Clara ni siquiera quiso continuar su camino hasta el baño, buscó a Nati y al verla enredada en los brazos completamente dibujados de Paco, le dejó un mensaje en su teléfono y luego de avisarle a Ninu que no se sentía bien, comenzó a caminar en busca de un taxi. Con un dolor extremo en sus pies y las lágrimas corriendo por sus mejillas casi sin darse cuenta llegó hasta la puerta de su departamento con la sensación de haber desahogado a su cansado corazón. Con las mejillas heladas y el cabello revuelto creyó que había llegado el momento de pasar la página. Si Enzo no estaba dispuesto a intentarlo evidentemente no sentía lo que ella creía. Se convenció de que todo era producto de su imaginación, que había comprado una historia guiada por su deseo que nada tenía que ver con la realidad.

