Llueve. Del cielo caen miles de gotas y yo estoy afuera de mi casa sin poder entrar, sentada en el escalón de la entrada sin ninguna remota idea de cómo poder entrar. Las ventanas están cerradas por dentro, y aunque intentara abrirlas no podría debido a la humedad en mis manos que resbalarían al contacto. Estaba tan entretenida riéndome con Dalia mientras íbamos en su auto y aparcamos, que no me di cuenta que deje mis cosas dentro de él. Rato más tarde Dalia tuvo que irse con rapidez ya que su mamá la había llamado debido a una urgencia. Parecía preocupada y alterada. Se ofreció llevarme pero dije que eso la retrasaría más, así que para que se fuera tranquila, me las arreglaría para irme a casa. Todo pasó tan rápido que no recordé que había dejado mi bolso en el auto de Dalia hasta

