🔶10: NO ENAMORARSE🔶

3154 Palabras
Sander No planeaba contarle lo que había vivido a Diego, pero terminé por contarle, no le había contado a nadie sobre ello, pero por alguna razón le conté a él, se sintió bien liberar todo eso, me sentí protegido en sus brazos. Nadie volvería a hacerme algo igual, no dejaría que otros hombre me pusiera la mano además de esa manera, podía entender que algunos hombres tuvieran fetiches como dar nalgadas pero eso era muy diferente, él llegó a pegarme adentro y fuera de la cama, eso ya era violencia, pero decidí no aguantarlo más y lo hice, me fui de ese lugar, él nunca me volvió a tocarme o hablarme pero todo eso había cambiado ayer después de mi última clase, estaba saliendo de la universidad cuando lo veo, al principio no le tomé importancia porque debes en cuando lo veía por ahí pero esta vez fue diferente, el me siguió hasta que encontró la oportunidad perfecta para atravesar en mi camino y acorralarme contra la pared, pero esta vez ya no era ese ingenuo chico ahora era un hombre y pude enfrentarlo, le pegué para poder escapar antes de decirle que no se volviera a acercar a mi porque le iba a ir peor, luego de eso no pude evitar recordar todo lo que había vivido hacía unos meses por lo que solo acudí a Diego, no le iba a contar al principio, solo quería despejar mi mente, follar y luego irme luego de haber sacado todos esos pensamientos tristes de mi cabeza pero al terminar me sentía igual, el me pregunto qué pasaba y solo respondí, no pude callarme. Me desperté, sintiéndome mucho mejor, brillante y con mucho ánimo, hoy sería mucho mejor, estudiaría para el próximo examen y tendría la mejor nota de mi clase, me levanté de la cama que claramente no era mía si no de Diego, me coloqué una de sus camisetas y bajé con dirección a la cocina, esta serian la primera vez que Diego probaría mi mano en la cocina, hacia un poco de calor pero era temprano y tenía tiempo para preparar algo rico y luego irme a la universidad por que hoy era recién día martes y todavía faltaban dos días más para terminar la semana, el día sábado y domingo tenía que trabajar, no me quejaba la pasaba bien en la cafetería y mi trabajo solo era hasta las 6 o a veces 5 de la tarde, me pagan bien, tenía suerte de tener ese trabajo. Tomé algunos huevos y los hice huevos revueltos, tomate unas rebanadas de pan de molde e hice café, también busqué fruta e hice jugo natural. Cuando estuve conforme con lo que hice empecé a preparar la mesa, solo me faltaban las tazas cuando el entro a la cocina, vestido con tan solo un pantalón de chándal. —Buenos días— dijo acercándose a la mesa— eso se ve tan rico— dijo sentándose. —Buenos días— dije tomando asiento frente a él— espero que te guste— comente sirviéndole café. Me preparé un pan con huevo y luego le di una mascada, el huevo no estaba ni tan seco ni tan crudo, estaba al punto como me gustaba, disfruté de mi pan mientras tomaba café. Mire a Diego, estaba disfrutando el desayuno, cuando terminamos me levante y dejé todo en el lavaplatos. —Deja eso ahí, lo lavo yo, ve a darte una ducha para que no llegues tarde a la universidad— dijo acercándose para lavar los platos. Asentí y caminé fuera de la cocina, podía sentir su mirada en mis muslos descubiertos por su camiseta, en realidad quería que me follara, pero al parecer el solo estaba preocupado de que no llegara tarde, no le importaba si moría de insatisfacción s****l, frustrado empecé a subir las escaleras. Hiba subiendo el cuarto escalón cuando me arrepentí, que rayos, quería una follada mañanera y la tendría, me devolví a la cocina, lo volví para que me vieran dejara de ver los platos, levante un poco la camiseta sensualmente. —¿No me vas a follar? Eh esperado toda la mañana por esto— confesé levantando la vista pata ver su expresión. Podía ver su sonrisa, me alzó por los muslos y me subió a la encimera, tomo mis piernas y las subió a sus hombros. —Estupendo, porque no creía haber aguantado las ganas hasta para cuando hallas salido de la universidad— dijo levantando su camiseta que traía puesta hasta mi abdomen, saco el bóxer que traía puesto y luego bajo su pantalón de chándal— prepárate mientras voy por un