XXVIII EL drama Aureolus se daba de ordinario en los teatros o anfiteatros de Roma, arreglados estos últimos de manera que pudieran abrirse y presentar al público dos escenarios separados. Pero después del espectáculo en los jardines del César, se desechó el método usual, porque en este caso se trataba de permitir que el mayor número posible de concurrentes presenciaran la muerte de un esclavo que en el drama era devorado por un oso. En los teatros, el papel de oso era desempeñado por un actor envuelto en una piel de fiera; pero esta vez la representación iba a ser real. Era una nueva idea de Tigelino. Al principio, el César había anunciado que no asistiría, pero luego cambió de propósito ante los persuasivos argumentos del favorito. Tigelino le explicó que después de lo ocurrido en los

