Capitulo 21

2020 Palabras
-Me alegro no sabes cuanto agradezco que hayas traído este café. Cuando ya veía en mitad del camino recordé que habia dejado una botella de te frió en la mesa de la cocina. Jamas olvido algo, pero bueno siempre ahí una primera vez. Y no creí que mi hija trajera algo. Así que pensé que estaríamos a la deriva sin tomar nada hasta el almuerzo. -También traje unas galletas dulces. ¿Quieres? -Ay por Dios Sebastian. No sabes cuanto amo tomar una taza de café con galletas y Cesar se volverá loco cuando nos vea. En ese instante aparecieron los dos una tras otro super cansados. -Y ustedes que les paso que vienen tan cansados. -Ay mami que papá me dejo todo el trabajo a mi solita apenas si pedaleo unos cuantos metros. Dice que esta super cansado. -Por Dios Cesar dejaste a la niña sola. Como vas hacer eso mira que eso cansa. Y no vas a estar cansado si lo único que haces es dormir y estar echado en una silla o la cama, tienes que hacer ejercicios ¿verdad Sebas? -Por supuesto , no hay como una buena actividad bajo el sol de la mañana. Y en este momento les podemos dar unas cuantas clases, si quieren,- dijo esto y le guiño el ojo a Victoria. -No, gracias yo solo quiero tirarme al suelo no puedo mas. -¿Cariño que tomas? -Una tacita de café con leche y una galleticas dulces. ¿Por que? -¿No me regalarías un poquito? -Si mi amor, ya Sebastian te la habia servido no mas se bajaron de la balza. -Gracias Sebastian. No sabes que regalo nos estas haciendo. -Disfrútalo y gracias a Dios que les gusta. Y tú Sam, no quieres, un poquito. -Claro que si. Sabes que esta mañana lo disfrute al maximo esta como a mi me gusta bien espumosito. Gracias Sebastian por el desayuno, me encanto. -Osea que en vez de Samantha atenderte lo has hecho tu, Sebastian. Esto es increíble. Solo espero que cuando mi hija tenga flojera de cocinar no pases tu a la casa hacerle la comida, por que si no lo hará toda la vida. Sam, que manera de atender a Sebastian que ha llegado de tan lejos y te tenga que estar atendiendo a ti. En vez de ser al revés la situación. -Yo estaba durmiendo, apenas nos habíamos acostado a las cuatro de la mañana. Yo no se como hacen ustedes para levantarse tan rápido. O es que no les da sueño, pero lo que soy yo caigo como una piedra. -Esta hija mía no tiene compón. A todo le busca una excusa. -No se preocupe Victoria. A mi me encanta a tenderla. Pero no se crea ella también, me ha consentido. Estos días. -Si, que bueno me alegra mucho. Y que te ha preparado algo en especial. -Bueno no en si, mas bien era para Cesar, pero como no podía comerlo me lo he estado comiendo soy yo. -Aja mi dulce de mango,- replico Cesar. Ya sabia yo que no eran ideas mías ese olor. Lo sentí cuando los vi anoche en el club. -Jajaja, ay papi habíamos comido un poco antes de salir, es que Sebastian tenia ganas de comer un poco. -Pero fue que trajiste y no me has dado un pedacito. Una triste y pequeña lonjita, o Dios que hija tan cruel. -Ay papi, aun no puedes comer dulce, recuerda tus valores no queremos verte metido en un hospital por culpa de una longita de mango. No te preocupes no mas estés mejor. Sabes que yo te preparare una buena bandeja para que la disfrutes todos los días. -Mira cariño, trata de no pensar mucho en ese dulce recuerda que aun no puedes comer y Samantha preparo una bandeja muy grande y de aquí cuando regresemos estaría muy añejada. Y si a Sebastian le gusta pues me alegra que le haya traído, tú comerás cuando puedas hacerlo, esta bien. -Si cariño, pero... -Pero nada deja a los chicos en paz. Y disfruta del café y las galletas, estan deliciosas. Por cierto de donde sacaste este café, por que en la cabaña de al lado no hay nada de eso. -No eso lo traje yo. Como le conté a Samantha uno aprende en la vida a valorar ciertas cosas y una de esas fue que cada vez que salgo de paseo sea donde sea que vaya me llevo conmigo una serie de bolsas de café, te y leche. Son muy útiles en ciertos momentos de la vida. Y las galletas es algo que nunca deja de haber en mi despensa, amo comer galletas en la noche mientras leo. -Que bueno mi hija prepara unas delicias de mantequilla y las de chocolate con chispas, mejor aun, ya tendrás tiempo de probarlas algún ida. -Eso espero, - dijo mirándola. Ella se levanto y sugirió caminar un poco. -Vamos a explorar un poco levántense. -No creo que pueda hacerlo, me cansaste obligándome a pedalear. -Papi todo el trabajo lo hice yo, no seas cruel. -Déjalo cariño, vayan ustedes, yo me quedo con este hombre no vaya a cometer la imprudencia de comerse todo esto el solo. -Jajaja, no te preocupes Victoria esas galletas son muy saludables y el café es bajo en grasa. Ademas él sabe que tiene que cuidarse. -Ya oistes a Sebastian cariño. Todo es saludable. -Sí y todo en exceso es dañino. -Estos dos jamas se pondrán de acuerdo,- se rió de ambos y se encamino al lado de Samantha. -Mira sebastian por aquel lado ay muchos animales, es como un zoológico y alla cae como una cascada, vamos hacia alla. -Muy bien. Toma ponte un poco de repelente si ay animales y mucha agua los insectos deben estar activos por todos lados. -Tu eres una cajita de sorpresas sigo insistiendo, -dijo ella bromeando al verlo untarse una crema por toda su piel, cuando empezó por las piernas ella sintió un escalofrió. Se imagino que era a ella a quien él estaba llenando de aquel repelente. -Ey toma, ay momentos en que creo que te vuelves sorda. Voy a tener que hacerte un chequeo un día de estos. -Jajaja pues tendrás que correr mucho para alcanzarme. En eso emprendió una carrera y Sebastian aun estaba untándose crema en su piel y ella omitió su sugerencia. Como pudo guardo todo y se hecho a correr tratando de alcanzarla. Cosa que logro en unos minutos ya que el estaba acostumbrado a correr todas las mañanas. -Samantha no seas terca ponte algo de repelente te van a comer viva los insectos. Cuando Sebastian se acerco la vio darse algunos golpes en las piernas. -Dios mira que te dije y lo peor es que estamos en una zona donde pueden haber muchos tipos de insectos. Ven siéntate allí.