Permanecieron entrelazados en sus asientos mientras Isabella le devolvía el beso con total aceptación, reflejando los mismos sentimientos. La tensión en el aire se disipó por completo cuando Adrián se acercó a ella, posando una mano en su mejilla. Aquel gesto desató una pasión nueva y desconocida para ambos. Isabella se incorporó, y su beso adquirió una intensidad distinta. Sus manos se aferraron con fuerza al cuello de Adrián, como si temiera soltarlo. Adrián, por su parte, mantuvo sujeta la delicada figura de Isabella, acercándose lo más posible para que no quedara espacio entre ellos. No quería sentir, ni por un instante, que podía perderla. Aquel sentimiento era mutuo. Deseaban entregarse por completo, descubrir cada rincón de la piel del otro. Adrián se levantó con lentitud, alza

