El viaje no fue tan ruidoso como normalmente lo habría sido con alguno de sus amigos—por ‘amigos’ se refiere a Marcus y Daniel, ya que no tiene ningún otro—, pero tampoco fue tan insoportablemente incómodo como había temido. Al menos, no había tenido ganas de lanzarse fuera del auto en movimiento y esperaba de todo corazón que Holden tampoco las hubiera tenido. Pero si le permitían tener algo de autoconfianza, creía firmemente en que el pelinegro se había sentido más relajado que otra cosa; los tarareos en voz baja y la cabeza recostada contra el respaldo de la silla así lo indicaron.
En ese momento se encontraba recostado contra el capó del auto, observando como Holden se movía de un lado al otro, apoyado contra la baranda del puente, mientras dejaba escapar varios suspiros de asombro y ensoñación porque todavía no parecía ser capaz de asimilar la vista, aunque ya habían llegado hace más de diez minutos. Rowan pensaba que era tierno, pero él pensaba que Holden hasta cagando se vería tierno, así que no le hagan mucho caso.
"¡Amo este lugar!" Holden gritó de repente y el corazón de Rowan casi se le escapa por la boca cuando el pelinegro se subió en el barandal, balanceándose sobre el abismo mientras sacaba su cámara para enfocarla.
En un segundo, Rowan ya estaba corriendo hacia él y sujetándolo por su abrigo con fuerza. Holden ni siquiera pareció darse cuenta, todavía demasiado embelesado mientras capturaba imagen tras imagen con su cámara. Mientras tanto, Rowan aprovechó el tiempo para tener un pequeño momento gay y observar lo verdaderamente hermoso que lucía Holden con su cabello siendo agitado por la fuerte brisa, incluso había una ligera pero notoria sonrisa en su boca mientras enfocaba y desenfocaba el lente, buscando el ángulo correcto.
Un par de minutos después, Rowan ayudó a Holden a bajar del barandal, no sin antes morir internamente unas doce veces debido al contacto físico.
"Entonces…" Rowan habló suavemente cuando el menor se quedó de nuevo embelesado por el paisaje, logrando que volviera su rostro hacia él. Rowan tragó saliva porque definitivamente la belleza del contrario, a menos de un metro de distancia, lo golpeaba de una forma distinta "¿Tienes el suficiente material para hacer tu trabajo?"
Holden bajó la mirada hacia su cámara y después de revisar un poco, levantó la mirada de nuevo y asintió.
Una vez que ambos estuvieron dentro del auto, manejando de vuelta a casa por la autopista principal, Rowan descubrió que el viaje ya no se sentía tan tenso e incómodo. Lo describiría más bien como un momento de relajación, en el cual su poca habilidad para socializar pudo tomarse un descanso por primera vez.
"Mmmm, ¿Rowan?" Holden llamó bajito y Rowan pudo ver por el rabillo del ojo que hizo su cámara a un lado, ya que había estado revisando las fotografías en ella durante un rato.
"¿Si?" se estaba empezando a acostumbrar a que Holden lo llamara por su nombre, aunque todavía le costaba trabajo que su corazón no saltara en su pecho cada vez que lo hacía.
"¿Recuerdas esa vez en la puerta de su departamento que me pediste fotos de mis manos?" Rowan se sorprendió un poco ante la pregunta pero terminó asintiendo mientras hacía un ruido afirmativo desde su garganta, solo entonces Holden preguntó: “¿Para qué eran las fotos?”
¿Qué tan probable era que Holden, perteneciendo a la facultad de artes y sabiendo lo que era atravesar un bloqueo imaginativo, entendiera que sus manos le parecían más bonitas para dibujar? ¿Era un cumplido demasiado descarado alabar las manos de alguien que prácticamente es un desconocido? ¿Se pondría en evidencia si lo confesaba?
“Yo tengo este proyecto final que consiste en crear mi primer obra de arte...” sentía la mirada curiosa de Holden sobre su perfil, así que decidió vivir al extremo “Ya tenía la imagen que quería retratar clara en mi cabeza, pero estaba teniendo una especie de bloqueo por el modelo” estaba rezándole a todos los miembros del preciado cielo artístico por que Holden no lo tomara mal, mientras al mismo tiempo tomaba aire por la nariz lentamente “Y… y mi primera impresión de ti fue que tenías manos bonitas”
Se lanzó.
Se lanzó de cabeza por el abismo sin siquiera echarle un vistazo a lo que le esperaría al aterrizar.
