Katherine Las semanas pasaron rápido cuando mis noches y días se resumieron a Devora, al igual que cada uno de mis pensamientos. A pesar de nuestra paz, comenzaba a sentir una distancia extraña y no sabía qué significaba. La sentía cercana cuando hacíamos el amor, el resto del tiempo caía en silencios extraños y debía esforzarme muchísimo en conseguir sus sonrisas. Su sentido del humor comenzaba a cambiar al igual que su ánimo. Pasaba horas en el sótano sin emitir sonido alguno y cerraba desde adentro. Al salir se aseguraba de que estuviese bien cerrado y, cuando me la encontraba escaleras arriba, sus ojos estaban rojos. Nunca decía por qué lloraba así que asumía que extrañaba a Rosie y Tommy

