Clary
Decisiones.
Todos somos libres de tomar nuestras propias decisiones, algunas de ellas se encuentra sin casi restricciones, pero otras solo pueden encaminarse entre dos caminos, unos que se encuentra limitados por las leyes del mundo.
Muchos dicen que todos pagamos lo que hacemos, que cada accion tiene su consecuencia, que no importa lo difícil que pueda ser una circunstancia siempre es posible encontrar una salida.
Todas esas ideas pueden llegar a ser bastantes encantadoras, pero la realidad puede ser muy diferente, tanto que llega un punto donde no se sabe si la justicia es verdadera, o solo es un cuento inventado para que sigamos buenos caminos.
Mentiras, decisiones, manipulación, tortura, dolor. Esas palabras pueden ser muy buenas para intentar describir lo que han sido mis días desde que descubrí que no era dueña de nada, desde que me quitaron la venda de los ojos para descubrir como de cochino puede ser el mundo.
Muchos pensamientos transcurren en mi cabeza, muchas ideas se pierden entre miles de cuestionamientos, pero todo eso es detenido por un ser despreciable, el dueño de todas mis pesadillas, uno que puede disfrazar su mierda bajo una sonrisa.
Bien dicen que la maldad se vuelve atractiva para que no sospechemos de su verdadero ser, pues diosa luna, que forma tan brusca de darme esa brillante lección.
- es suficiente - ordena el Alpha a los dos guardias que no paraban de echarme agua increiblemente helada.
Mi cuerpo se mueve como si tuviera miles de corrientes que lo incentivaran a hacerlo, pero en realidad no se si es por el agua, o el terror que mi ser ha comenzado a sentir en cada momento que me encuentro en la presencia de ese monstruo.
- de acuerdo, probemos una ves mas mi querida Luna - comienza a decir en cuanto los guardias abandonan la habitación - recuerda que tu salida de este sitio depende solo de ti, no quiero que por contestar lo que no debes atrasemos una ves mas el traslado a tu habitación.
Observo como se acomoda las magas de su camisa antes de comenzar a dar unos pasos bastantes calculados en mi dirección, algo que en cuanto su mano se alza para ubicarse en mi mentón, casi que me hace perder el aliento.
El temblor en mi cuerpo sigue presente, pero ahora una presión se establece muy fuerte en mi pecho, una que en cuanto mis ojos conectan con los de la bestia, el dolor aparece junto con las lagrimas.
- otra ves llorando, esa cualidad no suele ser muy atractiva para un hombre mi futura esposa... en verdad tienes suerte que te aprecie tanto que puedo ignorar todas esas cosas desagradables.
Desagradable él.
Desagradable mis padres.
Desagradable este reino.
Desagradable el mundo.
Desagradable yo.
- entonces Clary, dime ¿Quién será mi futura esposa?
Nadie.
- y-yo...
- correcto, y ¿Quién hara todo lo que su rey le pida para hacerlo feliz?
Todo el mundo de mierda que quiere su atención.
- y-yo...
Sonríe, lo hace tanto que por unos segundos debo contener las nauseas que quieren subir por mi garganta.
- muy bien... - sube sus dedos por la piel de mi rostro sin importarle el pánico que se hace notar en cada gesto realizado en este, en el tintineo de las esposas en mis muñecas, en mis tobillos - ¿Quién es tu dueño?
Mi mate.
- el Alpha de la manada luna verde.
- estupendo, hoy vamos con una excelente racha... pero lo mas importante, ¿complacerás a tu dueño en todas sus perversiones?
Su atención conecta directamente con mis ojos, su otra mano se dirige justo detrás de mi cuello, para de esa forma evitar que pueda poner objeción a lo que esta a punto de hacer.
En este lugar puedo sentir el olor a pudrición, como varios animales deben estar muertos a los alrededores, también los aromas de todos los líquidos que he soltado estos días se dirigen directamente a mi olfato, pero nada de eso es lo suficientemente asqueroso como sentir el tacto de este ser que se hace llamar hombre, tocando mi vientre, pasando las yemas de sus dedos por mi piel, deteniéndose a un centímetro de estar justo en la tela que cubre mi parte mas intima.
- contesta querida, ¿lo harás?
Sus ojos demuestran el poder que tiene, que quiere tener y lo consigue en cada momento, pero no lo hara en esta situacion, no lo conseguirá conmigo. No permitiré que me quite mas de lo que ya me ha arrebatado, no dejare que me hunda en la miseria eternamente, porque se que aun tengo una opción, se que solo me queda una.
