Capitulo 4. Deseos.

2118 Palabras
Capítulo 4. *Deseos. *Anaya Harper. Mi corazón late tan fuerte que aún no puedo creer que sea real, su anillo en mi dedo me reclama como suya, todo lo que una vez soñé lo tengo junto a mí, aunque la distancia se vuelve un castigo, tal y como lo prometió lo ha cumplido, tras esa noche nos hemos escrito, llamado, incluso visto por videollamada, nos hemos estado conociendo y ya no existe nada de Damián que no conozca al igual que él de mí, si, quizás piensen que ya hemos tenido intimidad, pero no es así, me reservo para el matrimonio, uno que espero con ansias que llegue pronto y sea con él. Los meses pasando con gran velocidad nos han llevado a sentir la necesidad de vernos más seguido, cada despedida es más dolorosa que la anterior y ya no tengo dudas de que no soy un juego para él, está tarde acaba de llegar al rancho de su familia, todos nos estamos preparando para la competencia de ecuestre a la que me he preparado por meses. Mis abuelos me ayudan a prepararme mientras mis padres organizan todo para la celebración, no tienen dudas de que voy a ganar mientras que Marie se mantiene distante de mí sin explicación alguna y pienso que quizás sea por toda la atención que recibo ante este gran día. No solo estoy dispuesta a ganar, sino que hoy tendremos el valor Damián y yo de hablar con nuestros padres sobre nuestra relación, tengo miedo de que algo salga mal y se interpongan, pero estoy dispuesta a enfrentarlo. — ¿Lista mi niña? Pregunta mi abuela terminando de sujetar la trenza de mi cabello. — Si abuela. Todos nos preparamos subiendo a los coches para llegar al gran estadio, estoy un poco nerviosa, con ganas de ver a Damián, pero no logro encontrarlo ante la multitud, mi abuelo me lleva a los establos mientras Marie ayuda a mamá con algunas cosas, todos empiezan a prepararme mientras me concentró organizando mi rutina muy distraída hasta la llegada de mi capataz. — Patrona, está todo listo, puede salir. — ¿Y mi abuelo Lionel? — No lo sé señorita, al parecer tenía asuntos que atender con su padre. Todo esto me parece muy extraño y camino junto a Lionel hasta la cinta de espera de las concursantes, ni siquiera Antonella está presente, todo empieza a inquietarme hasta que la veo llegar con su capataz. — Anaya. — Dice corriendo a mi encuentro donde la recibo con los brazos abiertos. — Antonella, pensé que no vendrías. — ¿Y perderme de este día? ¿No puedo lo que pasa es que tu amado nos tenía ocupados? Al decirme eso me sorprendo y me alejo de espacio. — ¿Te lo dijo? — Así es...— Dice dándome una señal para que voltee. En cuanto me doy vuelta Damián me atrapa en sus brazos y me besa con tanta pasión que es inevitable no sentir mi piel erizarse con facilidad ante mi príncipe. — Por poco no te veo antes de salir. — Discúlpame, tenía cosas que hacer, pero jamás te dejaría marchar sin despedirte, aun así, te espero del otro lado. — ¿Qué quieres decir? — Por favor solo concursantes. — Dice el patrocinador alejándome de Damián. Damián sale del centro de partida y mi mirada se va con su silueta hasta que sale de mi vista, no sé que ocurre, me siento algo inquieta y muy nerviosa, mi corazón late fuerte, sus palabras no salen de mi mente desconcertándome. — Es mi turno, suerte amiga. Antonella me da un fuerte abrazo y un beso en la mejilla. — SUERTE. Le gritó dándole ánimos. Por alguna razón, mi familia no está aquí y me han dejado de última para la presentación no puedo entenderlo, espero a ver que pasa cuando mi nombre es anunciado. Ya estoy lista, así que camino subiendo a mi caballo dónde es la primera vez que mi abuelo no está a mi lado. Tomo fuerzas y como lo he practicado, empiezo mi rutina, puedo escuchar los aplausos, que se intensifican, me muevo ante las