Sinopsis
Rowan tenía algunos problemas, empezando por el examen de Historia del Arte que había reprobado esa mañana y terminando en su ligera obsesión por el nuevo estudiante de primer semestre. El primero era algo con lo que ya se había resignado, pero el último lo estaba enloqueciendo lentamente, derrumbando su pequeña pared de cordura ladrillo por ladrillo.
Todo había empezado cuando Holden Rivers había ingresado a la facultad de Artes, que casualmente también era la suya. Rowan sabía que su universidad poseía un nivel social, por lo que esperaba que un montón de estudiantes nuevos ingresaran este año. No obstante, lo que no esperaba en absoluto, fue que hubiera uno tan malditamente encantador.
Por la vida en peligro de extinción de las bonitas jirafas, el niño era su perdición homosexual hecha persona; con un bonito rostro simétrico, la piel pálida, los ojos grises como el cielo nublado, el cabello n***o como la noche y las pestañas tan espesas y encrespadas que ni siquiera sus propias compañeras mujeres poseían. Además de eso, parecía haber salido de algún vlog de moda en Pinterest porque la manera en que se vestía le hacía sentir ganas de llorar sobre su propio y nulo sentido de la moda.
Ahora... Él había estado muy seguro de poder continuar con su fachada de muchacho heterosexual, cristiano y blanco con normalidad, al menos delante de su madre—a la cual visitaba cada cierto tiempo—, pero Holden Rivers de primer semestre estaba complicando arduamente su tarea.
Y es que Rowan ya se veía realizado en la vida: casado con la hija del pastor de la iglesia a la que su mamá asistía—con quien lo habían obligado a salir en más de una ocasión—, teniendo dos hijos y un loro al que podría enseñarle líneas de su serie favorita de todos los tiempos; Los Simpson. Pero cierto pelinegro con ojos de Bambi había aparecido en su vida como uno de esos repentinos putazos que su madre le proporcionaba cuando se le escapaba una mala palabra en frente suyo.
Que las preciadas jirafas se apiadaran de su ya muy perdida alma heterosexual porque, a pesar de no entender la manera en que el cerebro de Holden trabajaba el 70% del tiempo, su corazón se negaba a dejar de emocionarse cada vez que lo veía siquiera respirar.
O simplemente donde Rowan vivía su vida con tranquilidad hasta que Holden irrumpe en ella y lo arrastra consigo al profundo paraíso grisáceo que hay dentro de su mirada. Descrito de una manera menos dramática y más realista: Holden es un Asperger con rostro de ángel y Rowan un pobre mortal que está buscando la manera de deslumbrar su vista con su belleza sin caer profundamente enamorado.
Pero, bueno... Rowan es un fracaso desde el día en que nació, así que ya podemos hacernos una idea de cómo terminó...
Sí, colado hasta los huesos.