A Lía le empezó a dejar de preocupar que Oliver la descubriera, incluso, quería que lo hiciera, pues así podrían hablarlo, no obstante, cuando lo descubría observándola mientras ella se arreglaba para salir, entendía que él no estaba preparado para esa conversación. Ella empezó a llegar con bolsas de regalos con todo lo que el señor Foster le regalaba, hasta empezó a enviarle detalles para Oliver. Cuando Lía se los extendía, emocionada, él los ignoraba con incomodidad y se alejaba. Pero lo raro era que él no la enfrentaba, no le decía nada. Y se comía todo lo que Lía traía. Estaban entrando en un dinamismo extraño. Y Lía empezaba a cansarse. Quería sentarlos y que arreglaran de una vez por todas sus diferencias. El señor Foster estaba dispuesto a hacerlo, ondeaba la bandera de paz.