barras en un buen tiempo, estoy lista, me aproximó a la barra más grande, corro a gran velocidad, el Silencio se siente y me pierdo en él concentrándome para saltar, en el momento que cruzo la barra la multitud enloquece, dos algunos pasos aún con la adrenalina corriendo por mi cuerpo deteniéndome ante el sonido lleno de asombro de todos los presentes, no sé que pasa, me doy vuelta para ver la gran pantalla quedando sin aliento ante lo que en ella está escrito. “Anaya Harper, ¿Quieres concederme el honor de ser mi esposa?” Todos esperan atentos a lo que pasa, en cuanto veo a Damián mis lágrimas empiezan a recorrer mis mejillas, me bajo del caballo y me acerco a él abalanzándome en sus brazos. — Si quiero. La multitud enloquece y Damián le coloca el anillo, los aplausos de todo el estadio nos llena de alegría, mi familia lo ha sabido siempre, no puedo dejar de besarlo, la felicidad que siento no se borra, pasamos de novios escondidos a la pareja más destacada del pueblo, todos hablan de nosotros en cada rincón mientras que en el gran rancho Harper una gran celebración se lleva a cabo tras mi compromiso, un logro más al que mi familia aprueba con la condición de que continúe mi carrera, a ello Damián lo acepta con gran felicidad. * En poco tiempo ya estábamos haciendo los preparativos de la celebración de mi graduación. Damián ha venido a verme y todos están felices porque para la gran familia Harper es un honor que sus dos hijas se gradúen, aunque para mí todo está planeado, para Marie cae la presión de nuestros padres sobre su futuro. — ANAYA HARPER, SUBE AL ESCENARIO. Mi corazón late fuerte ante los aplausos en mi nombre, subo al escenario llevando mi hermoso vestido color vino y mi sensual tacones color n***o que me hacen lucir muy elegante al caminar por la tarima siendo el centro de atención de todos los presentes, inclusive mi prometido quien me espera del otro lado al recibir mi título con un ramo de rosas. — Felicidad señora Hartford. — Gracias mi amor, aunque aún no soy la señora Hartford, aún falta mucho para nuestra boda. — No si tú no quieres. Una propuesta muy convincente que cierra con un beso siendo interrumpidos por mis padres y mis abuelos que llegan para felicitarme. * Al pasar las semanas, Damián y yo pasamos el mayor tiempo posible con la familia, mañana por la tarde nos iremos juntos a la ciudad y estoy ansiosa por empezar una gran aventura a su lado. * —¿Despierta? — Pregunta mi madre entrando a la habitación. — Si, aún estoy terminando de empacar. — Mírate, estás lista para empezar tu nueva vida, todo lo que alguna vez soñaste, se te ha hecho realidad, quiero que sepas que estoy muy orgullosa de ti. — Mamá…— Me acerco a ella y le doy un fuerte abrazo. — Permiso. — Dice mi padre llegando a unirse a los abrazos. — Te queremos, te vamos a extrañar. — Yo también los quiero y sé que me harán mucha falta. Una despedida difícil, que conservo en mi memoria guardándola en lo más profundo de mi ser, como cada recuerdo junto a Damián. * Un nuevo amanecer y todos se reúnen para despedirme menos Marie, siento que ella está muy afectada por el hecho de que me vaya, no me lo dice, pero noto su mirada sobre mí con algo de tristeza cuando Damián llega por mí, levanto mi mano para despedirme Sabiendo que sería incómodo para las dos en este momento despedirnos con un abrazo, simplemente no es una despedida es un hasta luego. — ¿Lista hermosa? — Sí. Al subir al coche, todos los recuerdos vienen a mi mente, le arrojó un beso a mis padres y a mis abuelos y los observó mientras me alejo de ellos, es un hecho, me iré a la ciudad y quizás tarde en volver, lo que no sabía era que me tomaría tanto tiempo en regresar. *6 meses después. Al llegar a la ciudad me alojó en una de las habitaciones