Lunes 16 de Julio del 2018
8:15am.
Ya tengo una semana en mia cara Roma (mi querida Roma). Me he puesto al corriente con mi hogar, los pagos, y lo más importante… Me puse a cuentas con papá. El fin de semana ho osato (me atreví) a pasar por su casa. No esperaba que me recibiera bien; la verdad, había perdido toda expectativa de que incluso me abriera la porta. La última vez que lo ví, me dijo que, si seguía con estos progetti folli (locos proyectos) de ser cantante, mejor me olvidara de él. No, por supuesto que no puedo hacerlo, lui è mio padre (es mi padre); el hombre que nos sacó adelante y que, a pesar de ciertas actitudes tomadas ante la muerte de mamá, vió por nosotras y nuestra formazione scolastica (educación). Mi viejo se está haciendo mayor, y creo que esa es una ventaja para nosotras sue figlie (sus hijas). No lo malinterpreten… Al parecer su cuore se ha ablandado con el paso del tiempo y eso lo obligó por fin a aceptar que Ornella y yo tenemos sogni (sueños) diferentes a los suyos.
—Raddoppia qui (Doble aquí), per favore—digo mirando el reloj por séptima vez.
—¿Vittorio Venneto?
—Si, numero 36. Grazie.
Me impacienta demasiado llegar tarde y encima en mi primo giorno di lavoro (primer día de trabajo). Hoy no sé que pasó, pero mi reloj se puso de acuerdo con mi macchina (auto) y ninguno quiso funcionar esta mañana.
—Siamo arrivati (Hemos llegado)—dice el taxista—. Serían cuatro euros con cincuenta, per favore.
Saco unos billetes de la cartera y se los entrego.
—Grazie, buen día—digo saliendo del auto.
Me apresuro a entrar al edificio no sin antes saludar a Teo, nuestro guardia di sicurezza (guardia de seguridad). Se ha dedicado a trabajar para Pirone Enterprises desde hace más de quindici anni (quince años).
—¡Ciao! ¡Teo! —expreso caminando hasta él—. ¿Come stai? (¿Cómo estás?) Que gusto verte de nuevo.
—¡Querida! —grita dándome un bacio (beso) en la mejilla—. Bene, bene (Bien, bien). Aquí todo tranquilo como de costumbre. Benvenuti a Roma, estás bella… ¡Bellissima!
—Grazie mille, querido. Eres muy dulce—sonrío—. ¿Parliamo più tardi? (¿Hablamos más tarde?) Voy retrasada y no quiero perder mi empleo en mi primer día por la empresa.
—Nos vemos más tarde, Clarita. Buona giornata (Buen día).
Le sonrío por última vez y tomo el elevador. Teo me recuerda mio padre (a mi padre); canoso de sesenta y cinco años, es un amore de hombre y un muy buen compañero. Fui un par de veces a su casa para probar las delicias de Betty, su moglie (esposa); así que, si me lo preguntan, solo puedo decir que son un matrimonio espléndido.
Las puertas del elevador se abren en el cuarto piso y acelero el paso hasta mi (scrivania) escritorio. Prendo rápido la computadora y me siento para ir acomodando mis cosas.
—Buongiorno.
—¡Jefe! —me sobresalto reconociendo la voce (voz) de Marco y me levanto rápido de la silla—Buongiorno, ¿cómo está?
—Sei in ritardo, Clara (Llegas tarde, Clara). ¿Puedo saber por qué?
—Siento mucho el retraso. La mia sveglia (Mi despertador) no ha sonado esta mañana y el auto creo que se averió debido a tanto tiempo sin usarlo—respondo apenada—. Mi dispiace tanto (Lo lamento mucho). Prometo que no volverá a pasar.
—Clara, Clara… Tranquila—sonríe—. Non preoccuparti (No te preocupes), yo llegué hace poco también.
—Oh… menos mal—susurro—. No, quiero decir… Beh mi capisci (Bueno, usted me entiende).
—Capisco (comprendo)—sonríe restándole importancia—. Comencemos el día, ¿quieres? Necesito que me envíes los informes mensuales de Berlusconi junto con las estadísticas de Gaggia y después llama a Colombo para agendar una cita con lui (él).
—Por supuesto que si, jefe. ¿Algo más que se le ofrezca?
—Si—responde haciendo una mueca—. ¿Podrías traerme un cappucino? Ya sabes, mi piace con (me gusta con) …
—Con una pizca de canela, y azúcar—lo interrumpo—. Enseguida se lo llevo con un platito de sus cornetti (croissants) favoritos.
—Grazie Clara, eres un amore—me agradece y cierra la puerta de su oficina.
«Bien, de vuelta a nuestra vita normale» pienso caminando hasta la sala de refrigerios.
12pm
Es incredibile todo lo que una secretaria, o bueno, asistente, es capaz de realizar. Me he puesto al día con los rapporti (informes) del mes pasado, he agendado tres citas para Marco y pude realizar las gráficas que Colombo solicitó para su junta del venerdi (viernes). No es que me sienta indispensable en este lugar, pero estoy muy orgullosa de poder condividere (compartir) mis conocimientos en mercadotecnia y aiutare (ayudar) a que la empresa siga creciendo. Creo que cada granito de arena es importante; no obstante, la esencia de uno es lo que más cuenta.
—Buongiorno, signorina—dice un joven sacándome de mi corta reflexión.
—Buongiorno—sonrío alzando la vista al precioso ramo de flores—. ¿Come posso aiutarti? (¿En qué puedo ayudarte?)
—Busco a Clara—responde leyendo su libreta—. Tengo una entrega para lei (ella).
—Sono io (Esa soy yo)—respondo levantándome.
—Oh, ok. Entonces firme aquí para poder entregarle su presente.
—Ah… de acuerdo—digo firmando el papel.
—Grazie, signorina—sonríe y me entrega el recibo junto con las bonitas fiori (flores)—. Buona giornata (Que tenga buen día).
—Igualmente—murmuro mirando el ramo.
Que cosa más rara. ¿Una entrega para mi? ¿Y encima fiori? Oh ya sé, esta debió ser Aprile, ella sabe lo mucho que me encantan las peonías y el significato que tienen en Italia. Este tipo de flor cuando se regala se convierte en un gesto de amore, felicidad y buenos deseos para la vita. Ahora, si nos vamos por las ramas del romanticismo, los hombres se las envían a las mujeres que pretenden o de las que están enamorados.
—Que deliciosas huelen—digo abriendo la piccola busta bianca (el pequeño sobre blanco)—Wow, una nota escrita a mano.
Paso mi dedo por las letras y sonrio. Sono belli (Son preciosas).
Querida Clara:
Eres la casualidad más bonita que ha llegado a mi vita. Benvenuti a Roma.
"Tu solo tu. Non posso e non voglio pensare a nessun altro" ("Tú, sólo tú. No puedo ni quiero pensar en nadie más").
Tuyo,
Il tuo ammiratore segreto
—¿Admirador secreto? ¿Pero qué es esto? —abro los ojos confundida.
Jamás había recibido un regalo así y menos una nota con este tipo de dichiarazione (declaración). Debe ser un error; no puede ir dirigida a mí. Es decir, no tengo fidanzato (novio) ni nadie a quien le guste; pero bueno, lo admito, este detalle me ha alegrado la mañana.
—Admirador o no, grazie mille por el detalle.
Coloco las flores a un costado de la computadora y guardo la nota en mi borsetta (bolso). Miro la hora marcando las once y media y me dirijo hacia la oficina de Marco.
—¿Jefe? —digo tocando la porta—¿Posso passare? (¿Puedo pasar?)
—Adelante, Clara.
Abro y me asomo por el umbral—Jefe, es la hora de mi descanso. ¿Necesita algo más antes de que me retire? —pregunto amable.
—No, puedes ir tranquila—alza la vista y sonríe.
—¿No gusta que vaya a comprarle algo de almorzar?
—Te pediría una pizza Margherita, pero en unos minutos mio cugino (mi primo) y yo iremos a comer juntos.
—Muy bien—asiento—. Entonces, lo veo más tarde.
—Ci vediamo dopo (Hasta luego)—sonríe y sigue escribiendo en su laptop.
Camino rumbo a las escaleras y bajo lo más rápido que mis tacones me lo permiten. Si Fabio está por llegar, lo mejor será que no me lo cruce por el ascensore (elevador). Pensar en él me pone ansiosa… No lo he visto desde que me llevó a casa y crucé ciertas parole (palabras) con él. La próxima vez debería cerrar la boca; la rabia (el enojo) a veces no me hace pensar en que es primo de mi jefe y podría tener problema (problemas) en la empresa por la sua culpa.
—Estar innamorata (enamorada) de ti es un problema muy grande—susurro bajando el último escalón.
Saludo rápido a Teo que al parecer también está por irse a mangiare (comer) y salgo a Via Veneto. Camino siguiendo la hilera de arboles hasta el Hard Rock Café. Se encuentra a tan solo due (dos) calles de la empresa, sirven unas hamburguesas deliciosas y l'atmosfera è molto bella (el ambiente es muy agradable) a pesar de la cantidad de gente que lo visita. Sempre fue mi lugar favorito para almorzar y relajarme un rato después de las ajetreadas mañanas de papeleos.
Recuerdo una ocasión en la que me encontré a Girardi. Tomaba su espresso en la ultima tavolo (mesa) de la terraza mientras que yo lo observaba desde un rincón. Sonreía con tanta naturalidad a la morena que comía frente a él que hasta cierta invidia logró provocarmi. Creo que está de más decirles que nunca come solo; siempre hay alguna donna (mujer) acompañándolo… Todas menos yo.
Sonrío al ver que la terraza sigue intacta después de un año entero sin verla. No hay mucha persone (gente) comiendo así que aprovecho para ocupar una mesa.
—Buongiorno—dice un mesero acercándose—. ¿Mesa para usted sola?
—Si, per favore—respondo sonriéndole.
—Por aquí—camina hasta la última mesa marrón y corre la sedia (silla) para mí.
¿Enserio tenía que escoger este lugar habiendo due tavoli (dos mesas) más para ocupar? Casualidades…. Bromas de la vida, así me lo tomo. Sonrío agradeciéndole su amabilità (amabilidad) y me siento arrimándome a la mesa. Coloco mi cartera junto con el blazer blanco en el perchero y me dedico a osservare (observar) el menú.
—El plato del día es la nueva cheeseburguer legendaria.
—Suona bene (Suena bien)—sonrío—. ¿Qué lleva?
—Bacon (Tocino) manzano, salsa bbq, queso cheddar, cipolle (cebollas) crocantes, una mezcla de especias y por supuesto, la carne di manzo (carne de res) está bien asada—responde sacando su libreta—. Puede acompañarla con una guarnición de papatine fritte (papas fritas), ensalada césar o aros de cebolla.
—Entonces que sea una de esas hamburguesas y papatine fritte—digo mirando el menú—. También quiero un acqua san pellegrino, per favore.
—Enseguida, signorina—asiente y regresa a la barra.
Saco mi teléfono del blazer y le hago una chiamata (llamada) rápida a Aprile.
—¿Pronto? ¿Aprile?
—¡Clarita! —responde contenta—¿Cómo te va? ¿Qué tal el primer día de trabajo?
—Ha sido una mañana bastante ocupada, pero molto (muy) productiva—digo apoyándome en la silla—. ¿Qué hay de ti, amica? ¿Cómo va la academia?
—Excelente. De hecho, estoy justo ahora viendo una hermosa paleta de colores. Quiero hacer un bonito mural en la recepción y terminar los detalles del jardín principal.
—Estoy segura de que todo te quedará precioso—sonrío—. Tienes gustos muy buoni (buenos).
—Ahora que mencionas eso…—hace una pausa—Quería proponerte algo.
—Tu dirás…
—La inauguración es dentro de un mes, y pensaba tener música en vivo. Quiero que sea algo especial. ¿No te animarías a cantar?
—¡Dai! ¿Ma veramente? (¡Venga! ¿Es enserio?)—pregunto sorprendida pero feliz de que haya pensado en mí—. Por supuesto che sí. Cuenta conmigo.
—¡Eso! —expresa emocionada—. Oye, ¿hablamos luego? El diseñador está por llegar.
—Seguro—digo viendo al mesero trayendo mi plato—. Hablamos más tarde. Un abbraccio (abrazo).
—Abrazo, Clarita. Y gracias.
Termino la llamada y dejo el teléfono a un costado para recibir mi comida.
—Cheeseburguer legendaria, papas fritas y su pellegrino, signorina—dice el mesero poniendo los platos en la mesa—. ¿Algo más que guste ordenar?
—Grazie mille—sonrío oliendo la carne asada y el suave aroma de las papas—. Por el momento sería todo.
—Con permiso. Buon appetito (Buen provecho)—asiente y se retira una vez más.
Tomo unas cuantas papitas y sonrío mientras escucho la suave voce (voz) de Bruno Major acompañar mi almuerzo.
—Don't you tell me that it wasn't meant to be. Call it quits, call it destiny—susurro las primeras strofe (estrofas) de Easily.
Mi teléfono vibra en la mesa marcando el nombre de Marco en la schermo (pantalla). Tomo un poco de mi acqua mineral y contesto.
—Pronto, jefe.
—Ciao, Clara. Disculpa por haber molestado tu almuerzo.
—Para nada—respondo mirando la avenida—. ¿Sucedió algo en la oficina?
—No, no. Solo quería avisarte que recién vado a pranzo (voy a almorzar) con Fabio y e dopo (más tarde) debo llevar a Abril a Monterotondo, por lo tanto, no es necesario que regreses a la ufficio (oficina)—dice tranquilo—. Tómate las horas libres y nos vemos mañana, ¿te parece?
—¿Está seguro, jefe? —digo comiendo otra papita.
—Si, si. Domani (Mañana) nos vemos en la oficina. ¡Ah! Y no te preocupes por las horas, están cubiertas.
