6. Sonrisa de boca cerrada

2277 Palabras
Sentía que se iba a hacer del dos encima mientras se pasaba las manos por el cabello rebelde, intentando ordenarlo un poco antes de echarle una última repasada a su aspecto en el espejo. Todavía sentía su estómago apretado en un manojo de nervios cuando se obligó a sí mismo a salir de su habitación, aclarándose la garganta para interrumpir la acalorada sesión de besos que Marcus y Daniel estaban teniendo en la cocina. Rowan hizo una nota mental de nunca en su vida volver a comer del lado izquierdo de la encimera. “Empiezo a creer que no pueden dejar de chuparse la lengua, como que es su fuente de energía. Como esa película de aliens que vimos la otra noche, ¿recuerdas, CusCus?” una banana lanzada en su dirección fue su respuesta. La atrapó en el aire, dándole un leve asentimiento al rubio como agradecimiento. Le quitó la cáscara a la fruta y, después de darle un mordisco, se giró sobre sus zapatillas para rebuscar por cierto pelinegro evidentemente ausente “¿Dónde está él?” inquirió, volviéndose hacia la pareja “¿Se arrepintió sobre ir?” la esperanza de que la vida empezaba a tratarlo mejor creció dentro de su pecho. “No” y Daniel la cortó de raíz “Solo fue por su cámara” se bajó de la encimera, encaminándose hasta que Rowan lo tuvo enfrente suyo, el novio de su mejor amigo observándolo con los ojos entrecerrados “Será mejor que no seas un imbécil con él, Rowan, lo digo en serio. Pasó mucha mierda en la secundaria y lo traje aquí conmigo en cuanto pude porque no quiero verlo mal otra vez” algo en la mirada feroz en los ojos de Dan logró que Rowan pasara saliva “No necesita más imbéciles que no lo comprenden en su vida”. El castaño parpadeó, procesando las palabras del contrario. Finalmente bufó, tomando el último bocado de la banana cuando posó su atención en Marcus al otro lado de la encimera. “¿Qué le dijiste sobre mí para que de repente saque a relucir su mamá gallina interior?” El rubio se encogió de hombros, luciendo demasiado cómodo en su lugar recostado contra la encimera “Lo usual” respondió simplemente. Rowan enarcó ambas cejas en su dirección “¿Qué es ‘lo usual’?” “Que eres un idiota en potencia cada vez que conoces a alguien nuevo. Lo más probable es que no pase media hora hasta que Holden vuelva convertido en un mar de llanto o con tu cabeza guardada en su mochila, dependiendo de su temperamento”. “Y Holden no es exactamente alguien rudo” Daniel captó su atención de nuevo cuando apretó el frente de su rompevientos negra en un puño “Es como un suave gatito de felpa, así que, por tu integridad, será mejor que lo trates bien y lo hagas sentir cómodo. Mi bebé tampoco es muy bueno haciendo amistades” la expresión amenazante de Dan flaqueó cuando se apartó, la tristeza tiñendo sus rasgos “La gente no fue muy buena con él por ser… de la manera en que es”. Rowan frunció el ceño. ¿Que Holden no había sido de los niños bonitos y populares al que todo el mundo obedecía con solo batir sus pestañas? Lucía como uno. Al menos para Rowan. Hombre, Holden podría pedirle cualquier cosa y él ya estaría saltando por las escaleras para conseguirla. Y Rowan no era exactamente del tipo amable. “De todos modos” volvió su atención a Dan ante su drástico cambio de humor “¿Desde hace cuánto que lo conoces? Entró a nuestra universidad hace poco”. “Es un amigo de la infancia” respondió el contrario y, aunque Rowan no era el más enfocado, no se perdió la manera en que la mirada de Daniel brilló con cariño. Lo quería bastante “Fuimos juntos a una escuela privada aunque yo me gradué un año antes”. Su mente inmediatamente viajó a maneras en las que podía obtener—claramente de manera disimulada—fotografías del pelinegro cuando era un estudiante secundaria. Pero ya pensaría en ello. “¿No era muy bueno haciendo amigos?” esta vez fue Marcus quien preguntó. Los labios de Daniel se fruncieron juntos, como si estuviera pensando más de lo normal en su respuesta: “No lo diría así. Holden es muy bueno haciendo amigos y bastante elocuente manteniendo una conversación, raramente mantiene su boca cerrada, es solo que… Es solo que la mayoría de las personas no entienden la manera en la que él es”. “¿Él tiene algún tipo de…?” la pregunta de Marcus quedó flotando en el aire y en la mente de Rowan, quien mantenía su ceño fruncido. De todas formas, no tuvo demasiado tiempo para pensar en ello, porque Holden estaba atravesando la puerta del departamento un segundo después, todavía acomodando las asas de su mochila sobre sus hombros. Había algo extremadamente tierno en su expresión emocionada que calentó