Isabella se miró por última vez en el espejo. Seguía estando un poco pálida, pero al menos se sentía mejor. Adrián acababa de salir del baño y le dijo que bajara a desayunar cuando terminara. Isabella sonrió mientras salía del baño y se dirigía hacia la puerta de su habitación. Aunque Adrián no lo dijera explícitamente, ella sabía que él ya había aceptado a su bebé. Se detuvo en la entrada de la gran sala de desayunos, esbozando una sonrisa. En el interior, unas cuantas personas que no parecían sirvientes conversaban. Isabella frunció el ceño y comenzó a examinarlos. Había una mujer mayor, de cabello canoso pero bien peinado, con llamativos ojos azules. A su lado, una hermosa joven de cabello y ojos castaños, de edad similar a la suya. La mirada de Isabella se posó en Adrián. Él par

