El encuentro en el local de tatuajes no fue suficiente, por eso Clara y Enzo estaban en el departamente de Clara, luego de casi 48 horas sin lograr separarse. Parecía que los meses separados hubieran acumulado la necesidad de estar juntos y ya no quisieran luchar para no evitarlo. Habían hecho el amor, por supuesto, pero también habían pasado el tiempo juntos. Comiendo, caminando, charlando y riendo. Con sus manos entrelazadas, con sus miradas imantadas y sus caricias robadas. Tomandose fotos, haciéndose bromas o simplemente en silencio uno junto al otro. Como cuando Enzo dibujaba y ella lo observaba con disimulo el tiempo pareció volver atrás. Cada vez que ella sonreía y él parecía querer ser el responsable de esa expresión, quería poder hacerla feliz, como si el pasado no pesara.

