Todos los días que te esperé fueron una sucesión de revelaciones que me terminaron confirmando que el mundo en el que creía vivir no era más que una fantasía que mi propio egoísmo me hacía creer. Como si todo lo que gritaba mi corazón en el pasado no hubiese sido lo suficientemente alto para que mi obstinada mente lo oyera, me dediqué a sumergirme en mis demonios, unos que yo mismo cree, para evitar enfrentar al destino. No fue hasta que Lu se fue, que esa especie de rencor por creer que él podía tenerte, se convirtió en culpa y entonces sí, fui víctima de una caída descomunal, de la que no me creía capaz de salir. Pero entonces volviste a mi vida, como el sol luego de una tormenta, y con tu capacidad para amar incondicionalmente me mostraste que no estaba todo perdido. Luchaste incluso

