El sol brillaba con fuerza sobre la ciudad, pero dentro de la pequeña oficina de An, el calor provenía más de la dedicación y el esfuerzo que ella ponía en cada tarea. A pesar de los desafíos y el dolor emocional que había atravesado, ella se había centrado en algo mucho más importante: su futuro y el de su bebé. Habían pasado varios meses desde que dejó la mansión y la vida que una vez conoció con Zeyan. Aunque había momentos en los que la nostalgia y la tristeza la invadían, había aprendido a levantar su cabeza y a luchar. Su negocio de cosméticos había comenzado a despegar. Había trabajado día y noche, perfeccionando cada producto y aprendiendo todo lo necesario sobre marketing, ventas y distribución. Sabía que su bebé necesitaba estabilidad y que ella misma necesitaba encontrarse nuev

