Capítulo 020

1848 Palabras
Adhara se sintió muy frustrada cuando se enteró de que su plan había fracasado. —Bueno, evidentemente no sería tan sencillo —contestó Esteban, luego de que lo pusiera al día con los pormenores. —¿Y ahora qué haré? —se sentía exasperada. Necesitaba que Oliver firmara esos benditos papeles. —Intenta utilizar a una mujer. Ya sabes —su mirada estaba cargada de circunstancia y Adhara sintió deseos de vomitar. —Cielos. Los hombres son tan básicos, es irritante —sus manos se empuñaron al imaginarse a Oliver coqueteando con esta fémina sin nombre, a la cual se vería obligada a enviar. —Seguramente resultará. Ya lo verás. —Es lo único que me importa. Le informo a Luke sobre esta nueva idea y para el final de la tarde una despampanante mujer, cruzaba la puerta de entrada de la torre Volkov. —Buenas tardes, ¿le puedo ayudar en algo? —preguntó la recepcionista al verla pararse frente a su cubículo. Adhara se la ingenio para hacer parecer que tenía una cita con su jefe, el señor Suárez. Pero eso simplemente era una fachada para permitirle entrar a las instalaciones, una vez adentro, dicha mujer llegaría por piernas propias a la oficina del presidente —Tengo una cita con el jefe de finanzas. —Oh, por supuesto. Permítame confirmar. ¿Su nombre? —Susana Rei. Un minuto después, el teléfono fijo de la oficina de Suárez comenzó a sonar. Adhara, cumpliendo con su trabajo de asistente, lo atendió sin dudar. —¿Sí, diga? —Señora Adriana, hay una persona aquí que asegura tener una cita con el señor Suárez, ¿me puede confirmar esta información, por favor? —Por supuesto. Mi jefe la está esperando —dadas estas palabras, le fue permitido el acceso. Las manos de Adhara comenzaron a sudar a causa de los nervios. Necesitaba que esto resultará bien. “No te preocupes, enviaré a alguien irresistible”, fueron las palabras de Luke, las cuales le dieron la confianza que necesitaba en ese momento. Solamente le quedaba esperar. […] Oliver se sentía muy cansado. Su jornada estaba a punto de terminar y aún no lograba ponerse de acuerdo con el director de operaciones sobre la logística para la nueva campaña. Había muchas cosas que no lograba resolver aún, como por ejemplo: la elección de los nuevos diseños de los autos, los costos de producción y la materia prima que se ocuparía en esta campaña. Esteban había insistido en materiales muy costosos y caros. Pero a pesar de la diferencia que habían tenido en el pasado, confiaba en su criterio profesional. No por nada era uno de los mejores ingenieros automotriz del país. Ahora había descubierto que día a día almorzaba con Adriana y no entendía la razón detrás de esto, pero no le agradaba. Realmente no… Unos golpes en la puerta interrumpieron su maraña de pensamientos, justo antes de que estos se tornaran más complicados de entender. —Adelante —dio el pase imaginando que se trataba de su secretaria con alguna información de último momento. Sin embargo, estaba completamente equivocado—. ¿Usted quién es? —indagó mirando a la despampanante fémina que se hallaba frente a su escritorio. —Un gusto, señor Oliver, mi nombre es Susana Rei, asesor de ventas de Grupo Aceros—le extendió la mano. —¿Cómo fue que se metió a mi oficina? —miro hacia la puerta que acababa de cerrarse sin entender absolutamente nada de lo que estaba pasando. —Lamento la interrupción, pero a veces debemos usar la audacia si queremos obtener grandes resultados —habló con propiedad, mientras tomaba asiento en la silla desocupada frente a su escritorio—. He escuchado que rechazó una de las tarjetas de contacto de nuestra empresa. Así que hoy he venido personalmente a decirle las razones por las que eso fue un error. Oliver alzó una ceja, visiblemente intrigado y sorprendido por la elocuencia de dicha mujer. —Nuestra empresa es nueva en el mercado y contrario a los que todos piensan, eso no es una desventaja, todo lo contrario, le facilita a ustedes, las grandes empresas, la posibilidad de obtener materia prima a precios insuperables. Le garantizaré que su dinero será bien invertido y podrá darle un vistazo a nuestro catálogo de precios. Todo está allí especificado —le extendió un folio, que Oliver estaba vez si tomó entre sus manos, con la intención de hojearlo. Un par de minutos fue lo que invirtió en revisar toda aquella información, hasta que regresó sus ojos grises a la deslumbrante mujer frente a él. Ella, en un gesto coqueto, tomó uno de los mechones de su cabello rubio y lo enrolló en su dedo, cautivando así la atención del hombre en dicha zona. Con una voz seductora, preguntó: —¿Entonces dígame qué le parece? —Debo admitir que estoy agradablemente sorprendido, pero mi respuesta inicial se mantiene. No estoy interesado en trabajar con ustedes —fue su contestación. Adhara, quien se encontraba escuchando detrás de la puerta, soltó una maldición silenciosa dándose cuenta de que su plan había fracasado una vez más. ¿Y ahora qué tendría que hacer para que funcionara? [...] Adhara no había dejado de reprocharse su fracaso. Al parecer había subestimado a Oliver, no era un hombre tan fácil de engañar. Era un lobo astuto y experimentado. —¿Y