condón— dijo antes de irse por uno. Levante mis piernas, ensalive dos de mis dedos y luego los lleve a mi entrada, primero metí uno, empecé a embestir lentamente, cuando ya caía otro lo metí en mi entrada, volví a embestir eh hice tijeras, mi cabeza estaba pegada a la encimera, mientras de mi boca abierta salían jadeos y algunos gemidos, Diego entro a la cocina con el condón ya puesto, yo seguía embistiendo con mis dedos mientras veía su cuerpo, al estar frente a mi colocó mis piernas en sus hombros para que descansara un poco y llevo sus dedos a mi boca al ensalivarlos bien saque mis dedos con un jadeo, el metió dos sin problema, me dilató hasta que entraron tres dedos, luego saco sus dedos de mi para introducir su pene. Deseaba tanto esto que esto que no aguante y empecé a mover mis caderas de adelante hacia atrás yo mismo, esta impaciente, no podía creer que estaba haciendo algo así, estaba teniendo sexo en su cocina donde hace unos minutos habíamos tomado desayuno, pero a la mierda, en este momento estaba muy caliente como para pensar que la situación era un poco descabellada, él tomó mis caderas y con fuerza las llevo a su erección sacándome un fuerte gemido, él jadeó. —Te veías tan sexi con mi camiseta que no podía parar de ver tus piernas y muslos— dijo mientras los acariciaba en el proceso. —Entonces me las pondré más seguido si te ponen así de caliente— dije seductor saliéndoseme un jadeo en el proceso mis manos se aferraron en los bordes de la encimera. —Al parecer a alguien le costará caminar hoy— dijo envistiéndome un poco más rápido. —Vale la pena— dije mordiéndome el labio. —Claro que lo vale— afirmó levantándome para luego follarme contra la pared. Sus manos apoyadas a los costados de mi cabeza, mientras que mis piernas estaban aferradas a su torso al igual que mis brazos en su cuello, mi cabeza apoyado en la pared, mientras gemía tan fuerte como podía. —Creo que vo–voy a llegar tarde— dije medio cortado mientras el me seguía dando contra la pared. —Tú quisiste arriesgarte, ahora tendrás los resultados— dijo jadeando por el calor y él agotamiento de nuestros cuerpos. Me quedé en silencio, él tenía razón había rogado por un afollada y como resultado me costaría caminar por el resto del día al igual que llegaría tarde a mi primera clase, aunque esto ya se estaba haciendo costumbre, tendría que empezar a poner más atención a mis clases por que no podía darme el gusto de echarme un ramo. Estaba cada vez más cerca, mi orgasmo estaba empezando a aflorar, por unos segundos olvide todo y solo disfrute la sensación de ser follado de las maneras más exquisitas en una cocina, mi cuerpo a su antojo y boca gimiendo hasta quedar sin aliento, después de unos minutos de recuperación Diego ya se estaba corriendo, al terminar me bajó de sus cuerpo y me llevo hasta su ducha, me dejo bañarme mientras él lo hizo em otra con la excusa de que si nos bañamos juntos probablemente terminaríamos teniendo sexo una vez más. Al terminar me vestí, aunque lo hice con la ropa que me había regalado porque no tenía de otra, luego, me fue a dejar al campus y se fue, luego tuve mi rutina diaria, clases, tareas, trabajos y estrés. A la hora del almuerzo fui a la cafetería del campus a comprar mi almuerzo, me encontré con que los chicos estaban sentados en una mesa por lo que me acerqué a comer con ellos. —¡Chicos! — exclamé sentándome en frente de ellos. —Sander, no llegaste anoche, me preocupe— dijo Martín en tono de regaño. —Lo siento, solo se dio, al principio no tenía intenciones de quedarme en su casa pero luego no pude negarme— me excuse. —Recuerda que es una apuesta— dijo Joshua. —Lo sé, no es como si me estuviera enamorando de él— dije mientras sacaba una mascada de mi sándwich de lechuga, tomate y hamburguesa. —Eso esperamos— dijeron ambos al mismo tiempo. —Si— dije obvio— no me enamoraré otra vez— dije recordando el calvario que había vivido con Alexander. —Apropósito estábamos pensando en mudarnos a un apartamento fuera del campus— dijo Martín. —¿Qué? — pregunté deteniéndome a media mascada, me entristeció un poco. —Si, queremos tener nuestro espacio, además las paredes de los cuartos son muy delgadas— dijo Joshua