cabeza hacía atrás riendo a carcajadas, ahí era donde el video se ponía lento, cuando se reía y volvía a caminar. Para otras en su momento había parecido un caminar de un vago, al parecer para esas mujeres era atractivo y lo corroboró cuando leyó cada comentario. @Micael34 ¡Es guapísimo! Hoy lo vi y no pude apartar los ojos de él, los demás también me encantan. @BrendaRamos me gusta, es tan guapo. Quiero ese suggar Daddy. @LuciaMury Ahhhhhh ¡Me encanta! ¿Querrá salir con una de veinte años? @KimbeleySujey ¡Y tiene i********:, chicas! @AndesMerino, te queremos. Sonrió al leer los mensajes, así que fue dejando los me gustas y al instante las mujeres empezaban a etiquetarlo, más y más, como también los seguidores. Astor entró a la habitación y encontró a su mejor amigo riendo a carcajadas, por poco y terminaba en el suelo, se sentó frente a él, pero Andes estaba enfrascado, que ni siquiera se percató de su presencia. Había puesto música, Carlos Vives sonaba, ambiente perfecto para irse pegando a un viernes movido. —¿Me dirás cuál es la causa de esa sonrisa? —inquirió Astor y Andes se sorbresaltó al escuchar la voz de su amigo, sonrió sosteniendo con fuerza el celular, negó, pero sin dejar de sonreír—. ¿Qué ocurre? —Pues…, parece que tengo algo así como, ¿fans? —¿Fans? —Sí. —se acomodó los lentes en el puente de su nariz, le entregó el celular a su amigo y éste empezó a revisarlo, cada tanto soltaba una carcajada, negaba y hasta lo miraba de reojo. —¿Qué fue? ¿Y ese video de ti caminando? —No sé, pero parece gustarles como camino —Andes levantó las cejas y Astor se echó a reír tendiéndole el celular—. ¡Todo fue de un momento a otro, Astor! —Amigo, a todos nos ha reventado el celular, pero por supuesto a ti más, porque te encuentras en el mercado. —Pasé de ser un psicólogo a un hombre que camina perfectamente en cámara lenta. —¡Por favor! —Se burló Astor y Andes le sonrió con gracia—. ¿Qué harás? —Seguir bailando, ¿qué me queda? —Andes fue quitando la diversión en su rostro—. Nunca me atreví abrir la página para fines personales, pero también estaba el miedo de ser rechazados. —Eso es casi imposible, mira la cantidad de mujeres que te han escrito y mira cómo estás siendo pedido en r************* . —Hermano, es solo porque salí en el canal… —Andes, ¿no te das cuenta? Tú no fingiste ser alguien, fuiste tú y caminaste como lo has hecho siempre —lo interrumpió para después añadir—. Tú gustas siendo así, no tienes por qué sentirte menos, no lo eres. —¿A caso tú no tienes esos miedos? —Como todos, creo —Astor estiró su mano para dar un sorbo a la bebida de Andes, fue más de un trago hasta dejarlo casi vacío—. Pero ya no somos los niños indefensos, mira hasta donde hemos llegado. —¿Muy lejos? —Muy lejos, hermano. Así que los ánimos arriba, mira que ahora eres un papichurro en r************* . —No digas tonterías —dijo el hombre con lentes, se recostó en el sillón y vio la hora—. Recuerden que hoy tenemos una salida en la discoteca. —¿Ella quiere que vayas acompañado? ¿No son muy grandecitos? —Ya, pero ella dice que lleva amigas y quiere un ambiente normal antes de nuestra verdadera cita. —¿Sabe qué hablas con muchas chicas? —inquirió el ojos claros. —Sí, de hecho, me comentó que ella sale con muchos hombres y no está mal. Estamos en una aplicación para conocer personas, ver si conectamos y si se da para una segunda cita. —¡Es tu primera cita en años! —Ni siquiera sé cómo actuar. —Fluirá. Será mejor que te vayas yendo, debes alistarte y llegar a tiempo. —¿Nos vemos allá? —Por supuesto.
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