Liam parece una persona bastante segura de si misma. Es lo primero que noto mientras lo observo pasearse frente a mi. Juguetea con los dados lanzándolos en el aire y atrapándolos en el último segundo.
- Estuve pensando . . .
Arqueo las cejas, sorprendida.
- Gracias por la confirmación - mascullo sarcástica -. No sabía que tenías la capacidad de hacerlo.
- Como decía - carraspea él, poniendo los ojos en blanco -, estuve pensando en una serie de cosas con las que podrías ayudarme para reponer el daño de mi auto.
Me muerdo la lengua para no golpearlo y sonrío falsamente. Me regresa la sonrisa.
- Pero luego pensé, ¿por que solo una cosa? Después de todo, ¿quien tiene la ventaja por el momento? - masculla de forma petulante.
El comentario no me hace gracia. Me deja ver que es consiente de que no es invencible y de que su ventaja es momentánea. No es tonto. Quiere hacerme creer que tarde o temprano podría tener esa ventaja, cosa que él piensa no es posible. Es un hijo de perra inteligente, pero yo lo soy mas.
- ¿No que ibas al grano? - mascullo irritada, su sonrisa se agranda.
- No voy a levantar cargos en tu contra - sentencia.
Levanto una ceja para incitarlo a continuar.
- Y para hacer justa tu sentencia, gracias a Felix, decidí dejar en tus manos el numero de favores a los que tengo derecho a pedirte - sus ojos se oscurecen a la espera de mi reacción, pero lo único que puedo demostrar es desconcierto. ¿En mis manos?
- No estoy para juegos mentales, Miller - me quejo, observo el reloj invisible en mi muñeca y hago una mueca.
Liam abre la mano para enseñarme los dados.
- Depende de ti, princesa.
Cuando los pone en la palma de mi mano abierta los siento calientes al tacto. La ansiedad comienza a abrirse paso por mi sistema y siento que estoy apunto de desarrollar un tic nervioso cuando me tiembla las comisuras de los labios, pero pronto me doy cuenta que en realidad me quiero echar a reír. ¿En qué situación más ridícula me he metido?
Dejo caer los dados.
Salgo del vestidor lo mas rápido que puedo con Liam pisándome los talones. Aunque no puedo ver ni escuchar su risa silenciosa la siento en mi espalda y en el hormigueo que me recorre los huesos. Intento no tensar ni mis hombros ni mi mandíbula, no clavar las uñas en la carne viva de mis palmas, y me concentro tanto en ello que no logro ver el pequeño cuerpo contra el que impacta el mio. A Piper le brillan los ojos cuando ve detrás de mi, parece hipnotizada, sus labios se abren ligeramente y sigue con la mirada a Liam.
- Así que eres mi genio de 7 deseos - se despide él antes de guiñarme un ojo y correr hacia el campo.
Piper me mira con una enorme O en los labios.
- ¿Es amigo tuyo? - pregunta sin mirarme.
- Es todo lo que tu quieras, menos amigo mio.
•
- ¡¿A eso le llamas correr, Dixon?!
Apenas escucho el ladrido del entrenador Harper sobre la música que me estalla en los oídos. Paso cerca de él como una exhalación y no me da miedo fulminarlo con la mirada en el momento en que lo veo mover los labios y aplaudir con fuerza para alentarme. Aumento el volumen de una canción rap que salta en mi reproducción aleatoria al mismo tiempo que el ritmo de mi sacando profunda. Llevo buen tiempo desde la vuelta nueve, no existen motivos para que el entrenador me estuviera jodiendo cada vez que fuera consciente de mi puta existencia, pero las piernas me están matando desde hace tres canciones y siento que en cualquier momento pueden llegar a fallarme. La canción finaliza y casi puedo jurar que mis piernas no dan para mas, aún así continúo un largo tramo antes de detenerme junto a Rory, que apenas dadas las primeras tres vueltas fingió torcerse el tobillo y ha descansado desde entonces junto a las gradas con una bolsa de hielo sobre su “lesión”.
- ¡Dixon, no he dicho que puedes detenerte!