- s-si...
Le daré las respuestas que espera, pero esas solo seran mas que viles mentiras, porque todo acabara, hare todo lo posible para que acabe.
Veo como sonríe, causando que las ganas de romperle los dientes sean mas que inmensas, unas que solo pueden quedar en la profundo de mi ser, ya que no soy tan fuerte como pensé, no tengo la valentía que pensé que tendría, no soy esa persona que pensé que me convertiría. Solo soy un invento, uno que lo moldearon en mentiras y ahora solo le queda esto, ser una mujer que no es capaz de formular ni una misera palabra.
- eso es mi futura Luna... eres aun mas hermosa cuando entiendes tu papel - con la mano que tiene en mi cuello hace un movimiento brusco para llevar su asquerosa boca a la mía, atormentando mis labios con los suyos, arruinándolos por completo, chupando y saboreando lo que no fue guardado para él.
Tantos años, tantos sueños, tantos deseos, y ninguno de ellos va a ser cumplido con quien en verdad quiero.
Mi querido mate, perdóname por estar arruinada, pero te prometo que no dejare que me arruine mas, no le daré alguna otra oportunidad para que siga arrebatándote lo que quería compartir contigo.
Esta es mi decisión, es la unica que me queda.
Sentir como su lengua llega hasta mi cavidad bocal, no causa nada mas que repulsión, tristeza, una que se demuestra por completo al sentir como a mi boca llega el sabor salado de mis lagrimas unas que me comienza a empeñar la vista, unas que provocan que el Alpha se separa de mi.
- increíble, muchas mujeres deseando tener aunque sea mis labios en ellas, y quien puede, en vez de aprovecharlo, solo llorar... - suelta una risa mientras da unos pasos hacia atrás - de verdad estoy siendo muy indulgente contigo, pero no hay problema, se que todo cambiara en cuanto seas mi esposa - sonríe, y en un segundo vuelve a estar mas pegado a mi cuerpo de lo que prefiero, llevando una de sus manos a mi mentón para aplicar fuerza sobre esta, entendiendo su mensaje - tiene que cambiar mi futura Luna.
...
Ser llevada hacia otra habitación nunca pensé que fuera un procedimiento demasiado doloroso, tanto que al mas mínimo movimiento de mis dedos, todo mi cuerpo se veía afecta por sufrimiento.
Recibir las considerables miradas de la gran mayoría de personas que atienden esta casa fue algo que no supe como interpretar, después de todo, ellos solo querían admirar como la adquisición de su Alpha era trasladada mas viva que muerta a una prisión un poco mas reconfortante.
Saber que estas personas debieron escuchar mis suplicas por ayuda, intuir que todos saben lo que me paso, y quien es su principal responsable, y que a pesar de ello no sean capaces de hacer nada, eso deja mucho que pensar de lo jodida que se encuentra la sociedad.
De todos modos, no debe importarme ya que pronto no estaré en este lugar. Lo único que me atormentara es haber condenado a dos personas inocentes a un destino que jamás podre averiguar, aun así, espero que tuvieran mejor suerte que la mía.
Pronto siento el agua fría rodeando mi cuerpo, pero no una lo bastante como para ser dolorosa, sino lo suficiente para llegar a ser refrescante, es en ese momento que me doy cuenta en donde estoy, y con quien.
La señora Rosa me muestra una sonrisa al alzar mi rostro, quisiera podérsela devolver, pero me temo que en esta ocasión no se podrá, tan solo puedo observar como agarra una esponja con jabón para con delicadeza empezar a pasarla por mi piel inmunda y sucia.
Realizo una mueca de dolor en cada moretón que logra tocar, los cuales son bastantes, pero aun así me intento aguantar debido a la suavidad con la que intenta no lastimarme mas de lo que ya estoy.
- mi niña, perdóname por ser tan inútil, perdóname por no poderte ayudar - comienza a decir en cuanto se da cuenta que es mínimo el espacio de mi piel en el cual no esta lastimado - pero estate tranquila, se que el Alpha en algún momento se descuidara, y lo aprovechare para escribirle al Gran Alpha, él nos ayudara.
El Gran Alpha, si, ese plan ya dos personas lo tuvieron en mente y no salió como se pensaba, después de todo este monstruo es capaz de controlar todo.
- n...n-no - comienzo a negar rápidamente temiendo que le pueda pasar algo malo.
- pero mi niña, tenemos que buscar salidas, no dejare que te consuma completamente - no respondo, tan solo veo como las burbujas en la tina poco a poco van desapareciendo - ¿y tu loba pequeña?, ¿no te ha dicho de algún plan que tenga en mente?