El auto se sumió en un pesado silencio del que Rowan fue dolorosamente consciente mientras se detenía en un semáforo en rojo. Entonces se atrevió a echarle un vistazo a Holden, quien había dejado su cámara olvidada a un lado de su regazo y observaba las palmas de sus manos con el ceño fruncido.
Fue una escena extrañamente tierna de mirar, así que Rowan no pudo contener la pequeña carcajada que se le escapó, logrando que Holden volviera su mirada hacia él con las cejas enarcadas: “¿Usaste mis manos para tu proyecto final?”
Su risa murió en su garganta, temiendo una reacción negativa del contrario, juntó sus manos sobre su regazo y se mordió el labio inferior con nerviosismo: “¿Te incomoda?”
Su mirada se encontró con la de Holden y algo se removió en su estómago, logrando que volviera sus manos puños y sintiera sus orejas ponerse rojas. Se sobresaltó cuando el claxon del taxi que venía detrás se hizo escuchar, logrando que rápidamente Rowan volviera su atención al camino y se diera cuenta de que el semáforo había cambiado a verde. Se dispuso a arrancar el auto de nuevo, rogando que el sonrojo en sus orejas no fuera demasiado evidente.
Extrañamente, Holden guardó silencio durante los siguientes dos minutos, entonces, cuando Rowan estaba empezando a recrear en su cabeza las mil formas en las que podría disculparse, él dijo: “Está bien”
Fue bajo y dudoso, pero Rowan lo escuchó.
“¿No es incómodo?”
Holden negó tiernamente con su cabeza, estirando sus brazos frente a él y separando los dedos de sus manos, observó detenidamente cada uno de ellos en silencio.
“¿Qué tienen de bonito mis manos?” inquirió con la cabeza inclinada hacia un lado y los labios fruncidos.
Si Rowan tuviera diez niveles más de ego y autoestima, tal vez le hubiera respondido que lo más bonito era a quienes se encontraban pegadas, pero esto no era una comedia romántica homosexual adolescente, así que optó por una respuesta más común: “Tus dedos son largos y uniformes, no tienes callosidades o protuberancias como yo” para enfatizar su punto, quitó su mano del freno y la levantó para mostrar sus dedos, bajándola dos segundos después pero viéndose interrumpido cuando Holden la atrapó entre las suyas.
Rowan casi pierde el control del auto, aunque Holden se veía muy centrado en analizar su mano como para darse cuenta, y el corazón casi se le escapa por la boca por segunda vez en el día. Tragó saliva audiblemente cuando Holden pasó uno de sus dedos sobre una de las protuberancias en su anular, específicamente aquella que se forma cuando pasas demasiados años apoyando el lápiz contra tu dedo.
Holden dejó ir su mano solo segundos después, pero para el exagerado de Rowan se sintieron como horas en las que pudo haber perdido el control del vehículo y haber terminado estrellándose contra un árbol.
“Tienes las manos de un artista” dijo Holden, retomando su anterior tarea de revisar las fotos que tomó en la memoria de su cámara “Son hermosas” ahí va el corazón de Rowan otra vez “Son las manos de un artista. Siempre es hermoso cuando puedes observar las pasiones de una persona a través de cosas simples como su ropa, estilo o la forma de sus cuerpos”
El corazón de Rowan se calentó y una pequeña sonrisa luchó por escapar de su boca. ¿Acaso Holden podía ser más precioso?
“Gracias, supongo” respondió torpemente.
A medida que el camino a casa se iba haciendo más corto y Rowan se sentía cada vez más cómodo con la presencia de Holden, su mente ideó un plan rápido para alargar su pequeño caso de corazón cálido durante unos minutos más; cuando observó el primer McDonald's a un lado de la autopista, abrió la boca para preguntarle a Holden si quería parar para obtener un helado.
Holden se encogió notablemente en su asiento, respondiendo bajito: “Nunca he estado en un McDonald's en toda mi vida” Rowan debió observarlo como si le hubiera confesado que comía gatos vivos en el almuerzo, porque el menor se apuró a explicar: “No había ninguno en el pueblo que crecí”
“Oh” Rowan empezó a orillarse “Entonces déjame informarte que el McFlurry de Oreo es la mejor cosa que vas a probar en toda tu existencia”
Cuando Rowan volvió la mirada hacia Holden, éste ya estaba mirándolo de vuelta con una pequeña sonrisa mientras asentía con la cabeza.
Por Monet, Rowan no podía estar más hundido en el océano de la homosexualidad.