No controlo mi respiración y con temblor guardo el papel en el bolsillo de mi pantalón. Ya me cansé de ser parte de su juego, de sentir que está en cualquier lado que voy, necesito ponerle fin a esto. Ir a la policía no logró solucionar el problema antes, pero es una forma de sentir un poco de tranquilidad. Guardo mis cosas y hago una coleta en mi cabello. Tomo las llaves del carro y entro en el carro. Conduzco hasta la única comisaría que hay en el pueblo. Salgo y armándome de valor camino hasta la entrada. Adentro, hay un señor mayor en la recepción. —buenos días, disculpe, ¿Dónde puedo hacer una denuncia? El señor me da todas las indicaciones y me pide llenar unos formularios. Se los entrego, esperando que me indique qué hacer. —bien, ahora espere su turno para ser atendida —me