sonriendo a lo que Martín se sonrojó, reí. —Ya veo, está bien, los entiendo, pero no por eso van a alejarse de mi o algo parecido— advertí señalándolos con mi dedo índice intimidantemente. —Obviamente que algo como eso no va a pasar— dijo Martín. —Eso me deja más tranquilo— dije volviendo a mascar mi sándwich— apropósito deberíamos salir todos juntos a divertirnos en fin de semana— propuse. —Si, hace tiempo no salimos todos juntos, hay que hablar con John, para que nos organicemos— dijo Joshua. —Si, hace tiempo no salimos todos juntos— dijo Martín. —Estoy de acuerdo, creo que cada uno a estado con sus temas, apropósito han sabido como está el familiar enfermo de John, el día que me pidió encargarme del café dijo que tenía que viajar urgente— dije un poco preocupado, con John no hablábamos tanto pero no era porque lo apartáramos o no tuviéramos la misma confianza, solo era que él está siempre pendiente de su cafetería por lo que solo hablábamos cuando era urgente o cuando estábamos durante nuestro turno los fines de semana. —Si, dijo que al final no era tan grave como parecía— habló Joshua. —Que bueno, estaba un poco preocupado. ×•×•×•×•×•×•×•×•× Troné los huesos de mis dedos y moví mi cabeza para que sonaran los se mi cuello, me levanté de la silla, había acabado de terminar de estudiar, como había dicho había estudiado duro todos estos días para que al fin el día lunes al dar la próxima prueba me fuera excelente, era día viernes más menos las 3 de la tarde por lo que me faltaban algunas horas para salir con los chicos, tomé una mochila, guardé unos joggers con una polera negra apretada, tomé mi estuche de maquillaje y también lo coloqué en la mochila, saqué uno de mis perfumes preferidos, era uno dulce pero varonil, luego la cerré la coloque en mi espalda y salí del cuarto, camine un par de cuadras hasta un local para comprar algo de sushi para llevar, se demoraron un poco pero mi orden llegó, valía la pena esperar era uno de los mejores lugares de la ciudad, caminé hasta una parada de taxis y le indiqué la dirección. Al llegar toque la puerta, unos minutos después Diego salió, estaba vestido formal, me dejó pasar. —Hola. —Hola— respondí sonriendo, extrañamente hoy estaba más feliz de lo habitual— ¿Vas a salir? — pregunté claramente por la forma en la que estaba vestido. —No, de hecho, acabó de llegar. —Genial— dije caminando a la cocina— porque traje comida dije dejando la bolsa en la mesa para luego sacar unos platos y distribuir las porciones en partes iguales, luego saqué los palillos de la bolsa y los dejé al lado de los platos. —¿Siéntate o me dejaras comiendo solo? — pregunté mientras me sentaba. —No, solo estaba preguntándome porque voy estas actuando de una manera más pasiva— dijo un poco dudoso. —Solo estoy de buen humor, ahora comamos porque luego tengo otros planes, no eh follado por un día y ya me siento extraño, al parecer esto de follar mucho te vuelve adicto— comenté mientras me echaba una pieza de sushi a la boca. Diego rio por mi comentario y luego solo empezamos a comer. —Es normal— dijo antes de levantarse para buscar refrescos al refrigerador. —Ahora entiendo a los adictos— dije mientras tomaba de la bebida en lata que me había dado. —Si... ¿Tu ex no te ha vuelto a molestar? — preguntó esta vez serio. —No y espero que se mantenga así porque la próxima vez no solo le voy a pegar una patada en las bolas— dije mientras comía otra pieza de sushi. —¿Enserio le pagaste? — preguntó sorprendido. —Por supuesto, tuve pánico de que pudiera hacerme algo por lo que solo le pegué, no supe que más hacer. —Me imagino, al menos fuiste capaz de hacerlo me imagino que otra persona no hubiera sido capaz de reaccionar y solo se hubiera doblegado ante su agresor. —Si, tal vez en otra ocasión lo hubiera hecho, pero ahora no— dije pensando en lo vulnerable que me había sentido tiempo atrás. —Me sorprende realmente, sé que eres de carácter seco y eso, pero a llegar a imaginarte pegándole a alguien es algo diferente. —Solo pruébame y sabrás de lo que soy capaz— dije desafiante mientras tomaba otra pieza de sushi con los finos palillos de madera manchados por la soya. —No gracias, ahora sé que puedes pegar