LANE Mis dedos se aferraban con fuerza al volante y el movimiento nervioso de mi pierna era involuntario. Mordía mi pulgar mientras recordaba cómo había llegado hasta ese punto. —Deberías pensarlo bien, hija —sugirió mamá en un intento desesperado por hacerme cambiar de opinión. Desde el momento en que le dije lo que haría, se empeñó en convencerme de que deje mis ideas 'precipitadas' y tome las cosas con calma. —No hay nada que pensar, mamá —aclaré, poniendo mi habitación de cabeza en busca de lo necesario para este viaje. —Estás actuando de forma impulsiva, hija. Al menos piensa en las consecuencias, en... —Tienen a los hermanos, mamá —la miré— y eso es todo lo que me importa en este momento. No pienso quedarme sentada, viendo las noticias sobre ellos sin mover un dedo, esperando q

