Isabella no sabía qué hacer. Adrián le susurró lentamente que alguien había matado a aquella mujer. Isabella sintió un profundo disgusto. Estaba realmente disgustada. Había visto llorar a esa mujer, y sabía que cuando una mujer derrama lágrimas en soledad, no hay falsedad en ninguna de esas gotas. Isabella lo sabía muy bien. Adrián colgó el teléfono y permaneció inmóvil. No se movía. Isabella se acercó con cautela. —¿Adrián? Adrián la miró, pero no había emoción en sus ojos. El silencio que antecede a la catástrofe. —¿Scarlett está muerta? Adrián negó con la cabeza. —¿Cómo? Adrián mantuvo la mirada fija. Isabella se sorprendió. Adrián estaba realmente aturdido. —Se suicidó. El vacío lo envolvía. ¿Scarlett estaba realmente muerta? * Max miró la casa de la que venía. No ha

