Nuestro Primer Baño

1948 Palabras

Con suma delicadeza, Albert me ayuda a vestirme. Mis mejillas arden, no puedo creer que acaba de hacer el amor en la oficina de mi esposo. Sus caricias fueron una tortura placentera para mí. Cada toque, cada beso, me hacían suspirar. A decir verdad, no tuve temor de continuar, no pensé en nada más que no fuéramos él y yo dándonos amor. No le presté atención a que alguien pudiera entrar, porque este piso está totalmente solo. Únicamente su secretaria Dana estaba del otro lado, a muchos metros, pero bastó una llamada de su parte para no ser interrumpidos. En cuanto sus labios besaron mi feminidad, perdí la cordura por completo. Tanto así, que tuve que morder mis labios para no gritar como loca. Jamás imaginé, que mi cuerpo desnudo boca abajo, pegado mi pecho a la superficie fría del escri

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR