Isabella intentó abrir los ojos lentamente. Se sentía cansada. Lo primero que vio, con los ojos apenas abiertos, fue el techo. Abrió la boca para hablar, pero al no salir ningún sonido, sintió la necesidad de toser ligeramente. En ese mismo instante, Adrián se despertó donde estaba. —¿Isabella? Isabella giró la cabeza hacia su derecha. Mientras sus cejas se fruncían sin que ella se diera cuenta, Adrián se interpuso. —¿Estás bien? ¿Cómo te sientes? Isabella respondió inmediatamente a esta pregunta apresurada. —Estoy bien. Adrián sonrió. Pulsó un botón en el borde de la cama mientras Isabella intentaba comprender lo que estaba ocurriendo. —Bueno... ¿qué ha pasado?—. Intentaba recordar lo sucedido. Adrián estaba ahora tranquilo. Se sentó lo más cerca posible de ella y la miró fijamen