Miro a mi alrededor, sin dejar de jadear y con las manos en las rodillas, sintiendo que todo me da vueltas. Mi piel está rostizada por el sol.
- ¡Soy la única en la pista! - chillo de vuelta.
Me dejo caer en el suelo. El diminuto short que usamos por uniforme deportivo no me cubre por completo del suelo ardiente. Siseo de dolor pero no me muevo.
Rory se ríe a mis espaldas - Creo que rompiste un récord.
- No me digas.
- Estuvo gritándote durante tres minutos que podías parar pero seguiste corriendo - me comunica, tiene un libro en el regazo y mis gafas de sol la protegen del sol -. Quiere que te unas al equipo de atletismo.
- ¡No me jodas! - exclamo fastidiada. Limpio el sudor de mi frente y nuca, pero resulta que estoy empapada de mis propios fluidos - ¡Debiste detenerme!
- Estoy lesionada, ¿recuerdas?
Me arrastro hasta ella para quitarle la bolsa de hielo. Vacío el contenido dentro de mi camiseta solo para que el alivio recorra mi cuerpo unos segundos después. Los cubitos de hielo se deslizan por mi piel rostizada arrancándome un suspiro tembloroso de placer mientras tomo asiento junto a Rory, que se ata las cintas de su tenis deportivo y luego se estira perezosamente. Gimnasia ha sido agitador, en definitiva, más para unas personas que para otras. Nos quedamos sentadas en las gradas durante un rato más viendo como el colegio se vacía poco a poco. La primera semana del año escolar ha llegado a su fin de manera satisfactoria por lo que es necesaria una celebración. En casa de Gabriel. Cuando está en un viaje de negocios y específicamente prohibió una fiesta durante su ausencia. La verdad es que no planeo participar en la fiesta aunque haya invitado a Piper y Rory a venir. Después de todo Piper vive cruzando la calle, una tremenda casualidad por cierto, aunque la mayoría de las personas que estudia en Jackson viven en el área me sorprende que una de mis únicas amigas sea mi vecina.
Con las piernas agarrotadas por mi reciente carrera me dirijo hacia las regaderas con Rory de compañía. Esperamos un buen rato a Piper, que se había reunido con las animadoras poco antes de que comenzara la clase, pero no hay rastro de la morena. Es de esperarse. Desde que descubrimos su obsesión con Liam Miller nos hemos percatado de que no pierde ninguna oportunidad para estar cerca de él. Esta pérdida y completamente enamorada de él. Desde aquella primera vez que lo vio salir de los vestidores de varones conmigo quedó flechada. Uniéndose a las animadoras seguramente tendrá razones de sobre para estar cerca de él. Mi hermano y sus amigos comparten una mesa en el centro de la cafetería con las animadoras, es bastante cliché. Solo los populares se sientan en esa mesa. He evitado sentarme ahí a pesar de las quejas de Piper, pero sé que algún día tendré que hacerlo. Will se sienta ahí, al igual que Adam y Jasper, que tampoco son mala compañía. Lo considero un rato mientras estoy bajo el chorro de agua fría, siento mis ideas ligeras mientras siento como el agua elimina la tensión en mis hombros y desvanece la picazón en mi piel expuesta al sol. Mi ducha es corta. Debo llegar a casa antes de que los amigos de Will devoren todo el contenido de nuestro refrigerador. En los vestidores, Rory espera por mi con un cuaderno en su regazo.
- Hice una lista de las personas más insoportables de este semestre - me dice sonriendo maliciosamente -. Planeo divertirme un poco con ellos.
Le echo un vistazo a la lista. Liam Miller. Felix Carusso. Cash Calore. Charlie Calore. Ashton Pulleo. Karlie Baxter. Hallie Delaney. Will Dixon. Adam Maddox. Jasper Blanchard. Brandon Buchanan.
- Félix es bastante agradable - es mi único comentario.
- Demasiado agradable. Me pone los pelos de punta.
- ¿Qué es lo que planeas?
Rory muerde la punta de su lápiz, pensativa - No lo sé aun, pero debe ser grande. Son peces gordos.
- Solo son niños populares. No le quitan el sueño a nadie.
