Clara había pasado el día en el campo. Disfrutaba tanto pasar tiempo con su padre que las horas pasaron como minutos haciendo que el inminente ocaso la sorprendiera con su rostro tirante a causa de la exposición al sol y sus ropa cubierta de tierra. Iba a subir a la camioneta de Anselmo cuando oyó que la llamaban. Sin pensarlo le dijo a su padre que lo alcanzaría luego y se acercó a saludar a Pablo con un abrazo. -¿Cómo van las cosas por acá? Decime que algo bueno salió de mi discurso el día de la cosecha- le preguntó mientras comenzaban a caminar por el sendero que llevaba a los establos. -Justamente venía a agradecerte, Clari. Tus palabras ese día me llenaron de ganas de volver a intentarlo, llevo demasiado tiempo repasando ese día en mi mente, intentando describir qué fue lo que h