el pecho de Rowan. “Uh…” pareció retraerse cuando notó toda la atención de la habitación sobre él, removiéndose sobre su lugar “Estoy listo” anunció con voz bajita y Rowan todavía no podía creer que existiera alguien tan jodidamente precioso. “Justo a tiempo” dijo Daniel, acercándose al pelinegro para besar castamente su mejilla “Ve, toma una buena fotografía y regresa para hacer el mejor trabajo que la vieja Martins verá en toda su aburrida vida”. Veinte minutos después, Rowan todavía sentía que iba a hacerse del 2 encima, con sus hombros tensos contra el respaldo del asiento y sus dedos apretados alrededor del volante. Había encendido la radio para hacer el silencio un poco menos pesado y porque tenía miedo de que su corazón estuviera latiendo tan desbocado que el pelinegro en el asiento de copiloto lo escuchara. Se repitió a sí mismo unas 30 veces que necesitaba calmarse o iba a sufrir un ataque al corazón, perder el control del volante y estrellar el auto de Marcus contra un árbol. No importaba si moría, porque su mejor amigo iba a encontrar la manera de revivirlo y volverlo a matar con sus propias manos. Rowan sabía que la lista de cosas preciadas en la vida del rubio era corta, y también estaba seguro que su auto la encabezaba. O tal vez estaba justo después de Daniel. Justo cuando dobló a la derecha, tomando la autopista principal, se toparon con un semáforo en rojo, así que no tuvo más opción que frenar e intentar calmar su alocado corazón. En serio, ¿qué estaba mal con él? Rowan estaba tratando de vivir una vida tranquila y llevadera, pero aquel molesto músculo de su cuerpo parecía empeñado en bombear sangre cada vez más rápido y causar su propia muerte. Causar su propia muerte justo en frente de su amor supremo e imposible. No estaba abierto a humillarse más frente a Holden, y claro que matarse frente a él tampoco estaba a discusión. Arrancó de nuevo cuando la luz del semáforo cambió a verde y, durante los siguientes 10 minutos, fue dolorosamente consciente del silencio pesado, aplastante e incómodo dentro del vehículo. Silencio que no tenía ni una jodida idea de cómo terminar, es decir, no confiaba en sí mismo para abrir la boca frente a la persona sentada a menos de medio metro suyo, estaba seguro de que solo terminaría soltando algo lo suficientemente incómodo y bizarro como para que Holden decidiera que saltar del auto era mejor que pasar dos horas a su lado. Por Hilaire-Germain-Edgar De Gas, él no estaba abierto a ser la razón de la muerte de su amor supremo e imposible. Daniel le raparía la cabeza y le cortaría las bolas antes de que pudiera siquiera parpadear. Le pidió que no fuera un idiota con Holden y Rowan iba a causar que se matara. “Aquí es realmente bonito” la dulce voz del pelinegro interrumpió sus locos pensamientos, logrando que llevara su mirada durante algunos segundos hasta el contrario, hallándole con la cabeza recostada en el respaldar del asiento mientras observaba distraídamente por la ventana “Se siente cálido por todas partes”. Si, bueno, Rowan estaba seguro de que lo que él estaba apreciando era todavía más bonito y cálido. "¿Desde dónde te mudaste?" inquirió, volviendo su mirada hacia el camino. Sin embargo, notó cuando la mirada de Holden se posó sobre su perfil. "Es un pueblo pequeño a las afueras del estado" respondió simplemente "No es nada comparado a aquí, siento que no podría ir al centro comercial sin saber cómo regresar". El castaño sonrió automáticamente, trabajando con toda su fuerza en no entrar en pánico porque era la primera vez que se le presentaba una oportunidad para mantener una conversación normal con Holden. Su primera oportunidad oficial para crear una buena impresión, para demostrar que no solo era el idiota que tiraba por las escaleras a su mejor amigo dentro de un contenedor de basura. Esta era su señal para que su cabeza mostrara algún indicio de vida inteligente. No lo arruines. No lo arruines. No lo arruines. No lo arruines. No lo arruines. No lo arruines. ¿Cómo que no lo arruine si igual nunca te atreverías a hacer un movimiento? Dios, sus dos únicas neuronas eran jodidamente molestas, a veces solo deseaba que murieran. Y tampoco era el momento adecuado para actuar tan demencialmente extraño y discutir consigo mismo, gracias. "Con el tiempo te acostumbrarás" atinó a decir luego de algunos segundos de extraño silencio. Tomó una respiración profunda cuando Holden pareció volver a posar su atención a la ventana "Vamos a estar encerrados dentro de este auto durante las siguientes 2 horas…" gracias, sabelotodo "Así que, ¿por qué no intentamos