Raven estaba entrenando con la Reina Tiana como todos los días.
-¿Cuándo me vas a enseñar a teletransportarme? –le preguntó la chica a la Reina.
-Pronto... -contestó Tiana.
Las dos Hadas estaban luchando en el aire, volando con sus alas. Raven había ganado mucha velocidad tanto esquivando como en el ataque y estaba aprendiendo a controlar sus alas en el vuelo.
De repente, alguien o algo apareció.
-¡Eh, aprendiz de hada! –gritó un demonio con un solo brazo.
Raven y Tiana bajaron la mirada y ahí estaba el demonio del otro día al cual, Raven había logrado cortar un brazo.
-¡Ah, eres tú! –lo reconoció Raven -¿has venido a por más? –preguntó con cierta chulería descendiendo del cielo en donde se encontraba.
-Un momento, niña... puedo ejercer un pequeño poder, que tal vez te interese... -dijo enseñándole el cuerpo inconsciente de su amiga Elizabeth.
-¡Eli! –dijo asombrada -¿qué le has hecho a mi amiga, demonio? –preguntó con ira y dispuesta a atacar.
-Si quieres que tu amiga recupere la consciencia, tendrás que vencerme... -la retó el demonio.
-¡Muy bien! ¡Adelante! –aceptó el duelo, poniendo su pose de lucha con su báculo moviéndolo como una varilla de cheerleader.
La pelea entre el demonio y Raven comenzó.
El demonio dejó el cuerpo de Elizabeth en el suelo e hizo aparecer una gran espada de fuego. La desenvainó y atacó a Raven. Raven detuvo el ataque con su báculo. El báculo empezó a iluminarse con su ya conocida luz morada que le caracteriza.
Raven estaba utilizando su báculo a modo de espada, cuando vio que los ataques del demonio empezaban a ser más persistentes y fuertes, Raven le ordenó a su báculo que se convirtiera en espada para igualar poderes.
-Gladio*... -le ordenó al báculo haciendo que este la obedeciera y se transformara en lo que ella quería (*Gladio = espada en latín).
Ahora empezaron a luchar ambos con las espadas. La del demonio desprendía fuego, la de Raven una energía de color morada e iba deslumbrando y dibujando cintas o estelas lilas.
Raven usó esas cintas lilas que proyectaba la espada para enredar al demonio. Este quedó enredado, tropezó y se cayó. Una vez en el suelo, Raven se acercó al demonio, hizo que sus cintas lilas lo desataran, volvió a convertir su espada en báculo e hizo que la esfera provocara una gran bola explosiva de energía que justo disparó en la cabeza del demonio provocando una enorme explosión. El demonio explotó en mil pedazos y cayeron como una lluvia de trozos de su carne ensangrentada por todo el parque.
Raven había finalizado su primera batalla. Había matado a su primer demonio. Sus alas hasta ahora presentes, desaparecieron por el cansancio de la pelea.
-bueno, tendremos que limpiar todos estos trozos de carne de demonio... -dijo la Reina viendo los asqueroso que había quedado el parque y con sangre por todos lados.
Así que con un ligero movimiento de muñeca hizo que su magia limpiara el parque y quedara como si nada hubiera pasado.
Elizabeth abrió lentamente sus preciosos ojos claros (uno azul y otro verde) y despertó.
-Raven... ¿qué ha pasado? –preguntó Elizabeth.
-te desmayaste... -contestó Raven.
-¿Aquí? yo juraría que estaba en... -dijo confundida Eli.
-vamos, te llevaré a casa... -le dijo Raven cambiando de tema para evadir más preguntas.
Raven acompañó a su amiga hasta su casa. Ya habían llegado a la puerta y se iba a despedir.
-Raven... no sé lo que ha pasado hoy, pero... eres mi mejor amiga y confío en ti... sé que siempre estaremos juntas... -dijo abrazando a su amiga.
Raven le contestó con una sonrisa pero apenada por no poder contarle la verdad de lo sucedido con el demonio.
Después de abrazarse, Elizabeth se metió en su casa sin poder imaginarse ni saber bien que había ocurrido en el parque para que se hallara inconsciente tirada en el suelo.
A la noche siguiente, después del entrenamiento de Raven con la reina Tiana, escucharon otro aquelarre de las brujas que habían visto el otro día.
-¿están invocando a otro demonio? –le preguntó Raven a su maestra.
-quizá... -respondió la reina –pero podrías enfrentarte a esas brujas... -le sugirió a su alumna hada.
-¿crees que pueda?
-el demonio que mataste ayer era mucho más poderoso que esas brujas... -le explicó Tiana.
-pero ahora me ganan en número...
-de todos modos, podrás con ellas, ¡inténtalo! como parte del entrenamiento...
-¡Vale! –aceptó Raven.
Raven se acercó al aquelarre de brujas, antes de que estas finalizaran el conjuro de invocación al demonio.
-¡Eh, brujas! –les llamó Raven.
