Capitulo 31

1004 Palabras
-Vamos estos lugares, no me gustan para nada. -Y ¿como vas hacer cuando construyan uno cerca del club? -¿That?, y eso. No tengo informacion de nada que tenga que ver con construcciones, por ahora. -Bueno amigo, vaya lo sabiendo en este lugar pasan tantas cosas que mejor sera construir, una especie de clínica u hospital. No sabemos si por esperar una ambulancia un paciente no llegue a tiempo a la emergencia. -Si te cuento el año pasado, tuvimos que recibir a un bebe en una de las cabañas. La invitada estaba en sus días de parto y como todos los años viene ella decía que su parto le faltaban días. Pues yo creo que de tanta emoción en esos día la cosa se presento y cuando nos aviso ya tenia al bebe casi listo para salir. Eso fue impresionante yo casi me desmayo al ver aquella cosa asomarse por allí abajo. Dios las mujeres si que son fuertes para aguantar tal cosa. -Las mujeres son la creación mas hermosa que Dios nos ha dado,- dijo Sebastian dándole un beso a Samantha, que iba a su lado. -Tiene razón Doctor. Sin ellas el mundo no seria mundo. -Y por que lado los ubico o van a ir a almorzar o les hago llegar algo en especial a la habitacion. Ambos se miraron y Sebastian dijo con mucha seguridad. -Lo que diga mi amada y futura esposa. -Muy bien entonces te voy a pedir un favor Jackson, envíame el plato del día junto con una botella de vino rosado. Que este al punto de bebérsela directo de la botella. -Guao y ese entusiasmo, cariño. -Ay, mi amor con tantas cosas que nos han sucedió hoy pues lo menos que podemos hacer es bebernos un trago. Y como yo no bebo picante prefiero un buen vaso de vino, para relajarnos. -Ok, Jackson ya escuchaste a mi chica. La especialidad del día y una buena botella de vino rosado. Y apuntalo en mi cuenta. Pasaremos mas tarde a cancelar. -Muy bien señores como ustedes digan por cierto esta noche es el cierre de la semana. Así que la noche es para bailar y disfrutar en grande. -Él pobre de Jesus estaba esperando por este día y mira lo que sucedió. Aunque no se achicopalo. Me dijo que nos veríamos el año entrante para estas fechas. -Sí, la familia Linares Vellera tiene generaciones viniendo. Esta vienen siendo la cuarta generación. Estos chicos son geniales el año pasado nos hicieron bailar como nunca antes, hasta mi abuelo se entusiasmo por eso fue la idea de ponerlo a bailar el día de la inauguración. -Bueno pero esta vez no podrán estar, ya se vera el año entrante,- replico Sebastian. -Bien ya estamos en casa como quien dice primero pasare por el restaurante a hacerles el pedido y luego iré hablar con mi abuelo debe estar furioso conmigo no le atendí ninguna llamada solo pude enviarle un mensaje. -No te preocupes Jackson él me llamo, yo lo puse al tanto del problema no te preocupes. -Y entonces para que me estaría llamando. Ay Dios ahora si que la regué. -Tranquilo Raimundo es un amor. De todas manera de un grito no pasa. A veces nos hace falta un poquito de estimulo,- se carcajeo Sebastian. -De ese tipo de estimulo no creo que me motive mucho. Bueno nos vemos mas tarde. Chao Samantha y disfruta tú vino. Ella lo miro y se rió. Sabia que lo habia dicho con cierta malicia. Cuando entraron a la cabaña Samantha fue directo a la nevera, tomo un lonja de dulce y luego bebió un buen vaso de agua. -Ey señorita ese dulce es mio. No me pediste permiso para comerlo,- se inclino y le dio un beso. -Y esta boca es mía y yo no te di permiso para que la besaras. -Ok, bien, mi amor me darías permiso para seguir besando estos labios. Él la tomo y continuo besándola saboreando el dulce que aun se mantenía en su boca, la fue llevando hasta la habitacion sin dejarla de besar. Cerro la puerta y empezó aquella lucha que ambos estaban dispuestos a combatir. -Sam, como te amo cariño. Me tienes loco te deseo con el alma. Necesito que seas mía. Solo mía. -Te amo Sebastian y también necesito sentirte, quiero ser tu mujer, esta espera me tiene desesperada. Él empezó a desnudarla le quito la sudadera y luego el pantalón, su traje de baño era tan diminuto que solo podía cubrir un poco su cuerpo. -Dios me tienes loco. Le puso la mano dentro del brasier y sus dedos sintieron el pezón erguirse, ella gimió. No intento besarla solo quería tocar y saber cual era el punto que a ella mas le gustaba que le tocara. Continuo su búsqueda, sus manos empezaron a bajar lentamente y sus dedos a acariciar cada centímetro de piel. Se paro unos segundos en su vientre, ella tenia sus ojos cerrados se estaba dejando llevar por la imaginación, pero él le pidió que los abriera. -Mírame mi amor. ¿Te gusta? Ella movió su cabeza en señal de afirmación se mordió los labios, cuando él empezó un movimiento en su vientre. De pronto la pego mas hacia el y su mano se fue hacia atrás, empezó acariciar sus nalgas y ella gimió aun mas, su boca estaba seca no podía tragar. Se estaba desesperando. -Dios, Mi amor. Me estas volviendo loca, no aguanto mas. Tomarme. Quiero ser tuya. Él se inclino y le dijo al oído: -Aun no. En eso la apretó contra su entrepierna y estaba muy erguida. Ella volvió a gemir. -No aguanto. hazlo. -No aun, no. -Si puedes hacerlo. En eso su mano bajo por completo hasta su v****a. Ella grito de desespero. Sus dedos empezaron a recorrer esa delicia que estaba completamente húmeda. Un dedo estaba sobre el clítoris, el cual ya estaba erguido. -Ámame, por favor. Por favor Sebastian ámame. El sintió que esa suplica era lo que él necesitaba para hacerla suya.
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