- Te sorprenderías de lo malvados que pueden llegar a ser - ironiza ella. Lo considera un poco con la vista clavada en la lista y luego frunce el ceño - ¿Crees que Piper tenga un problema con que su enamorado está en la lista?
Me encojo de hombros - Si lo que te preocupa es que diga algo yo no me preocuparía. No creo que sea de ese tipo.
- Yo creo que haría lo que fuera por hacer que Richie Rich la note por un segundo - replica meditabunda.
Richie Rich es el apodo que tenemos para Liam. Hablamos constantemente de él debido a sus estúpidos siete deseos así que decidimos tener nombres clave para pasar desapercibidas respecto a lo que hice para meterme en este problema. No digo nada al respecto. Caminamos juntas hacia mi auto en silencio. Por fin encontramos a Piper en el estacionamiento donde por las tardes las animadoras se reúnen después de clases, pero el lugar está desierto. Con apenas un par de autos dispersados y el bus escolar abandonado en un rincón, somos las únicas personas en el estacionamiento. Le sonrío desde la distancia cuando levanta la mano para saludar de forma efusiva en nuestra dirección. De reojo, noto que Rory esconde la libreta tras su espalda y aprieta los labios. Piper ni siquiera repara en el gesto por qué esta demasiado ocupada agitando unos pompones en sus manos.
Comparto una mirada con Rory.
- Creo que esta noche será la “noche” - es lo primero que nos dice. Hace énfasis en la última palabra y abre mucho los ojos.
- ¿A que te refieres, Bambi? - pregunta Rory por ambas.
Yo meneo la cabeza confundida y desbloqueo los seguros del auto para que puedan subir. A Piper también tuvimos que ponerle un apodo. Es algo de nosotras. A veces nos encontramos en los pasillos del colegio con un apodo nuevo para las personas que nos rodean. Por ejemplo, Will es Forrest Gump y Cash es Copia. Así tenemos un historial de personas registrada en la libreta sagrada de Rory. Por el espejo retrovisor le ofrezco una sonrisa a Piper, que se coloca el cinturón de seguridad con una sonrisa imposible de borrar en el rostro, parece más emocionada que de costumbre. Piper es la persona más positiva, inocente y cabeza hueca que he conocido. Es por eso que Rory alza las cejas en un indirecto gesto de irritabilidad cada vez que dice algo remotamente positivo. Para Piper el mundo es un prado de rosas y unicornios, para nosotras no tanto.
- Es difícil de creer que esta sea la noche - ironizo fingiendo tener idea de lo que habla -, ¿estás segura?
Me detengo en un semáforo en rojo esperando una respuesta de Piper.
- No es juego, Riles - me reprocha divertida, se aparta el cabello ondulado del rostro y sonríe con aire soñador -. Esta noche Liam va a ser mi novio.
Mi cuerpo de repente se ve impulsado hacia el frente y me quedo sin aliento casi al mismo tiempo en que mis costillas impactan contra el volante. ¿Liam? ¿Novio de Piper? Debe estar bromeando. Mi pie aún está en el freno cuando volteo hacia el asiento trasero, atónita. ¿Es que ha perdido la cabeza? Liam es la persona más arrogante, manipuladora, egoísta y desagradable que he conocido nunca. Entiendo como puede encontrarlo atractivo, vamos tampoco soy ciega, pero esa no es razón suficiente para echarte un alacrán en el pantalón.
- Piper, no estás hablando en serio.
La castaña me mira extrañada - ¡Vamos, chicas! Liam es simplemente perfecto. ¿Es que están ciegas? Además, cumple con los cinco atributos que busco en un chico.
- ¿Idiota, estúpido, cabeza hueca, imbécil y cretino? - mascullo sarcástica.
- Guapo, inteligente, atlético, gracioso y ardiente - recalca ella, severa, y levanta un dedo en el aire por cada atributo.
- ¿Segura que hablamos de la misma persona? - pregunta Rory, siguiéndome el juego.
Ambas soltamos una carcajada. Por otra parte, Piper cruza los brazos sobre su pecho, divertida.