-Jijijiji –se reía una bruja –tú eres la mocosa del otro día que se enfrentó al demonio Posbelcebú...
-lo cierto es que ni siquiera le pregunté su nombre... pero, tal vez... -respondió la chica con cierta arrogancia.
-¿y ahora quieres enfrentarte a nosotras? Jajajaja –se burlaba la bruja.
Raven hizo aparecer su báculo.
-Aaah, así que no eres una simple humana... -dedujo la bruja.
La bruja creó un rayó con su mano, ataque al que llamaban "electrogénesis o habilidad de lanzar rayos" y se lo lanzó a Raven.
Raven lo esquivó con suma facilidad, solo apartándose.
Todas las demás brujas, se unieron y empezaron a atacar a la chica a la vez.
Raven hizo aparecer sus alas y voló, esquivando así todos los ataques que las brujas le propinaban. De pronto, Raven se detuvo creando su barrera mágica morada de protección para que no acertaran a darle los rayos y otros ataques de las brujas; concentró sus poderes; sus ojos se volvieron negros, oscuros. Raven creó una gran bola de energía morada con la esfera de su báculo, abrió la barrera y la lanzó a las brujas provocando así que explotaran y fuesen destruidas. Menos una de ellas. La que se había reído maléficamente de Raven. Pues todas las demás compañeras brujas se habían puesto delante para cubrirla. Ya solo quedaba ella.
-bien, has derrotado a todas mis amigas... he de reconocer que estoy impresionada... ¡pero conmigo no podrás! –dijo la única bruja superviviente atacando a Raven.
Los ojos de Raven que se habían cerrado como si hubiera concentrado su poder mágico, se abrieron rápidamente y Raven se teletransportó sin apenas darse cuenta, apareciendo detrás de la bruja. Raven le tocó con el dedo el hombro a la bruja por detrás, sorprendiéndola. La buja se giró y sin poder reaccionar, Raven le pegó un puñetazo y esta cayó, pues las dos se encontraban volando en el cielo.
Raven tuvo suerte y la bruja casualmente había caído en la hoguera que utilizaban las brujas en sus rituales de invocación a los demonios, acabando así completamente quemada y por consiguiente, muerta.
Raven fue descendiendo del cielo lentamente, ya no tenía más fuerzas. Había conseguido algo nuevo ella sola: la teletransportación.
-estoy muy orgullosa de ti, pequeña hada... -le dijo la reina Tiana una vez Raven llegó a tierra.
-Majestad, ¡he logrado al fin teletransportarme! –exclamó eufórica también orgullosa de ella misma.
-lo sé, pequeña, lo he visto... vámonos a casa, debes de estar agotada después de todo esto... -dijo Tiana.
-Vale, pero esta vez quiero usar yo la teletransportación... -aportó Raven.
-Sí, pero estás muy cansada... sería un desgaste de energía para ti... -aconsejó la Reina de las hadas con ternura y dulzura -mejor te llevo yo y a la próxima ya lo practicas... -sugirió.
La Reina Tiana teletransportó a Raven a su casa y se despidió como cada día.
Raven estaba muy contenta con sus logros. Se había vuelto muy fuerte.
Era un sábado y no había clases. Así que Elizabeth llamó a Raven para salir un rato y distraerse, a lo que Raven aceptó y las dos amigas fueron a dar una vuelta.
Elizabeth se fijaba en todos los escaparates de tiendas de ropa por lo que pasaban, Raven en la ropa de color n***o que veían.
-Raven, ya sé que te gusta pero, eres una niña muy bonita como para estar vistiendo siempre de negro... -le decía Elizabeth.
-Eli... no voy a discutir contigo sobre eso... ya sabes que... -dijo sin poder acabar la frase, pues había visto a alguien conocido.
-¿Ese no es el profesor Rasmus? –preguntó Elizabeth mirando en la misma dirección en la que miraba Raven.
Las chicas vieron que el profesor Rasmus se disponía a entrar en una tienda de antigüedades.
-Vamos -dijo Elizabeth decidida dirigiéndose a la tienda donde había entrado el profesor.
-¿Adónde? ¿No pensarás...? -dijo Raven.
Elizabeth asintió. Raven ya entendía el propósito de su amiga; seguir al profesor.
-¿por qué estamos haciendo esto? –preguntó Raven en voz baja a Elizabeth.
-porque sé que a ese profesor le gustas... -respondió su amiga en el mismo tono de voz.
Elizabeth cogió de la mano a su amiga y la arrastró a la tienda de antigüedades donde se encontraba Rasmus.
-¡Vaaaaya! Aquí hay cosas increíbles... ¿no te parece? –exclamó Elizabeth.
-Sí, claro, como en cualquier tienda de antigüedades... -respondió Raven -pero es extraño... nunca me había fijado en esta tienda; ni siquiera sabía que había una tienda de este tipo aquí, en esta calle... -añadió.
