Esa mañana Samantha se levanto muy temprano, preparo un rico desayuno y luego decidió ir a recoger unos mangos para prepararle el dulce a su padre. Cuando estaba parada frente al árbol miro a su alrededor quería escoger los que se veían mas acordes para el dulce. De pronto vio unos pero estaban casi en la cima del árbol. Pero sin pensarlo busco una escalera, se cruzo un bolso en el cuello y trepo con mucha agilidad. Ella estaba acostumbrada hacer todo tipo de actividades y trepar era una de ellas. Cuando estaba arriba miro detalladamente todo a su alrededor y se dijo: Si fuera mas chica le hubiese pedido a mi padre que me fabricara una casita de muñecas allí. La vista era genial. Se veían casi todas las cuadras de la urbanización y sobre todo la de los vecinos nuevos. Esa fue la mejor vista. Cuando estaba muy entretenida miro hacia la casa de al lado y vio a un chico que estaba de espalda en la cocina, parecía que preparando el desayuno con una pequeña toalla alrededor de la cintura, su espalda era la de un verdadero hacedor de ejercicios. Sus músculos y brazos estaban bien formados. Su cabello se veía muy bien peinado y muy varonil. Cuando este chico se estaba dando la vuelta escucho un grito desde abajo.
-Hija por Dios, ¿no me escuchas?,- grito una voz.
Samantha se asusto y casi se resbala del susto se agarro muy fuerte de una rama y como pudo tomo de nuevo el equilibrio.
-Hola mamí. ¿Como amaneciste?. Ya bajo déjame recoger estos mangos que se ven espectaculares para el dulce,- grito ella desde arriba.
-¿Cuando sera el día que tú aprendas, en ser mas precavida? Ya sabia yo, que ese árbol seria una pesadilla para mi.
-Ay mami, es solo un pequeño árbol. No te preocupes, que no voy a estay subiendo a cada rato.
-Si y te lo creí. Baja pronto de allí. Que me pones nerviosa, pareces una ardilla saltando de rama en rama.
-Listo mami, ya tengo lo que necesito.
Cuando ya estaba bajando se percato de que él chico de al lado ya no estaba en la cocina. Ya lo conoceré mas tarde. Ese tipo de espectáculos si que vale la pena mirar se dijo así misma con cierta picardia.
-Vamos para que desayunes. ¿Papá ya se levanto?
-No, dejemoslo dormir un poco mas. El pobre se levanta todos los días tan temprano que a veces me pregunto como hace para estar todo el día despierto. Las pocas horas de sueño no me parecen suficiente, para un hombre de su edad. Como me hubiese gustado que Juan se encargara de todo alla en el rancho pero prefirió ser abogado.
Samantha al escuchar su nombre acelero el paso para la cocina puso los mangos en el fregadero y se puso a lavarlos de inmediato sin pronunciar una palabra.
-Discúlpame hija no quise nombrarlo es solo la costumbre. De verlo como un hijo. Te prometo que ya no lo volveré hacer.
Ella no respondió nada solo continuo lavando los mangos ese comentario no iba a distraerla de lo que estaba por hacer. Minutos después se escucho el chapuceo de la piscina vecina. Cosa que la hizo imaginarse al chico que habia visto en traje de baño. Como le hubiese gustado estar en el árbol en esos momentos. Pero de nuevo su madre la hizo reaccionar.
-Sam, que te esta pasando te veo muy distraída. Cuidado y no te vayas a cortar, déjame ayudarte con eso. Prepara las demás cosas mientras yo termino con esto.
Ella sin discutir le entrego el cuchillo y continuo con las demás cosas. Cuando ya tenia todo montado le echo las rodajas de mango a la olla. Se mantuvo moviendo el dulce por un buen rato hasta que logro ver el punto que ella estaba esperando. Luego vació en un bandeja y la dejo enfriar en una mesa que estaba en el patio trasero.
-Ese dulce en verdad te quedo para chuparse los dedos. Ya veo a tu padre jactándose de que lo conscientes mas a él que a mi. Ya lo veras.