- ¿Saben? Realmente me gusta. Es todo lo que he querido siempre y creo que tengo una oportunidad. Karlie dice que no es del tipo que tiene citas, pero creo que puedo cambiarlo. He investigado. Le gustan las películas policíacas y los deportes, su equipo favorito de baloncesto son los Bulls y el de americano son los Chiefs. Su mascota se llama Arlo, es un gran danés de cuatro años. Es decir, ¿No puede ser más perfecto? ¿Han visto su cabello? Por Dios, no puedo creer que compartimos cuatro clases y no hemos cruzado palabra. Esta noche en la fiesta de Riley las animadoras me van a presentar con él, se va a enamorar de mi y viviremos felices por siempre.
Rory no tiene tiempo de burlarse de ella por que me adelanto a romper su burbuja.
- No existe la posibilidad de que ese idiota se aparezca por mi casa, Piper - le digo con una mueca. Ella me mira sin entender -. Will no lo soporta. Ni a él ni a sus amigos. No creo que llegues a verlos esta noche.
El rostro de Piper se desencaja.
- ¿Qué?
- Es verdad - Rory se encoge de hombros -, supongo que tendrás que esperar hacer esperar a tu caballero de brillante armadura otra noche, Bambi.
- Pero, ¿por qué? - se queja.
Respondo en medio de una risa - Por que son insoportables, Pipe. Se creen el centro del universo.
- De todas maneras, ¿sabes tu padre que medio colegio planea destruir su casa esta noche? - pregunta Rory, tratando de cambiar el tema de conversación.
Lo logra por que Piper olvida su gesto enfurruñado para abrir los ojos como platos. Claro, además de los organizadores de la fiesta no muchos saben que no tenemos autorización para realizarla. Mucho menos los tíos de Piper, que viven cruzando la calle y son de lo más estrictos. Le echo un vistazo a Piper a través del espejo retrovisor para confirmar mis sospechas: está debatiéndose entre las posibilidades de meterse en grandes problemas asistiendo a una fiesta no autorizada por un adulto - aunque el 99% de ellas nunca la tienen - o tener la gran noche de su vida con el chico de sus sueños. Tiene el regordete labio atrapado entre los dientes mientras piensa en silencio. Se lo permito no llamando su atención al responder la pregunta de Rory.
- Tiene una reunión en San Diego el fin de semana. Se fue esta mañana y vuelve hasta el domingo por la tarde.
Ella se echa a reír - Se van a meter en una grande.
- Ni me lo digas - gruño entre dientes.
Desde la parte trasera del auto Piper parece volver a la vida.
- Tal vez pueda decirles a mis tíos que tengo cita de estudio en otra parte - comenta dubitativa.
- ¿Vas a mentir? - Rory finge sorpresa - ¡Que atrevida, Bambi! Me han dicho que si los adolescentes comienzan a mentir el siguiente paso es el c***k. Ve con cuidado.
Piper pone los ojos en blanco.
- Necesito deshacerme de ellos - sigue ella, insistente.
Saco una goma de mascar de mi bolsillo.
- Solo dile a tus hermanos que los saquen de casa - murmuro aburrida -. Hay una función de media noche para Spiderman y estarán de regreso después de que hayas conquistado a Liam con tus encantos. ¿Feliz?
- ¡Eres una genio, Riley! - chilla en mi oído.
- No me gusta ser aguafiestas, pero - dice Rory devolviéndome las gafas de sol. Estamos fuera de su casa - hay un pequeño detalle en tu frío y calculado plan: tienes que hacer que aparezca en la fiesta.
La aludida se traslada a la parte delantera del auto ahora que Rory ha llegado a su destino. Se echa el cabello castaño sobre el hombro con una sonrisa brillante.
- Creo que me las puedo arreglar.
Rory me dedica una miradita. Sé lo que está pensando aunque no lo diga con palabras.
- Buena suerte - cuchichea divertida y se aleja.
Durante el trayecto a casa Piper parlotea acerca de las expectativas que tiene de esta noche. Una parte de mi siente lástima por ella. Liam es un horrible persona, es todo lo contrario a lo que Piper representa para mi. Mientras Piper es amable y simpática, Liam es un bruto. ¿Es esto una broma cósmica? ¿Los polos opuestos se atraen? Que tontería, pienso mientras conduzco con la voz de Piper como único sonido de fondo. Sacudo la cabeza, en lo último que quiero pensar es en Liam y los siete favores que le debo, en su lugar me concentro en la fiesta que se celebrará en mi casa. Mastico la goma de mascar lentamente, saboreando la menta en mis papilas gustativas, consciente de que le peso de la ira de Gabriel no solo caerá en los hombros de Will, pero también de que acabar con la fiesta no es algo que realmente me gustaría hacer. Más bien tengo algo de curiosidad. En Boston, las pocas veces que había asistido a una, era para recoger a Max, que se encontraba demasiado ebrio para conducir. Ahora que mis padres están lejos, cosa que nunca había sucedido al mismo tiempo, las cosas pueden ser diferentes.
Nunca antes me había embriagado. Ahora es una genial oportunidad para hacerlo.
- ¿Te veré esta noche? - me pregunta Piper una vez me estaciono en nuestra calle.
- Supongo que si - asiento.
La verdad que aún no le he decidido. También podría quedarme en mi habitación como cuando Max invitaba a sus amigos a casa. Piper suelta un grito de alegría y cruza la calle a toda prisa, dando un par de saltos en el proceso. No sé por qué tengo la impresión de que Piper nunca ha estado en una verdadera fiesta. Me encojo de hombros y abandono la tranquilidad de mi auto para encontrar a Will sujetando con fuerzas dos grandes barriles de cerveza en cada brazo. Mi hermano me ofrece una ancha sonrisa que no correspondo, en su lugar alzo las cejas en señal de desaprobación y entro a la cocina. Ahí me topo con Adam y Jasper, este último con mi mascota en su regazo. Escruto la habitación en busca de cualquier cosa que vaya mal; durante los últimos cinco días me he dado cuenta que soy la persona más responsable dentro de esta casa, ellos mismos me lo han demostrado con su poca capacidad de mantenerse alejados del peligro, cosa que mi baboso hermano mayor vuelve a resaltar. Es como si fuera un reto para ellos. Como si cada día se levantaran de la casa pensando: “El día de hoy tengo que cometer una estupidez que ponga en riesgo mi integridad física y mental. Sé que puedo hacerlo”. Emprendo mi camino hacia la sala de estar donde usualmente dejamos las mochilas deportivas y zapatillas amontonadas en un rincón, pero me encuentro con otros siete muchachos que reconozco de los pasillos, están moviendo los muebles de lugar para hacer espacio y también improvisan una barra de en la isla de la cocina con una variedad de bebidas alcohólicas. Dejo caer mis cosas para que ellos las recojan y las pongan donde crean necesario, también me quito las zapatillas deportivas y cuando me siento en el sofá para ver un poco de televisión antes de tomar una fiesta llegan los muchachos. Adam se sienta en mi costado y Jasper en el otro. Tienen bolsas de papas fritas y gaseosas con ellos.
- Íbamos a ver la repetición del partido de ayer - me dice Jasper, distraído con la bolsa de papas.
- Yo quería ver Los Soprano - me quejo.
Adam descansa el brazo en el respaldo del sofá, a mis espaldas. El movimiento me distrae, lo que Jasper aprovecha para pescar el control remoto de mis manos y cambiar el canal. Bufo ruidosamente, pero no tengo tiempo para quejarme por qué Josh, un compañero de clases, se acerca para preguntarnos qué debería hacer con los portarretratos.
- ¿Los guardo en la cocina o . . . ? - pregunta vacilante.
Mis colegas tardan en contestar. No son capaces de despegar los ojos de la pantalla.
- No, hombre, son recuerdos familiares - mi rubio amigo lo mira de reojo, contrariado por perderse cinco segundos del partido -, ¿sabes que? Pregúntale a Jasper.
- Llévatelos a tu casa, si quieres - murmura Jasper en respuesta, sin dirigirle la mirada.
