🔶9: DOLOR🔶

1910 Palabras
Diego Lo tomé de los hombros, lo llevé a los baños de varones, abrí la puerta de un cubículo, lo metí adentro, bajé sus pantalones y lo coloqué contra la pared, choqué mi pecho con su espalda, me acerqué a su oído. —No era que no querías hacerlo aquí, por lo que yo veo estas casi rogando— susurré con voz ronca. —Solo un poco, ahora solo fóllame— pidió restregando su trasero en mi polla. Me bajé los pantalones hasta los muslos y tomé mi polla la preparé para luego tomar un condón, me introduje lentamente en él. —¿Así no es como querías? — susurré besando su cuello. —Si, ahora muévete— pidió en un susurro, podía sentir su corazón palpitando a mil. Me empecé a mover, agarré sus manos y las coloqué sobre su cabeza, las mantuve ahí con una de mis manos mientras que con la otra tomaba su cadera. —Estas tan caliente y apretado— dije mientras me seguía moviendo más rápido, baje la vista, podía ver como mi polla entraba y salía de su cavidad, el sonido morboso, se podía escuchar que no éramos los únicos en la misma situación, la adrenalina era grande en cualquier momento alguien podría tocar la puerta del cubículo para pedir que dejáramos de follar en un lugar público, por suerte sus gemidos eran moderadamente bajos. —Más... más fuerte— pidió en un susurro jadeante, estaba transpirando, en realidad los dos lo estábamos, como no estarlo si estábamos follando como animales. Tomando su pedido decidido empecé a follármelo más fuerte. —Eres tan follable — comenté mientras miraba como nuestros cuerpos se unían una y otra vez. —No lo creo, soy igual que todos los chicos a los que te has follado antes. —El hecho de que te esté follando más de una noche quiere decir que en realidad eres muy diferente al resto— dije en su oído. —Tal vez solo te atrae que tenga este carácter. —Puede ser— dije cortando el tema porque ni yo mismo sabía que tenía Sander realmente como para traerme más que el resto, hace mucho tiempo que no me atraía alguien, así como él. Seguí follándolo esta vez deje de hablar sobre el tema o algo que se le pareciera, cuando llegamos al orgasmo bote el condón, luego me arreglé la ropa y salimos de la disco, lo dejé en el campus antes de volver a la casa. ×•×•×•×•×•×•×•×•×•× Estaba en una conferencia virtual por zoom con importantes empresarios, al parecer había pasado algo con mi hermano porque no tomaba las llamadas ni atendía a los socios, había contactado con Emilia, pero ella no contestaba tampoco. Estaba tan aburrido, pero tenía que seguir escuchando para poder decirle a mi hermano lo que estaba pasando cuando pudiera contactar con él. —¿Diego cuando volverás a Italia? — preguntó uno de los socios. —No tengo una fecha establecida, puede que vuelva en unas semanas— respondí. —Bien, porque tenemos que ver cuantas ganancias son las que estamos ganando en el hotel que está en Reino Unido y si está administrándose bien, de lo contrario tenemos que remediar lo que sea que esté pasando. —Si, si no llego en unas semanas mandaré a alguien de mi confianza a visitar el hotel para ver cómo va la administración y las ganancias, luego haré un informe y te lo mandaré— respondí anotando en mi libreta digital ese punto para tenerlo en cuenta. —Genial, entonces adiós a todos— dijo desconectándose. —¿Diego sabes cuando podré mantener una reunión con tu hermano? Necesito tratar negocios con él. —Realmente no sé, su agenda debe estar llena y de momento está disfrutando todavía de la luna de miel con su esposo, hay que respetar su tiempo porque igual a trabajado cuando debería estar disfrutando, pero de todos modos hablaré con Emilia para ver si puede atenderte en una reunión más pronto— comenté sonriendo. —Sería estupendo por lo pronto ya hemos visto todo con respecto al pronto hotel que quiero construir en Suecia— dijo antes de cortar, estaba feliz de aquello solo me quedaba un socio. —Ya que quedé de los últimos quería comentarte algo, ten cuidado con los socios con los que su empresa está firmando contratos, se está comentando que hay alguien que está lavando dinero— advirtió— no tengo nada más que hablar solo quería que estuvieran atentos— dijo antes de cortar, lo que me dejó pensando, cerré el computador y le marqué a Emilia. Llamada —Diego, disculpa no atender ayer tuve que solucionar algunos problemas de tu hermano— dijo mientras escuchaba como tecleaba en su computadora. —Hola, no hay problema, acabo de tener una conferencia con algunos socios, uno de ellos me advirtió sobre que hay alguien que está lavando dinero, quiero que lo informes a mi hermano, no podemos involucrarnos con alguien así. —Ya estaba al tanto, no le he dicho a tu hermano sobre ello porque eh estado atenta además no quiero causarle más problemas de los que ya tiene en su cabeza. —¿Qué es lo que paso? —Está devastado, la bruja de Rebeca lo siguió hasta su hotel y lo besó a la fuerza, Azúl lo vio todo, entendió todo mal, escapó, no quiere verlo, nadie sabe dónde está, se deshizo de su celular de todo lo que tuviera señal para encontrarlo, se le perdió rastro y Ariel