XXI ANTES que los Flavios construyesen el Coliseo, Roma no tenía más que anfiteatros de madera; y por esta razón, casi todos ellos habían sido consumidos por el incendio. Así pues, con motivo de la próxima celebración de los espectáculos prometidos, Nerón había ordenado levantar varios anfiteatros, y entre ellos uno gigantesco. Para la construcción de éste había hecho venir, inmediatamente después de extinguido el incendio, por mar y por el Tíber, grandes troncos de árboles cortados en las laderas del Atlas. Y como se quería que los juegos superaran a todos los anteriores por su esplendor y por el gran número de víctimas, se dio a dicho anfiteatro una gran capacidad para la concurrencia del pueblo y para las fieras. Miles de operarios trabajaban día y noche en la construcción del edific