Pongo los ojos en blanco. Neandertales. Con Jasper tengo una camaradería bastante pesadas así lo palmeo en la nuca para dejarles el televisor. De todas maneras prefiero tomar una siesta en mi habitación antes de la fiesta. Mientras me marcho escucho que celebran la delantera de Jacksonville contra Detroit, a pesar de que ayer estuvieron sentados en ese mismo sofá viendo ese mismo partido. Hombres, pienso divertida, sin lugar a dudas son un dolor de culo pero han echo mi estadía aquí un poco más llevadera. Así que lo permito. También permito que se coman todo lo qué hay en el refrigerador y actúen como si fueran mis hermanos mayores. En mi habitación, me deshago de mis sudados pants y camiseta para dormir en ropa interior. Mientras lo hago me percato de que la ventana de Piper esta abierta y puedo verla probándose un vestido frente al espejo. No me preocupo que pueda verme ya que ambas tenemos acceso a nuestras respectivas habitaciones por medio de la ventana. Nunca he estado en la suya pero estoy bastante segura que así como puedo ver el interior de la suya ella también puede ver el de la mía. No le tomo demasiada importancia y me arrojo en la cama. En cuanto mi rostro hace contacto con la suavidad de mi almohada pierdo el sentido.
Y la noción del tiempo también.
Cuando despierto en la oscuridad estoy desorientada. Las paredes parecen vibrar a mi alrededor y un luz púrpura se filtra desde debajo de la puerta. Parpadeo rápido para que mis ojos se acostumbren a la penumbra. Busco mi móvil en los bolsillos del pants que deje tirado en el pie de la cama solo para descubrir siete llamadas perdidas de Piper, dos de Will y una de Rory; con los ojos entrecerrados miro la hora en la parte superior de la pantalla. Son las 11:45 de la noche. ¿Me quedé dormida toda la tarde? Siento la boca pastosa y los párpados pesados cuando me meto en unos jeans y me calzo unas sandalias. Casi paso por alto la imagen que alcanzo a vislumbrar a través de la calle. A pesar de la oscuridad lo veo a través de mi ventana.
Es Liam.
No tiene nada puesto más que unos pantalones desabrochados que se ajusta mientras mira hacia mi jardín. Su cuerpo es majestuoso. Los músculos de su cuerpo son los que me distraen del hecho de que esta medio desnudo en la habitación de Piper. Mi mandíbula se cae de su lugar en cuanto el click tiene sentido en mi cabeza. No lo puedo creer. De echo, me quedo de piedra en mi lugar tratando de procesar el que Piper se haya acostado con Liam, es decir, bien por ella pero no creo que haya sido la idea más brillante de todas. Aunque claro, Liam es alto, tiene una sonrisa arrebatadora y su cuerpo es musculoso y ardiente, la pregunta es ¿cómo no lo hizo antes? Liam se estira perezosamente en la ventana. No se ha movido de su lugar en un buen rato. El cabello rubio cenizo le cae sobre la frente desordenado. su pecho sube y baja de forma acompasada y noto que tiene un cigarrillo entre los dedos. La razón por la que permanece cerca de la ventana.
Y luego levanta la mirada.
Es ahí cuando nuestras miradas se cruzan. Estamos a varios metros de distancia pero soy capaz de ver la expresión burlona en su rostro. Una sonrisa cruel tira de las comisuras de sus labios hacia arriba.Se inclina sobre la ventana y señala su pecho desnudo, le regresó la mirada sin entender. Con un dedo se apunta a si mismo y luego a mi. Frunzo el ceño. Examino mis zapatos, mi pants y no llego más allá de eso por qué lo único que cubre mis pechos es un delgado sostén azul. Me cubro en cuanto uno los puntos. Él se echa a reír abiertamente de mi, lo sé por qué sus hombros se sacuden, así que cierro la ventana con un ruido seco, furiosa. No hay rastro de Piper en la habitación con él. ¿Donde diablos está? Le enseño mi dedo corazón antes de pasar un suéter por mi cabeza y bajar en la búsqueda de mis amigas.
