LANE Estaba perdida... no, jodida. Sí, muy jodida. No entendía qué estaba pasando conmigo, qué le ocurría a mi cabeza y mucho menos a mi corazón. Estaba en blanco. Mi cuerpo sufría los estragos de haber recibido uno de los mayores impactos devastadores en toda mi vida, —después de haber sido vendida por mi propio padre—, que fué enamorarme de las dos personas que me habían comprado. Pero ni siquiera tenía que ver con Kaiden. Todo siempre caían en Kieran. ¿En qué puto momento mi corazón creyó que sería una buena idea enamorarse de él? Sentir algo por Kieran era condenarse. Y no solo eso, era la mayor estupidez que podía hacer, porque era obvio que no estaba bien de la cabeza para permitirme sentir lo que sentía por él, por mi maldita pesadilla viviente. ¿En qué instante mi defectu