-Ay mamí, sabes que los amo a los dos por igual.
-Yo lo sé, cariño. Pero tú padre es el que dice que me conscientes mas a mi que a él. Y que por que soy mujer y nos entendemos mejor.
-Ustedes dos nunca van a cambiar. Y en verdad esta muy cansado que aun no se levanta.
-Déjame asomarme un momento a ver si ya esta despierto. Ya es casi medio día.
Victoria se asomo a la puerta y vio que Cesar ya no estaba en la cama. Entro y miro que la luz del baño estaba encendida.
-Hola cariño, todo bien. ¿Necesitas algo?
Él no respondió pero la puerta no estaba cerrada del todo así que pudo abrirla un poco mas y de pronto pego un grito.
-¿Cesar?, -él estaba en el suelo y su cabeza sangraba.
Samantha salio corriendo para el cuarto los gritos de su madre se oían a casi media cuadra. Cuando vio a su padre salio corriendo a la sala para llamar a emergencias, cuando vio a alguien entrar por la parte trasera de la casa con una bata de baño puesta. Era su vecino que venia en su ayuda. En el momento no lo reconoció. Pero habia algo en el que le hacia conocido.
-¿Que sucede, - pregunto el visitante desconocido.
-Mi papá esta en el baño y esta sangrando..., ella solo lo observaba en realidad era un hombre muy guapo y sexy. Lo llevo hacia la habitación y él como pudo entre los tres lo pusieron en la cama.
-Ya vengo, - salio corriendo de nuevo para su casa y al instante regreso con un maletín.
Era medico, no podía ser mas oportuna su llegada. Lo examino muy minuciosamente, le tomo todos sus signos vitales y lo mantuvo por unos minutos desmayado, pero luego que recobro la conciencia por completo. Pregunto.
-¿Que sucedió? Aaauuch me duele la cabeza.
-Se desmayo y al caer se golpeo la cabeza con el toallero que esta al lado del lavamanos. Así que tendremos que llevarlo a emergencias para que le hagan una tomografía. Puede levantarse yo mismo lo llevare.
-Si, mis llaves estan... en eso Victoria le paso las llaves y tomo su bolso.
Samantha también iba a subir a la camioneta cuando el doctor le dijo que le cerrara la casa, que no se preocupara que el se encargaría de todo.
Ella tomo sus llaves y cerro la puerta de la camioneta.
-Mami, llámame.
-Si, cariño. Tranquila tu papá va a estar muy bien no te preocupes.
La todoterreno salio de inmediato. Cerca de la urbanización habia una clínica privada. Así que el decidió llevarlo allí. Le hicieron todo lo que tenían que realizarle, tomografía, exámenes y un evaluó completo. Lo dejaron hospitalizado por varias horas. Hasta que por fin le dieron el alta. Se trataba solo de ciertos valores muy altos debido al exceso de grasas que habia estado consumiendo. Se mareo y al resbalar golpeo la cabeza con el toallero y se rompió un poco el cuero cabelludo.
Samantha habia estado esperando que su madre la llamara, pero antes habia ido a inspeccionar la casa del vecino. Miro con sumo cuidado todo. Habían muchas cosas que no habia visto desde la vez que la vio por primera vez. Se detuvo frente a la pared donde habia escuchado los golpes. En ese lugar habia un titulo de medico cirujano. Y su nombre era Sebastian de Jesus Garcia Avellanet. Sus ojos se agrandaron mas de lo normal su boca se abrió como una maquina escarbadora. Aquel chico guapo y sexy que los habia ayudado era Sebastian. Su amigo sebastian. Pero... este chico no era la mas mínima imagen de aquel chico que ella recordaba. Habia tenido un cambio total. Estaba irreconocible. Sus ojos, no usaba lentes, su cabello bien peinado y su cuerpo flacucho era de un atleta. Sacudió su cabeza y luego se dirigió a su habitacion miro de lejos todo. Tenia una camisa y un pantalón muy bien acomodado en la cama, a un lado un par de zapatos y unas medias a corde con la camisa. Todo estaba muy bien acomodado la perfecciona en pleno. Cosa que a ella le daba cierto escalofrió. Decidió salir de allí, cuando ya estaba en el patio se fijo que la puerta que daba acceso estaba abierta, así que prefirió llegar a su casa por allí. Cuando iba pasando por la piscina sintió el impulso de sumergirse pero no estaba allí para divertirse. En eso su móvil sonó, era Victoria, informándole que ya iban en camino. Así decidió salir de allí inmediatamente. Se fue para la puerta principal de su casa a esperarlos. Solo espero unos cortos minutos.
