De nuevo entraba a buzón. No había parado de llamar a Jeremy, quería llamarlo, disculparme en nombre de mi madre, pero sabía que era estúpido. Eso no le devolvería a Pilar. A lo largo de esta semana mi padre no podía ni siquiera prender el TV, porque hasta en los partidos de fútbol los comentaristas tocaban el delicado tema de la infidelidad de mi madre. Las principales páginas de noticias y chismes de internet seguían teniendo como encabezado “El s******o de Pilar Jaimes, esposa del exfutbolista Andrés Pereira, causado por Melanie Wood”. Sí, eso era culpa de mi madre, no había duda alguna, si a ella no se le hubiese dado por tener una aventura con Andrés, la madre de Jeremy seguiría viva. -Ya salieron fotos del entierro de Pilar – dijo Claire, mostrándome la noticia en su laptop – acabar

