Adrián observó a Isabella dormir en la habitación. Isabella se movía en sueños y no se despertaba. Isabella apartó el edredón de una patada, y Adrián vio cómo sudaba. Tenía la piel brillante y el pelo húmedo en el cuello. Esta vez, Isabella tiró el edredón completamente al suelo con sus movimientos. —Oh, Dios—, murmuró Adrián mientras recogía el edredón. Pero lo dejó a un lado sin ponérselo encima. Isabella ya estaba acalorada y, sin molestarse en despertarla, volvió a sentarse y siguió observándola. Isabella estaba tumbada en la cama con una mano en el pelo, una pierna doblada a la altura de la rodilla y la otra estirada. Muy joven Sí, Isabella era realmente joven. Joven y llena de vida. Adrián volvió la cabeza hacia otro lado. Llevaba mucho tiempo sin estar con una mujer, así que