Cesar bajo con la ayuda de su esposa Victoria por un lado, mientras que Sebastian estacionaba correctamente la camioneta al acceso del garaje.
-Papí, ¿como te sientes?, sin recibir ninguna respuesta entraron a la casa y fueron directamente a la habitación.
-Vamos cariño acuéstate y descansa. Ya te voy a preparar algo rico para que comas.
Samantha se sentó a su lado en la cama. Queria consentirlo lo abrazo con tanta fuerza que el se quejo un poco.
-Discúlpame papí. No quise lastimarte.
-No me lastimas cariño. Solo suspire, me encanta que me abrases así, -se sonrió y le dolió el estirar la herida cerca de oreja.
-¿Que te dijeron los médicos, papí?,- pregunto ella.
-No es nada mi vida, solo unos valores un poco altos. Con una simples dietas todo se regulara de nuevo.
-Te das cuenta papi, los excesos de los que tanto te habla mi mamí.
-Si ya bastante tuve que escucharla durante todo el camino a casa. No le des mas motivos para que me siga regañando.
-Jajaja, no te preocupes ella no necesita que se lo recuerden ella mientras le hagas caso estará bien. Ay papí nos diste un gran susto.
-Sabes que es lo que mas lamento, cariño. Ese delicioso olor que hay en la casa, desde esta mañana. Por eso fue que me levante. Al sentir ese olor quise levantarme muy rápido me dio un mareo pero aun así quise llegar al baño cuando sentí que perdía el equilibrio y de pronto ya estaba en el suelo, con tremendo golpe que me di con el toallero. Jamas pensé que uno de esos enseres en el baño me podía matar, - se río nuevamente y de nuevo le dolió.
-Ay papí, no me digas que no puedes comer el dulce que te prepare con tanto amor.
-Bueno por ahora no lo comeré, no por que no quiera sino por que tu mami no me dejara ni siquiera mirarlo de lejos. Por cierto cariño, ya supiste la nueva noticia y lo coincidente de las cosa.
-¿De que papá? ¿De que me hablas?
-De tú nuevo vecino Sebastian Garcia. Es el nuevo dueño de la casa de al lado. No sabes lo feliz que me siento al saber que es alguien conocido y sobre todo que es medico.
-No lo sabia, papí.- ella estaba un poco confundida por como estaban sucediendo las cosas. Su amiga no le habia dicho nada, peor aun no se habia podido comunicar con ella desde hacia días. Ahora su hermano era su vecino.
-Nosotros tampoco, solo fue cuando llego y hablo con otros médicos de mi estado y sin decir mucho se percato de que todo lo que me estaban suministrando era lo indicado y que me hicieran todo el chequeo que fuera necesario. Imagínate que todas aquellas mujeres estaban que se les caían las pantaletas al verlo en aquellas fachas.
-Papá, por Dios no exageres. Yo lo veo como cualquier hombre.
-Pregúntale a tú mamá. Una de ellas pensó que ella era su mamá y le pidió su numero de teléfono,- jajaja otra la llamo suegra.
No, puede ser. Me imagino la cara de enojo.
-No, hija la muy soronda les dio el numero del vecino Esteban. Imagínate cuando empiecen a llamarlo y les conteste y no sepa que contestar.
-No te creo papí. En serio que mi mamí hizo todo eso.
-Ay hija esa es una loca de primera. Pero aun así la amo cada día mas. Sin ella mi vida no tendría sentido.
-Tienes razón papí, mamá te ama demasiado en este momento esta preparándote algo para que comas y de seguro no se te quitara de un lado por varios días.