—¿Qué quieres decir? —preguntó Vinicio. —Esto, señor: que las sinagogas existen, abiertamente, en el Transtíber, pero que los cristianos, en su deseo de evitar las persecuciones, se ven obligados a rezar en secreto y a reunirse en cobertizos ruinosos fuera de la ciudad o en los arenales. Los que viven en el Transtíber han escogido, precisamente, el sitio donde se han hecho las excavaciones para la construcción del circo y varias casas situadas a lo largo del río. Pues bien: ahora que la ciudad perece, los cristianos estarán orando, y está fuera de duda que encontraremos un número considerable de ellos en las excavaciones; así, pues, opino que nos detengamos allí cuando estemos cerca. —Pero tú me has dicho que Lino se había ido a Ostrianum —exclamó Vinicio con impaciencia. —Pero tú me ha