En la planta de abajo las personas están tan ebrias que se tambalean dando tumbos. El ambiente es asfixiante. Hace tanto calor que los cabellos de mi nuca se pegan contra mi piel debido al sudor. Unas siluetas sudorosas se menean al ritmo de la música en la oscuridad, es por eso que me es tan difícil localizar a Will. Alguien tira de mi brazo para hacerme tropezar con un corpulento cuerpo que derrama su bebida sobre mi. No identifico a la persona hasta que me arrastra hasta la cocina, la parte más iluminada de la casa, ahí Adam nos aparta en un rincón para que pueda escuchar sobre el sonido de la música. Vuelvo a distraerme. La cercanía de su cuerpo es magnética. Hace corto circuito en mi cerebro y olvido la razón por la que he bajado en primer lugar. Adam tiene el cabello peinado hacia atrás debido a las tantas veces qué pasó su mano por su melena dorada. El sudor perla su frente y pecho desnudo, desprende un aroma metálico que oculta el del sudor, así que no me molesta estar tan cerca de él. Sus ojos grisáceos me miran desde arriba con un ápice de preocupación en ellos.
- ¿Dónde has estado metida? - pregunta sin aliento.
Parpadeo confundida - ¿De qué hablas? He estado todo el tiempo mi habitación.
- Tu amiga Piper ha estado buscándote por doquier - contesta frunciendo el ceño -. Pensamos que habías salido.
Se ve lindo.
- ¿A nadie se le ocurrió buscarme en mi habitación?
- A mi - sonríe y luego pone los ojos en blanco -, pero Will dijo que no me atreviera a acercarme a tu habitación. Que ibas a aparecer.
También pongo los ojos en blanco.
- Puedes ir cuando quieras a mi habitación, Adam - le digo.
Pero tarde me percato del significado de mis palabras. Mis mejillas se encienden de escarlata tan pronto Adam se ríe. No puedo con la vergüenza así que me escabullo bajo su brazo a pesar de sus protestas. Le pareció gracioso. No lo había dicho en serio, pero el que se echara a reír de verdad tocó una fibra sensible en mi interior, así que comienzo a caminar sin rumbo alguno. Los aromas vuelven a molestarme ya que es mi único sentido estimulado. No puedo ver nada más que cabezas que se agitan, cuerpos que se menean y vasos rojos en manos de las que no reconozco dueño. Dejo de preocuparme por los olores cuando el perfume que desprenden los invitados se mezcla con el sudor, y no es un aroma que me resulte muy agradable, por lo que me alejo de la entrada, donde puedo sentir el calor de la casa irradiar en mi espalda, y me zambullo en la frescura de la noche. En el jardín se mezclan tantas fragancias que me mareo un poco y me escuece la nariz por lo penetrante me que resulta.
Encuentro a Will en el exterior. Esta jugando beer pong en una mesa en la cochera. Jasper esta con él.
- ¡Riley! ¡Por fin apareces! - exclama Will, eufórico.
Sonrío a duras penas - ¿Qué hacen?
- Le estoy dando una paliza a Brandon - se jacta Jasper.
El morocho tiene una cerveza en la mano de la que me encargo para darle un buen trago. El líquido burbujeante se desliza por mi garganta e instala una sensación cálida en mi estomago.
- Dame eso - le digo a Will cuando me termino la cerveza de Jasper.
Ambos comparten una mirada que no entiendo ni me molesto en entender. Sigo bebiendo buscando extinguir la sed que me embarga. Todavía siento las mejillas calientes gracias a mi gran metida de pata con Adam.
- Quédate cerca, Riley - pide Will, extrañado por mi comportamiento -, ¿esta bien?
- Lo que digas - farfullo desinteresadamente.
¿Por qué carajo le dije algo así a Adam? Es el mejor amigo de mi hermano mayor. ¿Es que estoy demente? Es la única razón que encuentro para justificar un comportamiento tan inaceptable. ¡Por Dios! Espero que no le diga a Will. Sería vergonzoso.
- ¿Por qué no estás con tus amigas?
Levanto la mirada de mi vaso vacío. Jasper me mira intrigado.
- No tengo idea de donde están.
- Están haciendo un desastre dentro - contesta con una sonrisa.
Oh no, será una larga noche.