—En ese caso, grazie mille—sonrío acomodando mi cabello—. Mañana estaré temprano para trabajar. Sirve que puedo tratar de reparar la mia macchina (mi coche) esta tarde.
—Si necesitas algo, puedo decirle a Fabio—sugiere. Escucho la voz de Girardi al otro lado de la línea y los nervios se hacen presentes—. Él sabe arreglar tutto tipo de macchinas.
—Grazie, jefe, pero no creo que sea necesario—digo mordiendo mi labio—. Ya me las arreglo yo.
—Bueno—responde no muy convencido—. De todas formas, no dudes en llamarme. Buona giornata, Clara (Que tengas buen día, Clara). Nos vemos mañana.
—Grazie, jefe. Saludos para Aprile. Que tengan buen día.
Me despido y cuelga.
—Marco Pirone es el mejor jefe de todos—digo dándole una mordida a mi hamburguesa.
Aprile es muy afortunada de tener un marito (esposo) como él. Ojalá yo tuviera la misma suerte… Ay, ¿pero qué digo? Sola estoy mejor… Al menos por ahora.
3pm
Para las tres de la tarde voy de regreso a casa, no sin antes haber pasado por mi panaderia favorita: el Antico Forno. He escogido unos deliziosi (riquísimos) cornetti, y unos cantuccinis de almendras para el café. Lo crean o no, estar en otro país te hace valorar las delicias que a veces compramos por pura abitudine (costumbre).
Abro la porta del edificio y saco la llave de mi cassetta postale (buzón). No soy de recibir mucha correspondencia, pero sempre me llegan esos cupones de la Trieste Pizza que valen la pena gastar los fines de semana.
—Cuenta de banco, factura…—digo revisando cada uno—. Ah, ecco qui (aquí estás). Pizza bianca fromagi y zucchine e pomodorini al dos por uno los sábados y domingos.
Guardo los cupones en mi bolso y reviso los demás sobres. Uno de ellos me llama la attenzione. È una lettera (Es una carta). Incluso es muy parecida a la que enviaron junto con las flores de esta mañana.
—I Fiori (Las flores)—digo golpeando mi frente con la mano—. Olvidé llevármelas.
Abro la solapa y saco la hoja para leerla.
Mi bella Clara:
Perdóname por no tener el valor para confesarte chi sono io (quién soy). Tengo miedo de que me rechaces y que no correspondas a mi amore. Es por eso por lo que, ogni giorno (todos los días), recibirás una lettera (carta) mía en donde te dejo saber todo lo que sento (siento), lo que quisiera vivir contigo y cuánto ansío que llegue el momento de estar dalla tua parte (a tu lado). Aquí estaré. Aquí seguiré formando parte de tu vita. Tal vez, algún día te des cuenta. Tal vez… molto presto (muy pronto).
Tuyo,
Tu ammiratore segreto
¿Otro mensaje del admirador secreto? Admito que sus parole (palabras) son dulces y conmovedoras, pero, no comprendo. ¿De dónde me conoce? ¿Acaso es un pazzo (loco) suelto? ¿Un acosador?
—Quien seas, has hecho mi día bastante speciale—digo suspirando—. No es fácil sacarle una sonrisa a esta ragazza con simples palabras bonitas.
—Buonasera, bellezza—dice Fabio recargado en la parete (pared) de la escalera.
—¿Signore Girardi? —digo incrédula—. ¿Qué hace aquí?
—Vengo a aiutarti (ayudarte)—responde acercándose. Acaricia mi rostro y sonríe.
—Non capisco (No entiendo), ¿tiene algo que ver con la oficina? Por que mi jefe me dijo…
—No tiene nada que ver con mio cugino (mi primo)—susurra—. Vine porque sé que me necesitas.
Lo miro hipnotizada por el hermoso colore dei suoi occhi (color de sus ojos) y la belleza que siempre irradia al sonreír. «Fabio Girardi, entre más te alejo, más cerca te tengo».
—La tua macchina (Tu coche)—dice riendose—. Vengo porque sé que necesitas ayuda con él.
—Ah.. este… si—respondo con un poquito de desilución—. Si quiere revisarlo, solo debo subir a mi departamento para buscar las chiavi (llaves)—camino hasta las escaleras y me detengo de golpe—. Oh, lo siento. ¿Gusta un café? ¿Acqua?
—Café y uno de tus cantuccinis—dice señalando la bolsa.
—Naturalmente (Por supuesto). Venga conmigo.
—Como tu ordenes, bella (preciosa)—me guiña el ojo. Camina hasta el primer escalón y me quita la bolsa de la mano—Déjame ayudarte con eso.
Asiento nerviosa y salgo le scale (subo las escaleras).