paradas en las bolas a hombres no me atreveré a decirte algo que te haga poner de mal humor. Después de terminar hablamos un rato, subimos a su habitación, me recostó en su cama, empezó a desvestirme para luego empezar a besar mi cuerpo. ×•×•×•×•×•×•×•×•× Bajó más profundo, arqueé mi espalda y mis ojos se ponían en blanco, coloqué mis manos en su cabello y lo hundí más abajo, los dedos de mis pies se apretaban en las sábanas. —Ahh, ahh, se siente tan bien, húmedo y caliente— dije apenas con consciencia, mi cerebro solo estaba concentrado en sentir lo que producía su boca en mi sexo, su garganta hacia ruidos de ahogo por mi intromisión en su garganta, eso solo me excitaba aún más, mi orgasmo estaba cada vez más cerca. Mis manos tironeaban su cabello, tal vez lo dejaba sin cabello en unas semanas, tenía la manía de tironearlo cuando estábamos en el acto. Como pude y con la poca conciencia que me quedaba mi vista se dirigió a su rostro subiendo y bajando, sus ojos viéndome fijamente, me sentí avergonzado, mis mejillas se sonrojaron, yo nunca me sonrojaba y me daba rabia, debía estar desastroso. Mis piernas estaban abiertas para él, mi sexo en su boca, mis manos en su cabello, mis ojos en los suyos, prácticamente estaba sumiéndome ante él, mi cuerpo se le estaba entregando sin mi consentimiento, pero ya era tarde para que me arrepintiera porque lo estaba disfrutando y demasiado, tanto que no pude sostener la posición en la que estaba para ver su cara a causa del placer, solo me dejé caer y cuando recuperé la conciencia, la razón de mi cuerpo, acciones y pensamientos, mi cuerpo estaba todo transpirado al igual que el de él, estaba a mi lado, me volví para verlo, la comisura de sus labios estaba manchada por mi esperma, besé sus labios para quitarla, él respondió mi beso, de no ser por que habíamos tenido 3 horas de pura acción en su cama ese beso se hubiera transformado en mi montándolo, pero estaba muy cansado para volver a tener otro orgasmo, me levanté de la cama con cuidado y fui a darme una ducha, al terminar tome una bata y la coloque en mi cuerpo, salí del baño quedando en la habitación, él todavía estaba en la cama, levanto la vista para verme caminar a la puerta de salida de su habitación, camine hasta la sala donde había dejado la mochila que traía con mis cosas, subí con ella, al volver a la habitación me vestí lentamente y con claro cuidado para no provocar más dolor, al terminar saqué el perfume y me rocíe dos veces, lo guardé, ahora había sacado el estuche con maquillaje, camine hasta algún espejo seca, el más próximo que baja encontrado estaba en el baño, me maquillo ligeramente, corrector, base, iluminador, un poco de delineador en los ojos, brillo de labios y ya, salí del baño y guardé el estuche en la mochila, él ya se había vestido con un pantalón de chándal, me quedó mirando. —¿A dónde irás? — preguntó. —Voy a salir con mis amigos— respondí. —¿Y dónde irán? — preguntó. —No se los chicos solo me dijeron que nos juntábamos en el campus, así que ya me voy— dije caminando hacia la puerta. —No quieres que valla a dejarte, es un poco tarde— dijo mirando de soslayo la ventana del cuarto donde se podía ver que estaba oscureciendo. —No quiero molestarte— dije volviendo a caminar para irme. —No es nada, podría pasarte algo si vas solo, es tarde, me daré una rápido ducha y luego te voy a dejar— dijo caminando al baño. Me acosté en la cama y prendí la TV, busqué una película buena para ver mientras se luchaba. Después de unos minutos el apareció, estaba vestido con un jeans n***o al igual que su chaqueta de cuero, apague la TV y lo seguí, me dio el casco y subimos a su moto, mientras el conducía pude sentir su olor a perfume, me gustaba mucho, era tan varonil, me gustaba oler a las personas y el olía bien, me hacía sentir seguridad, al llegar al campus mis amigos me estaban esperando, se acercaron a nosotros al ver que éramos nosotros los de la moto, Diego me ayudó a bajar de la moto, le di el casco, él se despidió de mis amigos con la intención de irse pero John abrió la boca. —¿No quieres ir con nosotros? — preguntó. —No lo sé, ¿no les molesta?
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