Narra Abdiel. Después de pasar el día juntos, acompañe a Vanessa a su choza, ya que mañana comenzaría otro día laboral. A esa hora seguramente los trabajadores ya habían llegado, mí ángel no quiso que la fuera a dejar a la puerta, ya que me dijo que sería incómodo por los momentos que nos vieran juntos. Aunque en pueblo chico, todo se sabe tarde o temprano, pero mí deber era complacerla. —Saldré temprano a la ciudad, luego de atender esos asuntos regresaré—le dije tomando sus manos—. Te avisaré cuando llegue ¿De acuerdo?—agregue ya teniendo su número de teléfono, ahora podíamos comunicarnos permanentemente. —Esta bien, solo ten cuidado—me dijo con preocupación. —Lo tendré no te preocupes—le dije con una sonrisa para que no se preocupara—. Descansa, te quiero—pronuncie esas palabras co