Raven vio en un mostrador lleno de polvo una cajita de música. Sopló y pasó su mano para sacarle el polvo de encima y abrió la cajita.
La cajita tenía una melodía parecida a una canción llamada "Every rose has its thorn" del grupo "Poison" que a Raven le encantó porque era una de sus canciones favoritas.
-es única y original... como tú... -dijo el profesor Rasmus sonriendo a espaldas de Raven, mientras esta contemplaba la cajita –no hay otra cajita con esa misma melodía...
Raven se sobresaltó y se giró al haber sido descubierta por el profesor.
-¿os puedo ayudar en al algo niñas? ¿o solo habéis venido a curiosear? –les preguntó Rasmus a Raven y Elizabeth.
-no sabíamos que trabajaba en una tienda de antigüedades... ¿es usted el dueño? –preguntó Elizabeth.
Rasmus asintió.
-veo que te ha gustado la cajita de música, señorita O'Sullivan... puedes cogerla... te la regalo... -le dijo a Raven al ver que no soltaba la caja.
-Eh... oh, gracias... -dijo Raven con una sonrisa.
Rasmus le devolvió la sonrisa.
-Es usted muy amable, profesor Rasmus... -le agradeció también Elizabeth el detalle con su amiga con una sonrisa.
Las chicas salieron de la tienda.
-ya ves, te dije que le gustabas... -dijo Elizabeth a Raven.
-no empieces otra vez con eso, Eli...
-¡Es verdad! sino... ¿para qué crees que te haya regalado esa cajita musical?
-no sé, lo cierto es que también me inquieta saber el por qué...-respondió Raven mirando la misteriosa cajita.
-bueno, al menos ya sabemos que el profesor Rasmus tiene una tienda de antigüedades... -dijo Elizabeth.
-será que no llega con lo que gana como maestro de instituto... -contestó Raven.
-¡Raven! –la regañó su amiga negando con la cabeza.
Al comenzar otra semana, después de clases, el grupo de Raven estaba ensayando como solían hacer. Casualmente estaban tocando la melodía de la cajita de Raven, mientras ella cantaba la canción. Al terminar la canción fueron aplaudidos por una persona.
-¡Bravo! –exclamó el profesor Rasmus, mientras les aplaudía.
Raven se sonrojó, pues como solo tocaban y cantaban como hobbie en el garaje de James no tenían público.
-¡profesor Rasmus! –exclamaron todos a la vez.
-no sabía que teníais un grupo, chicos... -dijo Rasmus.
-ni nosotras lo de su tienda... -dijo Elizabeth.
-¿qué hace por aquí? –preguntó Raven, puesto que estaban ensayando en el garaje de James pero con la puerta abierta.
-voy de camino a casa... -respondió el profesor.
-pero, si aquí ya conocemos a todo el vecindario de la zona... no sabíamos que usted vivía por aquí... -dijo James.
-bueno de hecho... no vivo por aquí, sino un poco más lejos de esta zona...
-pero, más allá de esta zona, solo está el castillo abandonado de la montaña... -dijo Raven señalando el castillo en la lejanía.
-bueno, chicos, habéis descubierto mi casa... espero que sea un secreto y no lo contéis... -dijo el profesor guiñándoles un ojo –he de irme ya... -dijo disponiéndose a ir.
-¡espere! –lo detuvo Raven -¿usted en verdad vive allí? –preguntó refiriéndose al castillo.
-sí, como sabéis acabo de venir hace poco y no encontraba donde vivir... así que vi que ese castillo estaba abandonado y me instalé ahí... -explicó Rasmus -¿por qué me lo pregunta, señorita O'Sullivan?
-no, por nada... porque es un poco extraño que viva en un castillo abandonado desde hace muchísimos años en donde la gente no se atreve a vivir... –explicó Raven.
-¿Ah no? ¿y por qué no se atreven a vivir en ese castillo? –preguntó el profesor Rasmus, haciéndose el ingenuo, con una chispa de curiosidad y acercándose a Raven.
-pues porque dicen que ese castillo fue construido encima de un cementerio de hace 500 años... -continuó explicando y respondiendo la chica.
-ah, bueno... a mí eso no me importa... no obstante, señorita O'Sullivan si lo desea y le interesa el tema, puede venir a investigar a mi castillo... -le propuso el profesor con una voz seductora –está cordialmente invitada...
A Raven le ponía tan nerviosa el profesor Rasmus que no podía evitar ruborizarse.
-quizá otro día... ahora tengo cosas que hacer... -le respondió Raven – ¡adiós, chicos, hasta mañana! –se despidió de sus amigos, yéndose a paso rápido.
Rasmus sonrió al ver lo que provocaba en la chica y pensó para sí: "-está huyendo de mí..."
Elizabeth, por otra parte, salió corriendo detrás de su amiga, después de haberse despedido de James y Sam.
-¿sigues pensando que no le gustas al profesor? –le preguntó Elizabeth a Raven una vez la alcanzó.