- Él se inclino tomo la crema y empezó a darle unas unturas, lo que habia sentido en su imaginación ahora era real. Sus manos estaban acariciando todo su piel. De pronto cerro los ojos y su imaginación la llevo a otro lugar ella acostada en una cama y el sin camisa untando una crema por toda su piel hasta que llego en una parte donde sus cuerpos reclamaban el cuerpo del otro la lujuria los estaba envolviendo cuando... Sam, Samantha en verdad que ya me estas preocupando yo creo que te estas poniendo sorda. -¿Que pasa Sebas? -Que te estoy hablando y tu solo estas mirando quien sabe que carajo y no me prestas atencion. Si sigues así en verdad que te llevare a auscultar. Cuando regresemos a casa. -Jajaja, yo estoy bien. Vamos que tenemos que ir para la piscina a darnos un buen chapuzon. Pero vamos a esa cascada no se ve lejos. -Muy bien pero si noto algún signo de desobediencia te dejo sola. No quiero que te comportes como una niña malcriada. Samantha vio que Sebastian estaba un poco serio desde que llegaron a ese lugar. Así que no dejaría que se enojara esta vez estaría mas al pendiente de sus sugerencias. -Como tú digas solo no te vayas a enojar. -No me enojo si no lo provocas ¿esta bien? Ambos caminaron uno al lado del otro la tension entre los dos estaba latente. Pero ninguno de los se atrevía a decir algo. Hasta que llegaron a aquel lugar realmente era impresionante. Los dos se quedaron maravillados habia algo en el ambiente que los hacia sentirse en otro lugar. Sebastian tomo la cámara de Samantha y empezó a tomar fotos por todos lados. Cuando se dio cuenta vio a Samantha adentrarse en las aguas. Le dio un ataque de pánico. Ellos no con ocian esas aguas y si tenían remolinos o no estaban aptas para los visitantes. Le pego un grito ensordecedor. -Sal de ahí. No seas tan irresponsable. No conocemos estas aguas. Sam por Dios. Ella salio y enseguida le mostró un letrero que estaba detrás de unos arbustos. > -Mas tranquilo, ven relájate vamos a darnos un baño en este lugar paradisíaco. Ella volvió al agua mientras él colocaba las cosas en un lugar que no fuesen a caer, se quito la ropa y se tiro al agua. Cuando llego donde estaba Samantha, la miro con cierta pena y le dijo: -Perdóname Samantha, no quise ser tan dramático pero me invadió un ataque de pánico al verte que te adentraste a un lugar que no conocemos y... -Tranquilo Sebas, yo te entiendo cuantas veces me enseñaste que no debo meterme en un lugar así. Recuerdas el susto que pasamos con Janet eso jamas se me olvidara. Yo vi el letrero y empece a caminar con mucho cuidado. -Perdona es que a veces se me olvida que ya eres una mujer, y tú también con tus locuras que me tienes un poco alerta. -Si no te preocupes de ahora en adelante me comportare como toda una chica grande, como a ti te gusta. -Esa no es la respuesta que yo esperaba pero la acepto como un signo de paz. Yo creo que de tantos sustos, ya me estoy quedando un poco calvo. Ella se carcajeo y el solo pudo mirarla su corazón empezó a latir de una manera desenfrenada, el lugar y ella lo tenían completamente hechizado. De pronto ella le lanzo un poco de agua en la cara y nado hacia donde caía el agua. Él la detuvo en el instante, la sujeto con sus grandes brazos. -Para alla no Sam, puede caer alguna roca o madera o ramas y te pueden lastimar quedémonos aquí estamos mas seguros. -Tienes razón, no lo pensé. Él aun la tenia en brazos y ella solo deseaba estar así. Él quiso soltarla pero ella se sujeto a su cuello. -No me quiero alejar, lo miro a los ojos y su miradas se convirtieron en una llama de fuego. Ella solo se dejo llevar por lo que sentía no le importaba que fuera ella quien diera el primer paso. Lo beso con timidez hasta que él acepto con gran entusiasmo su deseo . Se besaron por unos segundos allí no habia nadie mas que ellos y el lugar estaba propicio para adentrarse a esa loca aventura pero de pronto... él recordó lo que Victoria le habia contado. Así que la retiro de su cara con mucho cuidado. -No sabes cuantas noches y días he soñado con este día . El tenerte en mis brazos y besarte hasta saciarme por completo, pero creo que aun no estas preparada para algo como esto. Sam yo no soy un hombre de juegos y aventuras. Y tú eres muy importante para mi. Jamas te haría daño. Y si tu sientes lo mismo por mi tienes que probármelo. No creo que de la noche a la mañana tu sientas algo mas fuerte que lo que sentiste por aquel chico. Samantha se soltó de sus brazos, y nado hacia la orilla, aquello le habia dolido en lo profundo de su ser y se sintió ofendida, jamas pensó que Sebastian la haría sentir como un ser sin sentimientos.
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