ahora qué haré? —se preguntó a sí misma, estando sola en la habitación de su hermana. Sin mucha claridad ni deseos de complicarse, decidió dejar el tema del plan a un lado y se concentró en seguir recabando información. La única manera que conocía era seguir hojeando el diario de Adriana. Lo último que había leído sobre su extraña historia con Oliver, se trataba de su primera experiencia s****l, una primera vez nada convencional. A su parecer, Oliver la había tratado como a una mujerzuela al recostarla sobre su escritorio y follarla sin más. Era su primera vez, maldita sea. Pero aun así, Adriana había descrito el evento como algo hermoso. Su hermana tenía un tornillo suelto. “Creo que Oliver no puede vivir sin ponerme las manos encima. Cada vez que me ve el deseo estalla en sus ojos. Debo confesar que también me he vuelto adicta a esto que tenemos. Todas las noches, cuando cierro los ojos, lo imagino a él, imagino un futuro a su lado y hasta he llegado a fantasear con la idea de tener a sus hijos. Sé que es un poco extremo, pero no puedo evitarlo. Siento que lo amo a pesar de que solo han pasado un par de semanas desde el inicio de nuestra «relación».” Adhara rodó los ojos al leer las ilusas palabras de su hermana. ¿Cómo era que no se daba cuenta de que Oliver no era un hombre en el que se podía confiar? ¿Tan ciega estaba? Siguió a otra página y entonces encontró algo importante, algo que hizo que su interés se renovará, encontrando una inesperada solución a su más reciente inconveniente. “A pesar de que Oliver no siente amor por mí (me lo ha dicho en varias ocasiones) es evidente que siente algo, quizás solamente es pasión. Pero ese sentimiento es fuerte, aun así. Lo sé, porque siempre quiere más de mí. O al menos eso me ha demostrado.” Adhara se mordió el labio inferior y luego paso a otra página más lejana. “Oliver me ha estado evitando. Odio esto. Odio que no me mire cuando yo quiero que lo haga. Debe mirarme todo el tiempo, de lo contrario se saciará de mí y me hará a un lado. No quiero eso. Así que he decidido tomar medidas extremas, he decidido…”, sin embargo, la última frase estaba borrada. Una fuerte mancha de tinta la había eliminado. Era evidente que su hermana lo había tachado una y otra vez, hasta que fuese imposible descifrar esa medida extrema que supuestamente había tomado. Pero lo único que le quedaba claro de todo esto, era que Oliver, a pesar de todo, sí había sentido algo por su hermana. Esto estaba lejos de ser amor o cariño, pero había pasión y deseo y esos sentimientos era igual de fuertes o podían ser utilizados para su beneficio. A Adhara no le pasaba desapercibida la forma en que la miraba la mayoría del tiempo. Tal vez si presionaba los botones correctos, entonces lograría que Oliver firmara los papeles y así comenzaría con su final. Pero la sola idea de seducirlo la hizo sentir sucia, no estaba dispuesta a llevar esto a lo físico, quizás una conversación y una mirada fuese suficiente… quizás… «No, es una locura», pensó consciente de que aquella era una pésima idea. Aun así, no pudo dejar de pensar en esa medida desesperada que había tomado su hermana. ¿De qué se trataba? […] Cuando Adhara salió a la mañana siguiente de su habitación rumbo a la oficina, se encontró con voces que provenían del vestíbulo. Eran cuchicheos y no tardó en reconocer la voz de las mujeres que conversaban con tanto secretismo. —Debes hacer que acelere todo esto —exigía Irina a una Anastasia un poco ansiosa. —No es tan fácil, señora. Usted conoce perfectamente a su hijo y sabe que no es tan sencillo hacerlo cambiar de opinión. —Mientras esa mujer este aquí, no logrará concentrarse en lo que realmente es importante. Ya lo trastorno en el pasado. Ella debe desaparecer. —Oliver se está encargando de eso. Él me lo dijo. —¿Estás segura? —la duda de Irina presente en su voz—. Últimamente, lo he notado muy despreocupado a su alrededor y eso no está bien. Ella debe irse. ¡Debe irse ya! —¿Y por qué no me echa usted misma? Adhara no pudo evitar hacerse escuchar. Odiaba la complicidad de ese par. Se las imaginaba justo así, ideando cosas malvadas en contra de Adriana todo el tiempo y eso la hacía perder la poca cordura. Lo único que veía era rojo y un deseo atroz de hacerlas pagar se apoderaba de su interior. Si tan solo pudiera jalarla de esas extensiones y limpiar el piso con ellas. —Ya que nos complaces con tu presencia, porque no nos haces el favor y te marchas. Será mejor que te vayas por las buenas. —¿Y si no qué? —la desafío. —Y si no… La mirada de Irina era pura malicia antes de que sus labios se curvaran en una sonrisa que no prometía nada bueno. —Si no descúbrelo tú misma —completo, dejando a Adhara con muchas dudas. El par de arpías desapareció de su visión y ese fue el empujoncito que necesitaba para darle inicio al tercer intento de su plan. La idea le desagradaba, pero si con eso podía lograr que Oliver firmara y a su vez hacer enloquecer a ese par de mujeres, entonces lo intentaría. Seduciría al asesino de su hermana con la única intención de hacerlo pagar…
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR