XV PETRONIO A VINICIO CON un esclavo de confianza te envío, desde Ancio, esta carta. Espero que me contestarás sin tardanza, por el mismo mensajero, aunque tu mano esté más habituada a manejar la espada y la jabalina que la pluma. Te dejé sobre una buena pista y lleno de esperanza; pienso, pues, que ya habrás calmado tu pasión entre los brazos de Ligia, o bien que la calmarás antes que el soplo del invierno descienda de las cimas del Soracto sobre la Campania. ¡Mi querido Vinicio, que la dorada diosa de Chipre te dirija, y sé tú el maestro de esa aurora ligia que escapa delante del sol del amor! Acuérdate de que el mármol, aun el más precioso, nada es por sí mismo y no adquiere valor sino cuando la mano del estatuario lo ha transformado en una obra maestra. Sé tú este estatuario, amigo m

