III DE VINICIO A LIGIA AS estado alguna vez en Ancio, único amor mío, con Aulo y Pomponia Grecina? En caso contrario, me conceptuaré dichoso el día en que pueda mostrarte esta ciudad. En todo el camino, desde Laurento, hay una serie de casas de campo a lo largo de la ribera del mar, y el mismo Ancio está formado por una interminable sucesión de palacios y de pórticos, cuyas columnas, cuando hace buen tiempo, se reflejan en el agua. Yo mismo poseo aquí una morada que da al mar, con un huerto de olivos y un bosque de cipreses que hay detrás de la casa, y cuando pienso que todo esto algún día ha de ser tuyo, me parecen más blancos estos mármoles, más grata la sombra de estas arboledas y este cielo más azul. ¡Oh Ligia mía, cuán bello es vivir y amar! El viejo Menicles, que se halla a carg

