⚠️Conversacion sincera⚠️

1600 Palabras
El reto era despertar a Asley después de reverenda borrachera. La chica parecía estar muerta, no se movía a ningún lado de la cama, estaba en un extrema quietud que a Ginebra la inquieto. —Hora de levantarse...—golpeó una olla con un cucharón haciendo bastante ruido como si estuviera haciendo un cacerolazo. Asley se sobresaltó echa un desastre. —Es de madrugada mamá—busco las sábanas para cubrirse. —No, son las 11 de la mañana—Ginebra jalo la sábana de un golpe lanzandola al suelo. —Me duele mucho la cabeza—tanteó queriéndose aferrar a las cobijas. —Muevela, levántate, anda a bañarte, hueles a mierda con alcohol—la tomó de un brazo tirando de ella como una muñeca. Llevándola a empujones para el baño. —Tienes una manera muy romántica de decir las cosas—murmuró entre diente Asley con su cabello echo un lío, caminando lo más despacio posible. —Y tú un sueño muy pesado. Asley se rió de medio lado. —No pensé que beber fuera tan doloroso. Mis sesos se van a salir—se tocó la cabeza aferrándose a ella. —Eres la peor borracha del mundo. Muevete—Ginebra la metió a la ducha, soltando un chorro de agua fría. Asley de inmediato soltó una exclamación más no quería discutir con su amiga y mucho menos en ese estado tan deplorable. Una vez terminó, se vistió con pijama conduciendose a la cocina. Su pelo rubio caía a los lados mojado, sus ojos verdosos aún seguían rojos, su aspecto se estaba componiendo. —Hay una aspirina, y tómate este caldo de pollo, te hará bien—Gin le sirvió, incorporandose a la mesa junto a su amigo. —¿Que pasó anoche? —¿No lo recuerdas? —No. —Bueno... el profesor Mendoza nos trajo a casa. —¿¡Que!?—la rubia se sobresaltó pelando los ojos—. ¿Me vio borracha? —Obvio...—musitó Gin, dándole un mordisco al pollo. —¡Que vergüenza! ¿qué pensará de mí el profesor Cam? ¡ay no Gin!—se preocupó—. Se lo dirá a mi madre. La chica soltó un silbido. —No creo, estaba muy entretenido—murmuró indignada. —¿Como así? —Estaba con la profesora Luz—dijo ahora dolida. Asley peló los ojos. —¿Será que tienen una relación? Ginebra se encogió de hombros como si no le interesara —Supongo que si, y no los culpo. Ya era hora de que el profe Mendoza saliera con alguien, lo que nunca imaginé es que fuera con la profesora Luz, digo... era amiga de su esposa. —Uno nunca sabe para quién trabaja. Un día la mejor amiga te está dando consejo de tu marido y al otro cuando te muere se lo quiere follar. —Uy, suenas rencorosa. —Rencorosa no, realista—expresó Gin rascándose la mejilla. —Bueno, ellos son libres, solteros, profesionales. ¿Que les impide estar juntos? —Las normas universitarias—repuso Gin. Asley se echó a reír. —¿Enserio Gin? la maestra Luz es una gran portadora, casi dueña de alli—hizo con sus dedos una señal de dinero—, ella es las reglas y también las hace. Follarse al profesor Cam no le hará nada. Gruñó su amiga seria. —La palabra follar se escucha extraño en tu boca—Ginebra cambió de tema, no quería hablar más del profesor. —¿Por? —Tú eres toda así delicada que al escucharte una mala palabra me sorprende. Incluso tú Toni de voz es igual a Gollum del señor de los anillos ¿ te acuerdas?—se echó a reír Asley la miró mal. —Eres muy malvada Ginebra—se incorporó a la risa. —Por cierto, no trabajaré con Max—mencionó. —¿Por? —Es incómodo trabajar con alguien con quien estuviste involucrado. La rubia sonrió. —Entiendo... yo....no se que hacer con mi jodida vida—pego su cabeza de la mesa, Gin se echó a reír. —Saldrá algo mejor. Ese fin de semana ambas estuvieron juntas mirando películas, series, comiendo palomitas, riéndose como dos dementes. No había mayor diversión que aplastar su trasero en cama y no hacer nada en todo el día. Asley y Ginebra eran muy amigas, se sinceraban todo el tiempo, de hecho, casi no se guardaban secretos, siempre se lo contaban todo, bueno, casi todo porque Ginebra le ocultaba a su amiga lo mucho que le atraía el profesor Cam; no podía decírselo ya que Asley era cercana a él. ## Era Lunes por la mañana cuando las dos llegaron. Asley tenía un gorro, una camisa roja con pantalones negros. Su tono pálida de piel y su cabello rubio suelto le lucia con el carmesí de su camisa. Ginebra llevaba una falda con sus habituales pantys medias, una camisa blanca, su pelo n***o suelto con ondas en las puntas. Un labial carmesí dibujaban sus labios, y un rubor se esparcía por sus mejillas. —Hola...—Llegó Lucas, con su cabello despeinado, una camisa vinotinto —.¿Como han estado guapas? Asley se rió. Ginebra se limitó a mirarlo. Lucas era un chico dulce, divertido, sociable, delgado, alto, estudioso. Le era un poco difícil conseguir novias, no era de esos chicos fiesteros, ni bebedores más bien prefería quedarse en casa mirando una buena película que salir. Ginebra se confundía, porque aveces tenía la impresión de que Lucas lanzaba el anzuelo para ver quién de las dos lo mordía, o terminaban saliendo con él. Un día era cariñoso con Asley y al otro con ella. El chico de ojos cafés, siempre hablaba de películas, la mala calidad de fotografía, las malas actuaciones de los actores y en cierto punto era interesante escucharlo porque tenía una manera muy graciosa de destrozar una movie. Asley siempre se reía con él, aunque no estaba interesada en lo más mínimo, solo le parecía un chico buena onda para reírse un poco con sus locuras. Ginebra recordó la otra vez con el papel. 《Besame, dame un beso y te doy el papel》 Suspiró cuando se encontró con el profesor Cam fuera del salón junto a la profesora Luz, se veía claramente como divertida le susurraba algo al oído. El profe Mendoza sonrió. Por un momento sus ojos se encontraron, y Ginebra con la ira en la cabeza le tomó la mano a Lucas. Éste se sorprendió. Cam paseó la mirada por las piernas de su alumna fijándose de que la chica tenía sus manos entrelazadas con las de Lucas. 《Mocosa》dijo para sus adentros. Asley que venía a su lado se asombró por la actitud de su amiga, sin embargo, le restó importancia, ella era loca, y los locos hacen cosas extrañas. Se paró en seco para saludar al profesor. Ginebra se limitó a mirarlo, mientras más el profesor la observaba, ella se aferraba a la mano de su amigo. Siente un poco de celos, si tú no me quieres, otros si me quiere imbecil. La expresión de Cam fue seria, severa, se centró en Asley que le estaba pidiendo disculpa por su conducta el fin de semana pasado, no obstante, con el rabillo del ojos lanzaba unas cuantas miradas a Lucas y su alumna que se reían en voz baja. ¿Celos? no creo que te guste Lucas Ginebra, cuando me dejaste claro que te gustaba. Gin se percató que su profesor volteaba la mirada de vez en cuando, así que, se puso más divertida, coqueta y cariñosa con Lucas. El chico se maravillaba por ese acercamiento, era un logro, una Victoria. ¿Acaso era el perfume? ¿o su ropa? ¿por qué Ginebra le estaba coqueteando?, ¿acaso Ginebra se había fijado en él así como él en ella? se lo había callado porque antes tenía marido, más ahora, era libre y también se lo había guardado por miedo a no ser correspondido, ¿qué había cambiado? ¿Siente un poco de celos profesor? El profesor aceptó las disculpas de Asley fulminando con la mirada de Ginebra. ¿Que carajo estás haciendo? no lograrás inmutarme... —Bueno profesor, nos vemos más tarde. Asimismo, siguieron su camino, Ginebra agradeció profundamente no tener clase con él, no quería verlo, ni enfrentarse a sus miradas fulminantes. Entró al salón de la profesora Luz y escuchó la clase en silencio. Por fortuna Asley no le había reprochado nada con Lucas, eso era bueno, pero sabia que en cualquier momento le preguntaría si estaba interesada en el chico. Y para nada, no lo estaba, ni siquiera le gustaba, solo quería provocar al profesor Cam, darle celos, que ardiera en rabia, más esté ni se inmutó, permaneció con la misma serenidad de siempre. Aunque aveces le lanzaba ojeadas. ¿Si estabas celoso profesor? El timbre sonó indicando que era hora de salir. Gin tomó su mochilaa la espera que Asley hablara con Luz. Blanqueó los ojos, ¿qué tanto hablaba Asley?, que flojera. Hizo un mohin con sus labios cuando ambas caminaban a la puerta, concentradas en su amena conversa. Ella se quedó parada en su asiento suspirando con fastidio. —¡Gin!—escuchó la voz de Lucas. Sus ojos estaban iluminados, tenía una sonrisa en su rostro varonil. —Ah, Lucas, eres tú—se cruzó de brazos ojeando a la puerta. Lo siguiente que aconteció, Ginebra no se lo esperó. Lucas sin avisar le besó. ☆☆☆☆☆ Cositas hermosas que leen esta novela. Leo sus comentarios.
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