del departamento de Damián, vivimos juntos, pero conservando lo nuestro, no tengo dudas de que en poco tiempo seré su esposa, mi hermoso príncipe me trata como una princesa. — Anaya mi amor, por favor escúchame, ella lo hizo para molestarte, por favor Anaya, escúchame. Aquí estamos, en nuestra primera discusión y en la que me siento fatal, por verlo encerrado en el aula con su ex, me jura que no pasó nada, me trata de convencer, pero no puedo créelo cuando ella salía con su ropa desarreglada y ya ha Sido demasiado ver cómo se tratan como si nada entre ellos hubiera pasado, sinceramente es difícil creer, que entre ellos no paso nada, si con ella se ha ido a la cama a tener sexo y conmigo solo ha Sido para dormir ante nuestro pacto, me siento incómoda, no puedo seguir así. Tomo mis cosas, no dejo de llorar, recojo lo que puedo, lo guardo en un bolso y salgo. — No, no, no por favor, Anaya, no hagas esto. Me toma del brazo y lo miro con seriedad. — ¿Cómo quieres que te crea si no reaccionaste cuando me viste? — Me asusté, confía en mí Anaya, no paso nada…— No me suelta y me acerca de espacio. — ¿Piensas que arruinaría todo lo que tengo contigo por una aventura?— Me acerca de espacio. — Mi amor, sé que crees en mí, tú jamás te habías comportado así ante otras circunstancias, dime, ¿Qué te pasa? Todo es tan perfecto, que da miedo, nada es perfecto en la vida, nada, pero entre él y yo no hay nada que nos haga tambalear, me asusta que llegue alguien y le dé lo que yo le he negado, no es malo sentir miedo de que algo pueda pasar, su ex acechando siempre no ayuda y me descontrolo verla sin camisa y bajándose la falda, Dios, es algo que me está consumiendo, que me quema por dentro y siento que en cualquier momento explotaré, no lo voy a poder soportar más, si cuando me besa me quema, me llena e invade mi cuerpo profundamente, ¿Acaso estoy mal? ¿Está mal desear tanto a una persona que con el simple roce sé sus labios ocasiona en ti una fuerte sensación que te invade y consume como un veneno apoderándose de tu cuerpo? No lo sé, pero en este momento siento que si no me suelta, no podré controlarme. — Me iré a mi departamento por algún tiempo, necesito estar sola. — No me lo dirás, no te entiendo, entre tú y yo jamás ha habido secretos, ¿Por qué ahora quieres poner está brecha entre nosotros? — Porque es lo mejor, perdóname, pero no puedo, Damián, no puedo dejar de sentir esto que siento en mi pecho, no eres tú el del problema, soy yo, es que cuando te tengo cerca no puedo controlarme, como si no pudiera parar, estás ganas de entregarme a ti me está consumiendo y verla a ella en ese estado, yo… Siento que no puedo complacerte como ella lo hacía, no sé cómo, ni que es tener sexo… Yo …— Damián me mira con seriedad mientras se va acercando a mí. Me hace callar ante su cercanía. — No te vayas Anaya, quédate, yo te enseño eso que tanto te tortura. Toma mi bolso y lo deja caer al suelo y me toma de la mejilla atrayéndome para besarme, siento que mi corazón se acelera tanto que apunta a salir de mi pecho y no puedo controlar lo que me hace sentir, estoy perdida en cada beso suyo que lo próximo que siento es que me carga en sus brazos y me sube al mesón que da al bar donde empieza a besarme con más frenesí. Me quita la camisa y lo dejo, no puedo resistirlo más, me dejó llevar por sus besos, la manera en que me desviste y besa mis senos me hacen jadear, no puedo, ni quiero detenerlo. Damián empieza a besar mi vientre bajando al cierre de mi falda que baja dejándome en ropa interior, besa mis muslos haciéndome sentir algo tan fuerte que me roba el aliento. — Damián…— Le digo débil ante el acto que me hace suspirar. — ¿Qué haces mi amor? — Te hago mía, eso hago.
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