Mi loba, hace mucho que no la escucho, estar tan debilitadas no nos da la fuerza suficiente para poder comunicarnos entre si.
Sigo sin responder, tan solo giro un poco mi rostro para mirar por la puerta abierta de la bañera, como una ventana se encuentra en la habitación.
- no nos desanimemos, la diosa luna nos ayudara, nos brindara una salida, lo lograras.
Mis ojos conectan con el vidrio que cubre la ventana, uno que parece no ser tan duro de romper, se que en estos momentos no tengo fuerza, pero tal ves si la necesaria para acabar con todo.
Si lo hago rápido no se darán cuenta, y con lo débil que estoy no daré ni tiempo para recuperarme, aunque seria mas efectivo si consigo botar la suficiente sangre para que todo sea en nada.
Dolerá, pero prefiero ese dolor a uno que me mate día día mas, uno que me deje sin siquiera poder levantar la mirada, uno donde no pueda ni verme al espejo por la vergüenza.
Solo necesito estar sola, necesito que la señora Rosa se vaya, entre mas rápido mejor, así no lo veré mas.
Con toda la fuerza que puedo tener, decido mirar a la señora Rosa, para lograr captar su atención.
- Me g...gus-t...t...aria, e-es..ta-ar - respiro hondo, vamos Clary, esto no puede ser tan dificil - s..ola.
La mujer frente a mi tarda unos segundos en entender lo que digo, pero lo consigue, causando que algo de alivio llegue a mi cuerpo.
- ¿estas segura pequeña? - asienta varias veces - de acuerdo, entonces te dejare un rato para que te relajes en la bañera, y te ayudare a salir después - asiento nuevamente, intentando que no parezca sospechoso la rapidez con la que lo hago.
Al cabo de unos segundos, por fin me encuentro en mi soledad, haciendo que de inmediato empiece mis intentos por salir de la bañera, unos que en varias ocasiones terminan conmigo cayendo dentro del agua por falta de fuerza en mis brazos. A pesar de ello, consigo salir tirándome de boca contra el piso.
Consigo ver como las únicas dos telas que cubren mi cuerpo, aun se encuentran en mi cuerpo, haciendo que al menos eso pueda conservar en cuanto se termine todo.
Me toma un momento intentar recuperarme de la fuerza que acabo de dar, para de esa forma arrastrarme lo mas que puedo hasta llegar a la pata de la cama, donde es ahí que verdaderamente debo poner en practica mi fuerza de voluntad.
Es increíble todo el empeño que el Alpha puso para que me convirtiera en una inútil incapaz de siquiera levantarme, pero aun así, no lo puso lo suficiente porque con lo poco que tengo estoy sobre mis dos piernas, dando pasos como si fuera un bebe hasta llegar a la ventana que se convirtió en mi luz en cuanto entre en este sitio.
Estar tan cerca de la libertad nunca se sintió tan bien, sentir esa revolución de mi cuerpo a causa de una decisión que estoy a punto de tomar, es como si la adrenalina corriera por todo mi cuerpo, y esta pide a gritos que termine con todo.
Adiós a mis padres, quienes espero que en algún punto reciban lo que merezcan.
Adiós a mis falsas amistades.
Adiós a todos los que vieron mi sufrimiento y solo crearon chismes, solo enaltecían al ser mas asqueroso del mundo.
Adiós al Alpha, que espero que le duela saber que jamás me tendrá completamente, por mas que me crea su posesión e hiciera un trato para ello.
"perdóname Camille, no fui una digna portadora"
Sin mas que pueda pensar o decir, le doy un puño fuerte hacia el cristal, sintiendo como pequeños pedazos me perforan el brazo, lo cual no le doy importancia, ni siquiera a la sangre que se empieza a derramar, tan solo me interesa un pedazo de vidrio que tiene el tamaño perfecto para lo que deseo.
Lo tomo y comienzo a pasar por el espacio libre de la ventana, hasta quedar solo sosteniéndome por uno de mis manos, mientras la otra apunta directo a mi cuello con el filo del vidrio.
Estoy lista para soltarme, lista para perforar mi piel, hasta que siento un duro golpe en esa mano que me hace soltar el vidrio, perdiéndolo por completo, pero dejando que caiga hacia el vacío con nada mas que mirar que el cielo extremadamente nublado.
Ni el cielo en este sitio tiene un aspecto lindo.
Pronto siento el golpe contundente en mi cuerpo, pero no tan fuerte como debería de ser.