no sabe qué hacer. —Esto es horrible, hasta que la estúpida se salió con la suya. —Si, es tan malvada, en fin, seria genial que volvieras para apoyarlo. —Lo pensaré, la estoy pasando bien con Sander. —Está bien, te tengo que cortar, cuídate mucho. Fin de llamada. Me levanté la silla y salí de la pequeña oficina que había instalado en una de las habitaciones de la casa hasta que me fuera, fui a tomar una ducha, cuando estaba saliendo de la ducha mi puerta fue tocada por lo que me coloqué una bata y caminé hasta la puerta, extrañamente Sander estaba al otro lado, al parecer venía de la universidad, en cuanto cerré la puerta dejo su mochila en el suelo y se subió en mi cuerpo, empezó a besarme descaradamente, me separé un poco. —¿Qué pasa? — pregunté extrañado, porque él nunca venia por sí mismo y porque estaba demasiado ansioso. —Solo quiero follar, estoy caliente y ya— dijo mientras se sacaba la polera que traía puesta, camine con él hasta mi cuarto, entonces le daría lo que quería luego me diría que le pasaba. Al terminar ambos nos acostamos en la cama, desnudos mirando el techo. —¿Me dirás que te paso? — pregunté colocándome de lado para verlo. Tapó su rostro. —Hoy tenían que entregarme la nota de un examen, resulta de que saque un rojo y además cuando iba saliendo de la Uni me encontré con mi ex, él me pidió volver ¡él maldito me pidió volver! — pude sentir en su voz que se había quebrado, segundos después escuché sus sollozos, me acerqué a él y lo abracé para que llorara todo lo que quisiera, no sabía que había pasado con su ex pero debió ser algo muy feo. —Tranquilo, todo va a estar bien— susurré —Ni siquiera puedo llorar con ganas— dijo medio quejándose por el pequeño dolor en sus caderas. —Siento eso— dije sonriendo— solo puedo decirte que puedo ayudarte a estudiar y con respecto a tu ex lo máximo que puedo hacer es pegarle un combo si te hace algo— dije acariciando su espalda de arriba abajo. —Tal vez unos meses atrás te hubiera cobrado la palabra para que le pegara más de un combo, ahora no vale la pena— dijo hundiendo más su rostro en mi cuello. —¿Ne contarás que te hizo como para que llores así por él? — pregunté apartando sus rubios cabellos de sus ojos. —Él era muy malo conmigo, él me trataba tan mal en la cama como fuera de ella, no sabía cómo defenderme de él, por eso es que cuando no conozco a alguien soy así de duro, tengo miedo de que me vuelvan a lastimar, aparte de eso cada que terminábamos de tener sexo se iba y me dejaba horas atado, cuando tuve valor me escapé de su apartamento y le dejé una nota diciendo que ya no quería ningún tipo de relación con él, que no me buscara más, que si me veía solo pasara de largo, tuve que luchar solo, nadie lo sabía, me costó tanto pero lo logré, para que ahora él venga y me diga que quiere volver— sollozaba una y otra vez, ese mal nacido era una mierda de persona, estaba seguro de que si lo tuviera en frente le sacaría la que no tenía, agarre su rostro y besé su frente, lo abracé, no dejé que continuara, el pobre se estaba destrozando. —Shhh, no necesitas seguir, ahora nada va a pasarte, tal vez no soy tu novio, pero puedo cuidarte y aún después de que me valla seguiremos siendo amigos por lo que siempre estaré para ti— dije dándole consuelo. —Gracias, muchas gracias— dijo aferrándose a mi pecho. —No tienes que agradecer— dije besando su frente. Luego de eso solo descansamos mientras le decía cosas lindas, el pobre estaba mal, solo estaba haciéndolo sentir bien, salimos de casa dos horas después, paseamos por la ciudad, mi punto era hacerlo sentir mejor y también encontrar un osito para que lo tuviera siempre con él cuando tuviera miedo y nadie estuviera con él, debía ser de un tamaño moderado para que lo llevara con el cuándo quisiera. Cuando pagamos en una tienda de helados le dije que volvía en un momento, camine a la otra esquina de la cuadra donde había una tienda de peluches, decidí elegir un osito de felpa color café claro, parecido al tono de su cabello, con una cinta color roja alrededor de su cuello, era mi bonito pero también tenía un aspecto más rudo por lo que cuando lo viera se sentiría un poco más protegido ese era el sentimiento que quería crearle, lo compré y luego volví a la tienda de helados, lo encontré sentado en una mesa comiendo helado, coloque el osito detrás de mi espalda para que no lo viera y amine a la mesa. —¿Dónde estabas? Tu helado se está derritiendo— dijo mientras me apuntaba donde debía sentarme. —Fui a comprar algo a la otra esquina— dije sacando el osito de mi espalda— es para ti— agregué antes de entregárselo— es para que te de consuelo y te protegerá cuando no esté. —Es bonito— expresó acariciándolo— y muy suave, gracias— dijo sonriendo en mi dirección— me has consentido toda la tarde para hacerme sentir bien. —Lo mereces— dije mientras tomaba mi helado. Él se quedó tiempo más admirando su peluche, al parecer Sander se volvía un chico muy tierno y amable cuando ya no tenía miedo de que lo lastimaran.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR