XXXIII

2155 Palabras

XXXIII EL joven tribuno se encaminó directamente a la casa en donde vivía Miriam. Delante de la puerta encontró a Nazario, quien se mostró confundido al verle, pero Vinicio le saludó cordialmente y se hizo conducir por él a las habitaciones de su madre. Vinicio encontró allí, además de a Miriam, a Pedro, Glauco, Crispo y Pablo de Tarso, quien había regresado recientemente de Fregelas. A la vista del joven tribuno se pintó el asombro en todos los semblantes; pero él dijo: —Os saludo en nombre de Cristo, a quien vosotros honráis. —¡Sea su nombre glorificado por los siglos de los siglos! —contestaron ellos. —He sido testigo de vuestras virtudes y objeto de vuestra bondad; permitidme, pues, que me acerque a vosotros como amigo. —Y nosotros te damos también la bienvenida como amigo —cont

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR