LANE Mis dedos aprisionaron con tanta fuerza la bolsa entre mis manos, que sentí la caja arrugandose y el pote de helado a punto de resbalar. En cámara lenta los dejé sobre el mueble a mi lado y jadée de sorpresa en cuanto los brazos de uno de los hermanos me envolvieron, no respondí. Me quedé estática un momento. Cuando me encontré con Kieran cerca de la ventana, mirándonos a Kaiden a mí con una sonrísa, inmediatamente reconocí el aroma del rubio y quise abrazarlo, pero mi cuerpo simplemente dejó de estar conectado con mi cerebro. Había tanto que tenía que decir, pero nada salía de mi boca. ¿Cómo habían entrado? ¿hace cuánto habían llegado? Kaiden lentamente se separó de mí, observandome algo confuso pero sin perder aquella sonrisa, estaba feliz de verme y yo igual, en cierto modo.