conocernos un poco?" sugirió con las manos todavía húmedas por el sudor que causó su nerviosismo. Cuando Holden no respondió, se apresuró a añadir: "Es decir, te mudaste con Dan así que ahora somos prácticamente vecinos. Además nuestros amigos son pareja y supongo que- "No hay mucho que decir sobre mí, la verdad" el pelinegro interrumpió su monólogo "Soy bastante aburrido, no sé qué cosa te importaría averiguar de mí". Todo el aire en sus pulmones salió en forma de un pesado suspiro, girando levemente su cabeza para observar al contrario cuando habló: "No eres muy bueno con las personas, ¿verdad?" Eso pareció tocar algo dentro de Holden porque inmediatamente se estaba tensando en su lugar, sus hombros tiesos contra el respaldo de su asiento cuando le devolvió la mirada. ¿Cuántas veces se podía caer por unos mismos ojos? Holden apartó la mirada de inmediato, llevándola hasta sus manos entrelazadas sobre su regazo. Sus hombros antes tensos se hundieron y Rowan se sintió miserable. "Hey…" llamó con suavidad, teniendo que volver su atención al camino "Solo es una observación. Yo tampoco soy bueno socializando. Odio a las personas, si soy sincero, sobre todo los grupos de personas. No entiendo cómo lo hacen; reunirse unos junto a los otros y hablar de algún tema, esperar que uno añada algo al respecto y luego tú mismo añadir otra cosa. Manejar tantos temas de conversación al mismo tiempo, tantas opiniones, tantas bromas… Es agotador de solo imaginar". "Topo". Las cejas de Rowan se dispararon hacia arriba, preguntándose si había escuchado bien "¿Topo?" "Es mi animal favorito" respondió el pelinegro de inmediato y Rowan frunció el ceño, preguntándose de repente qué carajos tenía que ver. Pero entonces Holden continuó hablando: "Los topos están en la lista de los animales menos sociables del planeta. Viven en pequeños huecos que ellos mismos cavan donde solo entran sus propios cuerpos y raramente salen de allí". "Oh" fue lo único que pudo verbalizar, todavía demasiado atontado por el abrupto cambio de tema. ¿De repente Holden había cambiado de opinión y quería que empezaran a intercambiar datos random para conocerse uno al otro? "Somos topos, supongo" murmuró Holden y Rowan lo vio por el rabillo del ojo todavía jugueteando con sus manos en su regazo. Levantó su cabeza y dirigió su mirada hacia su perfil de nuevo "Lo siento, ¿eso sonó ofensivo? ¿O acaso fue algo muy raro para decir? ¿Te hice sentir incómodo? Perdón, no era mi intención. Yo…" Sonaba como que el menor estaba teniendo un pequeño ataque de nervios entonces Rowan soltó una baja risa "No, no me ofendiste" se apresuró a aclarar, doblando a la izquierda "Solo fue un dato bastante random, no lo ví venir" añadió para luego posar su vista en Holden quien ya lo veía con sus ojitos grises brillando por la culpa. Le regaló una suave sonrisa para tranquilizarlo "Somos topos". Tenía que volver su mirada al camino o terminaría matándolos a ambos, pero estuvo agradecido de vivir al límite porque no se perdió la forma en que las esquinas de la bonita boca de Holden se estiraron hacia arriba en una jodidamente adorable sonrisa de boca cerrada. Volvió su atención a la carretera con el corazón acelerado y las mariposas idiotas acariciando las paredes de su estómago. Su maldito amor supremo e imposible había acabado de sonreírle. ¡A él! Se mordió el labio inferior, removiendo su trasero sobre el asiento e intentando mantener su expresión imperturbable. ¡Contrólate, imbécil! Nos costó un largo camino llegar hasta aquí, no lo arruines. ¿Pero viste esa jodida sonrisita? Quiero casarme con él. Quiero llevarlo a casa, ignorar que le va a causar un infarto a mamá, y cargarlo hasta la iglesia más cercana. Quiero sostener sus manos, mirarlo a los ojos, acariciar sus mejillas y- "¿Te importaría si pongo mi lista de Spotify?" salió abruptamente de su ensoñación homosexual cuando Holden le preguntó, señalando la entrada USB del auto "Pago mensualmente por ella y ni siquiera la uso". Rowan asintió tan rápido que casi se rompe el cuello, todavía demasiado afectado por la sonrisa de hace un rato. Que su adorado Dalí lo salvara, estaba hundido hasta la última hebra de su cabello castaño por este ser celestial humanizado llamado Holden, si tan solo una puta sonrisa de boca cerrada lograba derretirlo como un trozo de mantequilla sobre el sartén. Dalí, Monet, Picasso y Van Gogh desde el cielo de los grandes artistas—al que algún día él mismo añoraba llegar—, ayúdenlo a recuperar su alma heterosexual antes de que fuera demasiado tarde.
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