CAPÍTULO 14

1302 Palabras
En 1940. Un avión que comienza a desplomarse envuelto en una enorme bola de fuego en caída libre directo al vacío, los tripulantes que siguen aturdidos por la estremecedora explosión del misil que destruyó el ala derecha de la nave se mueven bruscamente siendo víctimas de la gravedad sin saber que se dirigen a una muerte casi segura, un sonido ensordecedor que parte las nubes en dos pedazos producido por toneladas de acero cayendo a tierra a una velocidad impresionante deslumbrando el oscuro cielo nocturno, un Ken Adams inconsciente debido a el impacto del misil en un vuelo sin control a las de diez mil pies de altura, un valiente sargento Podman que logra liberarse levantándose de su asiento para luchar en contra de la fuerte inercia que desequilibraba todo dentro de la cabina militar. Alex Podman caminaba sosteniéndose fuertemente de lo primero que tocaba, muchos soldados estaban también inconscientes o quizás hasta muertos aún atados con sus cinturones de seguridad, pero no había tiempo de salvarlos a todos, algunos fueron mucho más afortunados como el teniente Graham quien ya había logrado saltar del avión en llamas usando un paracaídas mientras que el sargento Podman luchaba contra toda esa presión para lograr salvar su vida empujando su cuerpo como podía en dirección de la puerta abierta que era la única salida posible de ese infierno que desembocaba en una muerte inexorable. El tiempo se agotaba mientras el avión se aproximaba precipitadamente a una colisión destructiva, una sacudida repentina hizo caer nuevamente al sargento Podman alejándolo nuevamente de la salida obligándolo a comenzar desde cero y con reloj en su contra, sus nervios de punta lo hicieron dudar por un segundo, pero este valiente soldado nunca fue de las personas que se rinden. Lo siguió intentando hasta llegar a el soldado Ken Adams para desabrochar su cinturón de seguridad en un juego no apto para cardíaco que ponía los sentidos al máximo por saber si lo lograrían o no. Sus dedos lo traicionaban haciendo que no consiguiera presionar el botón rojo que liberaba el seguro del cinturón donde se encontraba atrapado el cuerpo del soldado Ken Adams. Tan cerca y tan lejos de la posible salvación. No quedaba tiempo que perder, así qué Alex Podman optó por una medida desesperada pero bastante funcional, el cuchillo que llevaba en una funda en su bota lo utilizaría para cortar el cinturón de seguridad. Finalmente conseguiría liberar a su compañero Ken Adams quien continuaba inconsciente. No había otra manera, debía cargarlo para llevarlo hasta la puerta y allí saltar juntos de ese ataúd volante que ya se acercaba a una altura crítica sobre el suelo. — Muy bien Ken, esto debemos hacerlo juntos amigo — dijo Alex Podman atando improvisadamente el cuerpo de Ken al suyo utilizando el cinturón de su uniforme. Su piernas temblaban por primera vez en muchos años, el sargento más valiente de toda la base militar estaba paralizado de miedo al borde de esa puerta con extraordinaria vista sobre la ciudad de Dunkerque. Una respiración profunda, un esfuerzo enorme para tragar el grueso nudo en su garganta, y un gigantesco gesto de valentía para imponerle a su cuerpo el coraje suficiente para dejarse caer en las nocturnas nubes oscuras que escondían a la luna. El sargento Podman y el soldado Ken Adams se perderían en la inmensidad del cielo francés mientras el avión ingles colisionaba contra el suelo a unos kilómetros de Dunkerque provocando una épica bola de fuego que iluminó la noche por unas cuantas horas. En el 2013. La fiesta de la multimillonaria más famosa del país, Amanda Key, había dado inicio con esta hermosa rubia apareciendo con una decadente caravana de personas adornándola y ovacionando su nombre. El club más grande de Londres estaba abarrotado de personas de todas partes de la ciudad que estaban diciendo presente en la celebración más importante de todo el año. En la sala VIP obviamente solo estarían las personas más exclusivas, solamente los más allegados a la cumpleañera, como lo eran por ejemplo, sus padres, sus familiares y su mejores amigos, y allí coleados entre los mejores amigos, se encontraban Rose y su novio Alex Trop. Claramente Rose no la estaba pasando nada bien a pesar de estar en ese privilegiado lugar por el cual miles de personas matarían por estar, la pelirroja había notado como su novio no lograba disimular el juego de mirada con su ex novia, era obvio que la desnudaba con la mirada. — Si quieres me voy para que tengan más tiempo a solas — gritó Rose en el oído de su novio Alex Trop para lograr ser escuchada debido a la potente música que retumbaba el salón VIP. — ¿porqué dices eso? , no te entiendo — respondió Alex Trop de la misma manera también para lograr ser escuchado por su novia. — Por favor Alex, eres muy malo para fingir. Es ampliamente obvio que estás botando la baba por esa mujer. — ¿Quién? ... ¿Amanda? ... ¡No!, ella está bien, somos muy buenos amigos y tú lo sabes muy bien. Mi amor por favor yo estoy contigo, y es solo contigo con quién quiero estar. — Me resulta muy extraño que digas eso Alex, porque es muy curioso, inexplicable, como me puedo estar sintiendo tan sola en este lugar completamente abarrotado de personas. — Por favor Rose, esto es una celebración. ¿Puedes dejar de ser tóxica por una noche? — exclamó Alex Trop con un tono de fastidio. — Olvídalo Alex, no tiene caso. Tú jamás dejarás de lado a esa rubia oxigenada. — No tengo tiempo para ésto Rose, buscaré una cerveza — dijo Alex Trop dirigiéndose a la barra. Pero justo en el camino a la barra a dónde se dirigía a buscar una cerveza, sería detenido por la cumpleañera, su ex novia, la poderosa Amanda Key quien le gritaba emocionada: — ¡Alex! , ¡si viniste! — a pesar de haberlo visto desde hace un buen rato. Amanda comenzaba a bailarle sensualmente al ritmo de la música que sonaba referente explícitamente al sexo. Alex Trop volteaba incómodamente a ver a su novia con un rostro de preocupación, pero sin detener tampoco a la hermosa rubia que movía su cuerpo de manera provocativa rozando la humanidad de Alex. Rose no podía creer lo que sus ojos estaban viendo, pero el colmo de toda esa situación llegaría cuando Amanda Key descaradamente comenzara a besar el cuello de su ex novio. Rose no estaba dispuesta a seguir soportando tanta humillación, así que salió de ese salón VIP con lágrimas en sus ojos y corrió, corrió hasta que se encontraba rodeada de miles de personas que bailaban sin control al ritmo de la música, era tan distinto al decadente salón VIP, las personas no se hacían daño entre ellos, solo disfrutaban de la celebración dejando salir su alma fiestera. A Rose le encantaba el ambiente, y así continuó caminando entre ese mar de gente. De momento todos voltearon simultáneamente a un lugar específico, obviamente algo importante estaba a punto de suceder. — Hola, disculpa. ¿Qué está pasando?, ¿porqué todos voltean a ese lugar? — preguntó Rose a una desconocida parada a su lado. — Se trata de el mejor motociclista de todo Londres. ¡Hará una entrada inolvidable junto a sus amigos — respondió esa muchacha completamente emocionada. — ¿El mejor motociclista de Londres? — preguntó Rose extrañada. — Si, el mejor. El mas hermoso de todos, ¡Dylan Podman! — respondió la chica desconocida con un suspiro enamorado que suponía deseo. — ¿Esto es en serio? — dijo Rose levantando la mirada para observar a la distancia, el camión de carga pesada que entraba a toda velocidad recorriendo toda la carretera principal que atravesaba el club.
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